• Caracas (Venezuela)

Economía

Al instante

“Los comerciantes se han convertido en gerentes de inventario”

Mauricio Tancredi | Foto: Leonardo Noguera

Mauricio Tancredi | Foto: Leonardo Noguera

El primer vicepresidente de Consecomercio, que esta semana asumirá la presidencia del gremio, señala que hay empresas que subsisten con poco inventario porque no tienen acceso a divisas. Solicita diálogo al Gobierno y que se permita un mercado cambiario alternativo para el sector. Igualmente aboga por un clima de paz y conciliación en el país

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Mauricio Tancredi, vicepresidente de Consecomercio, que en pocos días asumirá la presidencia del organismo, aboga por un acuerdo nacional en medio de las circunstancias políticas que vive el país.
“Venezuela está de duelo y eso hay que respetarlo. En estos momentos tan difíciles con el fallecimiento del presidente Hugo Chávez, debemos mantener la serenidad y la cabeza fría, pensando que ahora más que nunca los venezolanos debemos trabajar unidos”, expresa.
Sostiene que el sector comercio tiene la responsabilidad de seguir trabajando para ofrecer bienes y servicios de calidad a la población e insiste en que se tomen medidas para garantizar el abastecimiento.
Señala que la falta de un mercado alternativo de divisas está ahogando a pequeñas y medianas empresas del sector comercio, por lo que pide diálogo entre los sectores público y privado para lograr mecanismos que permitan a las empresas importar los bienes que requieren, y atender la demanda.
—Con la eliminación del Sitme y la devaluación ¿cuál es la situación para el sector comercial que depende de importaciones?
—Desde el último trimestre del año pasado ya se había reducido la entrega de divisas para el sector. Los comercios en general y las empresas requieren 120 millones de dólares diarios para cubrir las necesidades de importaciones de insumos, bienes y productos. También Cadivi estaba trabajando muy mal, hay empresas que tienen hasta 200 días de retraso en la liquidación de divisas. La decisión de devaluar, sin un mecanismo alternativo, pone en riesgo la operatividad de los medianos y pequeños comercios, que representan 80% del sector. Hay mucha incertidumbre, sin un mercado cambiario paralelo legalizado nos vemos en la necesidad de empezar a administrar los inventarios, para tratar de que alcancen y que no se acentúe la escasez. Los controles de precios ya han ocasionado una reducción en la oferta y variedad de productos. El consumidor es el principal afectado porque ha perdido calidad de vida. Para conseguir los productos que necesitan, medicamentos o alimentos, debe ir a varios establecimientos comerciales.
—¿Cómo están haciendo para abastecerse?
—Los comerciantes se han convertido en gerentes de inventario, estamos regulando lo que se despacha a los clientes porque no sabemos cuándo ni a qué precio vamos a poder reponer la mercancía. Si un negocio tiene una rotación de inventario de mes y medio, ahora con esta situación, en la que no hay divisas, tiene que procurar que ese inventario de productos importados, le dure por lo menos tres meses.
—¿Hasta cuándo pueden seguir operando de esa manera?
—Eso va a depender de cada sector que opera a su ritmo y de acuerdo con sus necesidades. Los sectores salud, medicamentos y alimentario deben ser prioritarios en la política cambiaria. Pero también hay sectores importantes que si no cuentan con divisas afectan la calidad de vida de la población como los repuestos, franquicias y restaurantes, entre otros.
—¿Cuál será el impacto en la inflación?
—Pensamos que la inflación no estará en 20% como en 2012, sino más cercana a 30% si no se oxigena el mercado cambiario. Esta economía pasó de importar 38 millardos de dólares en 2010 a casi 60 millardos en 2012. Estamos importando cada vez más, cuando deberíamos estar incentivando la producción nacional y eso va obviamente a disparar la inflación.
—¿Cree que sea viable reducir las importaciones como propone el Gobierno?
—No se pueden limitar las importaciones de la noche a la mañana porque si no hay suficiente producción habrá más desabastecimiento. Hace falta una relación fluida entre los sectores privado y público.
—¿Cuál es la expectativa de consumo para este año?
—El venezolano está acostumbrado a un ritmo de consumo, pero si se restringen los productos en los anaqueles se generan inconvenientes. No podemos limitar el crecimiento del mercado, tampoco perjudicar a los consumidores con una oferta de productos cada vez más pobre. Tenemos que buscar la excelencia en la oferta y variedad, que en lugar de dos marcas de un producto haya seis o más, que se pueda abastecer el mercado con muchas opciones. Con más producción se pueden estabilizar los precios.
—Los supermercados reportan un incremento inusual de las ventas, ¿a qué lo atribuye?
—En la población hay una sensación de que los productos no estarán mañana en los anaqueles. Es una sensación de economía de emergencia en la que la gente cree que necesita cada vez más productos y que no los encontrarán. Hay mayoristas que reciben pedidos de los clientes por el doble de lo que normalmente manejan, pero la producción es insuficiente y los productos importados son pocos y no se sabe cuándo se podrán traer y a qué precio. Hay una situación difícil para administrar los inventarios. Los mayoristas y distribuidores tienen que administrar esa mercancía porque no pueden quedarse sin productos, de lo contrario ¿cómo van a sobrevivir y a mantener una nómina y la operatividad del negocio? No queremos que haya empresas que tengan que cerrar porque no tienen mercancía por falta de divisas.
—¿Eso está ocurriendo?
—Hay empresas que están en situación muy difícil, que tienen que vender para cubrir las nóminas y tener unos márgenes de ganancia ínfimos para subsistir y no perder a la clientela. Estamos en una economía de incertidumbre. La petición al Gobierno es que trabajemos juntos y que autorice un mercado cambiario alternativo, que de manera flexible y legal permita un flujo de divisas para que el sector comercio pueda operar satisfactoriamente y se garantice el sustento de los trabajadores y atender la demanda de la población.
—¿Qué responde a la acusación que hace el Gobierno al calificar de especuladores a los empresarios?
—Ha sido muy fácil tomar a los comerciantes como ejemplo y como vitrina para tapar los errores de las políticas económicas. Obviamente que deben existir algunos especuladores, pero la inmensa mayoría de los empresarios quiere trabajar y que se le permita producir.
—Reclaman el alto margen de ganancia que tienen algunos comercios.
—Nadie en el Gobierno ha aclarado cuál es el margen de ganancia adecuado. Solamente los negocios saben cuánto es lo que pueden ganar porque de eso depende el manejo de la actividad y los recursos para cubrir gastos de pago de servicios, personal, alquiler, costos de reposición de mercancía, impuestos, servicios de seguridad, plantas eléctricas para prever apagones y otras cargas que tienen hoy las empresas.
—¿Cómo califica el cierre de comercios por ganancias exorbitantes y usura?
—Se debe analizar a qué precio vendieron los productos los proveedores a los comerciantes y revisar los márgenes de ganancia. No deben tomarse medidas desde una oficina, sin saber la realidad de las empresas. Hay que llegar a acuerdos sobre los márgenes de ganancia, eso puede ser justo, pero no de forma arbitraria, sin revisar la situación de las empresas. El Gobierno no puede fijar los márgenes de ganancia de manera unilateral, tiene que discutir y consultar con las empresas.
—El Indepabis critica que la ganancia sea en algunos casos hasta de 80%, mientras que en otros países es menor.
—En Venezuela es cada vez más alto el riesgo de invertir, no se puede comparar la situación de las empresas de otros países con la que se vive aquí. Por ejemplo, en Colombia hay seguridad jurídica. En Venezuela se puede correr el riesgo de que te expropien, además hay apagones y falta de divisas. En Panamá hay incentivos para montar negocios, al igual que en Perú y otras naciones. De manera que los márgenes de ganancia no pueden ser iguales en todos los países. En Venezuela lo que hemos tenido es una creación indetenible de tributos y cargas que han debido asumir las empresas. Y cada vez los márgenes deben estar acordes para cubrir esas cargas. También hay gastos adicionales en materia de seguridad, electricidad, infraestructura, repuestos, mano de obra y otros costos.

