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Los bolívares se gastan en cuidado personal

Cuidado personal

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En algunas zonas populares hay personas que venden rociadas de desodorante, afirma Datos

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El gasto en productos de higiene y cuidado personal es prioridad para la mayoría de los consumidores venezolanos, que no están dispuestos a sacrificar ni escatimar recursos con tal de sentirse bien y mostrar una imagen presentable. 66,5% de las personas entrevistadas por la empresa Datos, para el estudio Pulso del Consumidor de este año, indicó que en momentos de dificultad económica el gasto para la compra de artículos de belleza como champú, afeitadoras, tintes de cabello, cremas corporales, toallas sanitarias, protectores diarios, cosméticos, jabones de tocador, desodorantes y hasta perfumes, es inamovible. Casi 20 puntos por encima de la medición de 2009, cuando 46,9% de los encuestados dijo que no sacrificaría el gasto en estos artículos.

Luis Maturén, gerente general de la empresa encuestadora, destaca que entre la población de la clase socioeconómica E el consumo de estos productos es más alto.

La llamada población de las mayorías considera los productos de cuidado personal como bienes básicos, al punto de que están dispuestos a sacrificar otros gastos como salud, telecomunicaciones y hasta entretenimiento y diversión con tal de reservar dinero para las compras de artículos de higiene.

La conexión de los venezolanos con la belleza y el cuidado personal es relevante en los hogares. La penetración de bienes ligados a la estética se ha disparado en los últimos años. En 39% de los hogares venezolanos hay secadores de pelo y en 33,2% hay pinzas, planchas y rizadores de cabello.

La posesión de estos equipos relacionados con el cuidado personal se elevó en 3 años en 20,3 puntos porcentuales: pasó de 12,9% de los hogares que tenían planchas alisadoras a 33,2% este año. En 2010, un promedio de 25,5% de los hogares tenía secador de cabello, en 2011 subió a 36,5% y ahora casi 40% de los hogares poseen este artefacto. Incluso por encima de la cantidad de familias que tiene vehículos, que está en 26,6%, y de los que poseen computadoras portátiles, que se sitúa en 14,4%. “Hemos encontrado zonas de barrios donde hay gente que vende hasta rociadas de desodorante”, cuenta Maturén, y agrega que la venta en raciones de productos o presentaciones pequeñas de artículos de cuidado personal prolifera entre los abastos y tiendas de zonas populares. Una práctica que muchas empresas grandes de consumo masivo, Unilever y Procter & Gamble, entre otras, usan como estrategia para vender más no sólo en los mercados emergentes, sino también en los países europeos como en España por la crisis económica.

Distribución del gasto

El estudio de la empresa Datos señala que en Venezuela hay más de 6,93 millones de hogares que tienen un poder de compra de más de 42,01 millardos de bolívares o de 9,77 millardos de dólares.

El gasto mínimo mensual común de una familia de 5 personas es de 5.167 bolívares. De esta cantidad, la mayor parte, es decir, 32,1% se va en el pago de servicios varios, educación, condominio o alquiler, salud básica como el pago de medicinas o seguros, luz, electricidad, y teléfono, además de televisión por suscripción e Internet. Como mínimo una familia debe reservar para estos servicios 1.658 bolívares.

En el caso de alimentos y bebidas no alcohólicas los hogares venezolanos gastan en promedio 1.494 bolívares: 28,9% del presupuesto mensual. La cantidad de dinero destinada a los alimentos es mayor según las preferencias de los hogares y los productos que adquieran.

Para otros productos de consumo como bebidas alcohólicas, gastos relacionados con los niños, higiene y cuidado personal y limpieza del hogar, se reserva por lo menos 20,4% del presupuesto. Un hogar promedio puede gastar mensualmente más de 1.055 bolívares en estos productos y compromisos. Para el pago de deudas, antes se destinaba entre 4% y 5% del presupuesto, ahora subió a 10,1%.

Luis Maturén, gerente de Datos, refiere que al incrementarse el poder adquisitivo aumentan las deudas y el pago de estos compromisos pesa más sobre el presupuesto cada mes. Para el ahorro las familias dirigen por lo menos 8,5% de los ingresos.

El estudio muestra que entre dos y tres personas trabajan por hogar y en promedio cada una destina hasta 75% de su sueldo para los gastos comunes de la familia.

Intocables

Así como el gasto en higiene y cuidado personal está dentro de la lista de productos que no se dejarían de comprar, en segundo lugar figuran los alimentos. Más de 53% de los entrevistados manifestó que no sacrificará la compra de alimentos. Igualmente es intocable el gasto en telecomunicaciones, principalmente para la clase A, B y C+, y en transporte público con mayor tendencia para la población del estrato socioeconómico E.

En orden de prioridades aparece en el quinto lugar de gastos inamovibles la salud, en el sexto la educación y en el séptimo la compra de productos de limpieza del hogar.

Luis Maturén apunta que las familias están dispuestas a sacrificar gastos de productos llamados misceláneos entre los que se incluye la compra de dulces, chucherías, revistas, prensa y gastos del día a día. En el estrato socioeconómico E manifestaron que si tienen que recortar lo harían en telecomunicaciones, mientras que en el segmento de más recursos señalaron que sacrificarían comer fuera de casa para reducir gastos.

Muy poca gente dejaría de ir a las peluquerías o se eximiría de entretenimiento, sólo 22,8% y 22,5% contestó que dejaría a un lado ambos gastos para ahorrar dinero.