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“No consigo clavos, tapitas, pega, tacones ni suelas”

Zapateros se quejan del aumento de precios de los materiales | Foto Ana Díaz

Zapateros se quejan del aumento de precios de los materiales | Foto Ana Díaz

Faltan insumos nacionales e importados. Fábricas no tienen materia prima y proveedores compran a dólar libre, dijo José Ramírez

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Con los zapatos que actualmente cuestan medio salario mínimo o más los venezolanos optan por reparar el calzado, lo cual en teoría debe redundar en más trabajo y beneficios para los zapateros. “La clientela aumenta, pero tengo serios problemas para conseguir los materiales”, dijo José Ramírez, colombiano que vive en Venezuela desde hace 30 años.

Ramírez tiene su propio negocio, un pequeño local en Caracas, para atender a los clientes que lo conocen desde hace tiempo. Los zapatos forman un promontorio a la espera de ser remozados y entregados. “No consigo clavos, tapitas, pega, tacones ni suelas porque a los proveedores no les llegan”.

La cola de zapatero, las láminas de goma –de donde obtiene las suelas y los tacones– y los tintes para calzado y carteras son hechos en Venezuela, pero los fabricantes alegan que tienen serios problemas de producción porque no cuentan con materia prima, lo que equivale a menos oferta y mayor precio, agregó.

Otros insumos son importados de Colombia o China, como el hilo, las trenzas, los clavos y remaches, entre otros. Aquí los proveedores mayoristas deben comprarlos a dólar libre y cobrarlo cada vez más caro a los zapateros.

Gustavo Hernández se queja de que los precios de los materiales suben muy seguido. “Antes compraba las trenzas en 20 bolívares la docena y las últimas las conseguí en 700 bolívares. Además, los servicios e impuestos van siempre para arriba: el aseo urbano pasó de 150 a 3.500 bolívares el trimestre”, expresó.

Otro zapatero, que solicitó no mencionar su nombre, dijo que además de la reparación de calzado en la que trabaja hace más de veinte años, también ofrece en su negocio el servicio de recarga de teléfonos celulares. “Hay que ingeniárselas para sobrevivir”, afirmó.