Piden flexibilizar los días libres
Negocios con problemas por la Ley Orgánica del Trabajo
El vicepresidente de Consecomercio, Mauricio Tancredi, aclara que el sector cumplirá la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo, pero advierte que su aplicación generará problemas operativos para las empresas. Explica que la combinación de la reducción de la jornada laboral con la obligación de dar dos días continuos de descanso afecta el ritmo de operaciones de los negocios, principalmente los medianos y pequeños.
Sostiene que muchos comercios no tienen capacidad financiera para abrir otro turno de trabajo, ante la falta de personal por los días libres es obvio que hay algunos sectores más vulnerables que otros. “Estamos evaluando propuestas en la Comisión Laboral de Consecomercio y solicitamos diálogo para que el reglamento pueda tomar en cuenta mecanismos que flexibilicen la norma y no se paralice la actividad de muchas empresas”, expresa Tancredi.
 
Perfil
Mauricio Tancredi es licenciado en Comunicación Social egresado de la Universidad de Miami, Florida, Estados Unidos, en la especialización de Mercadeo y Publicidad. Ha trabajado en el Grupo Ghersy Publicidad, en Leo Burnett Venezuela y desde 1989 es director comercial y socio de empresas dedicadas a la comercialización y mercadeo de materiales eléctricos y accesorios de iluminación, concentrados en el ahorro de energía. Su trabajo gremial comenzó en 2000 como director de la Cámara Ferretera Nacional, de la que fue presidente entre 2003 y 2005. Posteriormente ocupó el cargo de director de Consecomercio, y entre 2011 y 2013 primer vicepresidente.