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El "capitalista rojo" que fundó el emporio chino de Citic Group

Venezuela se ha convertido en uno de los objetivos económicos de la empresa estatal más grande de China

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Cuatro segundos. Eso fue lo que duró la imagen de Rong Yiren en un video clip de minuto y medio exhibido en Miraflores en marzo de 2011. Esa brevísima exposición del fundador de Citic Group, presente en Venezuela desde 2004 en proyectos de infraestructura, es la única pieza informativa que ha brindado el Estado venezolano a sus ciudadanos sobre uno de los principales protagonistas del desembarco chino en el país.

Rong murió en 2005, pero el emporio capitalista que fundó en 1979 bajo el ala del gobierno socialista de Deng Xiaoping, sigue floreciendo en el mundo con un capital de 186 millardos de dólares y 44 filiales dedicadas a finanzas, manufacturas, comunicaciones, seguros, fondos, construcción, bienes raíces y tecnología.

En Venezuela, Citic amplía sus negocios con la construcción de urbanismos para la Gran Misión Vivienda (Barinas y Aragua) y Pdvsa (faja del Orinoco), la titularidad de la explotación de la mina de oro Las Cristinas (Bolívar) y un contrato para el levantamiento de mapas de los recursos mineros del país. Tal como lo refleja el conglomerado que regentó, Rong fue un defensor de la coexistencia, a la manera china, de los negocios y el socialismo. No sin antes pasar por la persecución y la confiscación de sus empresas.

Nació en 1916 en la ciudad de Wixu, una provincia de la costa cerca de Shanghai. Allí estudió en una de las más prestigiosas universidades, con sistema británico. Su padre y tío fueron industriales poderosos y formaron una de las familias más ricas de la nación antes del triunfo de la revolución comunista de 1949. Cumplidos los 30 años de edad se encargó de los negocios y contrario a muchos industriales –incluyendo a sus hermanos- que huyeron a Hong Kong, Taiwán o Estados Unidos, Rong se quedó en su país. Se sentía un “capitalista patriota” y quería contribuir al crecimiento de su nación; confiaba más en el Partido Comunista de Mao Tze Tung que en el Kuomitang de Chang Kai Chek, que pregonaba un nacionalismo chino. “Pensé que sería más útil si me quedaba y trabajaba para que China superara la pobreza”, le dijo a The New York Times.

Durante un tiempo sus empresas se beneficiaron de las políticas de aliento del PC. Sin embargo, al cabo de 15 años, en 1956, el Gobierno expropió gran parte de sus industrias. La medida llegó acompañada de retribuciones, no económicas, sino políticas: la vicealcaldía de Shanghai, y luego el viceministerio de la Industria Textil. Una década después, naufragó definitivamente entre las corrientes internas más fuertes del PC.

En 1966, la Revolución Cultural de Mao lo declaró un enemigo de la revolución y le confiscó todos los bienes; lo persiguieron y forzaron a realizar trabajos de limpieza.

Al morir Mao en 1976, Rong fue rescatado por algunos líderes del PC, entre ellos Zhou Enlai. Se le protegió de ataques y le devolvieron algunas de sus compañías. Al ascender al poder, Deng Xiaoping, padre de la apertura económica de China y que alguna vez expresó que “hacerse rico es glorioso”, le encomendó a Yiren una tarea: levantar una empresa internacional que sirviera de conexión –financiera y empresarial- con el mundo. “Sé desenfadadamente creativo”, le indicó. En octubre de 1979, Rong fundó Citic, empresa de origen estatal y naturaleza capitalista. El objetivo: captar inversión foránea para agilizar la economía china.

Con una libertad excepcional para maniobrar y sin regulaciones empresariales estrictas, Citic se convirtió en un conglomerado que abarcaba aerolíneas, fábricas de aluminio, bancos y bienes raíces. Rong –llamado “el capitalista rojo” por Deng Xiaoping- viajó por el mundo buscando capitales para las zonas económicas exclusivas –capitalistas- de China y estrechando relaciones políticas. Uno de sus asesores fue Henry Kissinger, que como canciller de Estados Unidos restableció las relaciones con Pekín ese mismo año.

Philip Wong, delegado de Hong Kong al Congreso Nacional Chino, declaró al China Daily en 2005: “Si no hubiera sido por la habilidad y visión de Rong en establecer Citic, el ritmo del desarrollo económico de China no hubiera sido tan rápido”. A Citic le atribuyen haber sido un motor importante en el crecimiento económico de China, que hasta 2010 aumentaba su PIB en 8% anual.

En el año 2000 la revista Forbes reseñó que Rong tenía una fortuna de 1,9 millardos de dólares, incluyendo una mansión en Pekín, inmuebles en Shanghai y un pequeño palacio en su provincia natal. En 2005 The Economist afirmó que sus empresas habían acumulado 6,3 millardos de dólares en inversiones en el mundo, lo cual lo convertían en el hombre más rico de China.

El fundador de Citic murió en 2005 y fue enterrado en un lugar destinado a los líderes chinos en Pekín. Xhinhua, la agencia estatal, lo describió entonces como “un representante destacado de los industriales nacionalistas de la China moderna, un sobresaliente líder nacional, un gran patriota y un campeón comunista”. Un hombre modelo que, con la visión china, no lo socava el gran capital ni el pasado burgués.

Epìgrafe:

“Sé desenfadadamente creativo”, le dijo Deng Xiaoping a Rong cuando le encomendó fundar Citic

El desembarco

El emporio Citic Group se mueve con mucho sigilo en Caracas. La plana mayor de su brazo en el país –Citic Construction- ha desfilado por el Palacio de Miraflores para firmar los contratos con el Gobierno venezolano. La cabeza más visible del consorcio ha sido Hong Bo, presidenta de Citic Construction. Ha supervisado los equipos que desarrollan los urbanismos en Fuerte Tiuna, Barinas y Aragua, y participado varias veces en encuentros televisados con el presidente Hugo Chávez, donde ha mostrado tener muy buena relación con el mandatario. La ejecutiva –conocida como Madame Hong Bo- es la representante directa de la gerencia mayor: Chang Zhenming, presidente del grupo, y Tian Guoli, vicepresidente.

Hasta agosto de este año, la dimensión de los proyectos había requerido sólo la presencia de Guoli. Pero en septiembre Zhenming visitó por primera vez el país. La ocasión sirvió para refrendar los acuerdos urbanísticos con Pdvsa en la faja del Orinoco, el mapeo minero del país y la entrega de la concesión de Las Cristinas. En contraste con el nivel de las delegaciones visitantes, es muy poco lo que trasciende de los encargados locales de los emprendimientos. Su oficina en Caracas es recelosa con la prensa y nunca ha convocado a ruedas informativas.