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Dos clínicas venezolanas incluidas en top 40 de mejores centros privados

Sustituir al personal especializado es la principal dificultad para los centros nacionales

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El ranking 2012 de las 40 mejores clínicas privadas publicado por la revista América Economía reconoció al Hospital Israelita Albert Einstein de Sao Paulo como el centro más completo de la región.

En la clasificación, Colombia resultó ser el país más representado porque logró el estándar con 16 de sus centros. Por Venezuela entró Policlínica Metropolitana y Hospital de Clínicas Caracas, en los puestos 21 y 33 respectivamente.

Para la clasificación de las clínicas se midió su capacidad en función del número de quirófanos, camas de hospitalización y cirugías efectuadas en el año, aparte de un factor de seguridad del paciente que evalúa las gestiones para minimizar el riesgo de caídas o de infecciones postoperatorias. Uno de los ítems con más peso en la lista fue el capital humano y justamente allí es donde las clínicas venezolanas afrontan algunos obstáculos.

“Cada día se hace más difícil encontrar especialistas en terapia intensiva, neonatología infantil, nefrología y en oncología, porque muy poca gente se forma en esas especialidades. Para nosotros reponer al personal que se marcha no es fácil. La migración al extranjero es muy alta”, dijo Amadeo Leyba, presidente de Hospital de Clínicas Caracas.

Cuando se revisaron los lugares donde cursaron los médicos sus posgrados, Venezuela salió muy bien parada. La Policlínica Metropolitana obtuvo un índice de 9,23, lo que quiere decir que 9 de cada 10 médicos del centro se especializaron en las mejores escuelas de salud del mundo. En el segundo lugar quedó el Centro Médico Imbanaco de Calí, que obtuvo un índice de 6,41. Sin embargo, los médicos no son el único personal que requiere un centro de salud.

“En áreas puntuales como los técnicos radiólogos y las enfermeras hay problemas en el grado de especialización. Para las cirugías cardiológicas se necesita a un instrumentista especializado y aunque se consiguen, incluso para los doble turnos, vemos que algunas clínicas comienzan a reportarnos dificultades”, señaló Hipólito García, presidente de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales.

La solución es pagar salarios más altos a la media nacional para asegurarse de tener al personal completo, pero esa decisión también implica un ajuste tarifario que se transfiere al paciente.

“Nosotros tenemos la misma tasa de sobrevida que el Boston Children’s Hospital, porque para las 7 cunas de la Unidad de Terapia Intensiva Infantil contamos con 40 enfermeras especializadas. Las remuneraciones altas nos permiten tener a todo el personal, pero estamos preocupados porque observamos que el capital humano será un problema agudo en el mediano plazo”, expresó Leyba, pediatra.

Venezuela con un promedio de 3,5 enfermeras por cama de hospitalización en Hospital de Clínicas Caracas y 2,9 enfermeras en la Policlínica Metropolitana, superó la media. Sin embargo, en el Hospital Israelita Albert Einstein de Sao Paulo se promedian 5,6 enfermeras por cama y en la Clínica Las Conde de Santiago de Chile se llega a 4,8 enfermeras por cada paciente hospitalizado.

En busca de la certificación

El ranking de América Economía que se lleva a cabo desde 2008 aspira a convertirse en un patrón de calidad, pero cada año se envían más de 190 peticiones de información a las clínicas más prestigiosas de la región y no todas responden. Eso es lo que explica que algunos centros con estándares internacionales de calidad de Venezuela o México se vean subrepresentados en la clasificación.

Las certificaciones de la Joint Commission, la ISO 9000 o la promovida por la Sociedad Internacional por la Calidad en los cuidados médicos (Isqua, por sus siglas en inglés), son los tres sellos para legitimar las clínicas en todo el mundo que cuentan con el más alto estándar. Por ejemplo, 22,4% del top realizado por la publicación con la certificación JCI, otro 18,4% tiene la de Isqua y 14,3% el sello ISO, incluidos los 2 centros venezolanos clasificados.

“En Brasil, la certificación es como un requisito para una institución que preste servicio clínico privado. En Colombia llevan más de dos décadas dándole importancia a las certificaciones internacionales. Aquí, aunque contamos con tecnología de punta y excelentes profesionales, eso es apenas un proceso incipiente. De las clínicas de la asociación, alrededor de 14 tienen la certificación ISO y otras 40 están en trámites”, explicó García, que preside el gremio que afilia 207 centros privados del país.

Obtener la certificación internacional no es sólo un proceso que lleva tiempo, sino que también requiere una inversión adicional. “Hay clínicas en Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica que tienen la acreditación de la Joint Commission. Hasta ahora en Venezuela no la tiene ningún centro. Nosotros llevamos dos años con los ajustes para que nos acrediten y hemos tenido que instalar dispensadores de jabón antiséptico por todo el centro, establecer una clasificación por colores para los medicamentos y crear un distintivo para que todo el personal pueda identificar a los pacientes con riesgos de caída”, contó Leyba.

Pdvsa y Cantv siguen en desacuerdo

“Por la atención médica a empleados de Pdvsa, Cantv, Tribunal Supremo de Justicia y el Ministerio del Interior nos deben 50 millones de bolívares. Eso para la clínica es mortal”, dijo Amadeo Leyba, presidente de Hospital de Clínicas Caracas. “En cambio hay otras empresas públicas como el Banco Central de Venezuela, Corpoelec y Seguros Horizonte que pagan de manera puntual”, agregó

El baremo acordado entre los fondos de salud de 11 empresas públicas con un grupo de 10 clínicas privadas en el área metropolitana se firmó en marzo para fijar los precios de la asistencia médica en áreas como terapia intensiva, emergencia y horas de quirófano para cirugías. Sin embargo, el desacuerdo se produjo con Pdvsa y Cantv porque les parecieron excesivos los cobros por los servicios al acompañante de los pacientes hospitalizados.