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100 bolívares alcanzan para comprar un cartón de huevos

Cajero de supermercado atiende a los compradores / Leonardo Noguera

Al momento de hacer mercado, 100 bolívares cubre 3,4% de los productos de la canasta básica medida por el INEs / Leonardo Noguera

El dólar paralelo se convirtió en el referente de los precios debido a la incertidumbre cambiaria

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El ingreso del venezolano no ha podido ganarle la carrera al incremento de los precios de los bienes y servicios. Lo que en 2007 se compraba con 100 bolívares ahora se adquiere con 423 bolívares, según el índice nacional de precios al consumidor del Banco Central de Venezuela.

El billete de más alta denominación sólo alcanza para comprar un cartón de huevos, que oscila entre 90 y 100 bolívares. También cubre la tarifa mínima de un taxi en Caracas, que está en 60 bolívares, aunque hay líneas que la tienen en 120 bolívares.

Con 100 bolívares se compran 11 litros de agua, 4 botellas de 2 litros de refresco y se paga un modesto almuerzo ejecutivo en algunas zonas de la ciudad. Sin embargo, este billete no alcanza para atravesar Caracas de oeste a este en mototaxi ni para comprar una hamburguesa Big Mac en combo, que cuesta 125 bolívares.

Al momento de hacer mercado, 100 bolívares tampoco dan para mucho, pues abarcan 3,4% de los productos de la canasta básica normativa medida por el Instituto Nacional de Estadística, que sumaron en agosto 2.915,29 bolívares.

El poder de compra del salario merma en la medida en que la inflación, cuya variación anualizada cerró agosto en 45,4%, crece con mayor velocidad. Ante la situación, se calcula que el sueldo promedio descienda entre 6% y 8% al finalizar 2013. de acuerdo con los números de Econométrica.

En mayo, el presidente Nicolás Maduro decretó un incremento de salario mínimo de 38% o 45% a finales de año, dependiendo del comportamiento de la inflación. Actualmente, se requieren 27 billetes de 100 bolívares para pagar el salario base, que subió en septiembre a 2.702,73 bolívares. Suponiendo que la inflación se mantenga estable, la caída del poder de compra es aproximadamente 9%.

Los sueldos superiores, no obstante, no crecerán al mismo ritmo que el mínimo. Ángel García Banchs, director de Econométrica, señaló que el aumento para las remuneraciones que equivalen al doble o más del piso salarial, experimentarán un alza de 32% este año. La cifra se mantiene por debajo de la inflación, que espera que cierre en 47%.

El economista Ronald Balza dijo que entre 2007 y 2011 los salarios del sector público mostraron una caída más acelerada que los del sector privado. La tendencia se revirtió en 2012 debido a que se mantuvo al margen la inflación. Sin embargo, en el primer trimestre de 2013 las remuneraciones del sector público volvieron a caer. “Los privados se mantienen en descenso sostenido desde 2007”, apuntó.

Las causas. García Banchs explicó que el diferencial cambiario, que pasa de 600%, ha hecho que los precios se disparen y que aumente la escasez. Indicó que este factor, unido a la devaluación de febrero, incide en el poder de compra del salario promedio del venezolano.

Balza dijo que aunque muchos bienes se importan a la tasa oficial de 6,30 bolívares por dólar, la incertidumbre sobre el valor real de la moneda ha generado que el marcador de los precios sea el dólar paralelo. “El Gobierno no ha podido poner otra referencia creíble. Si no hay otro sistema de acceso a las divisas el costo de reposición siempre va a ser marcado por el dólar paralelo”, agregó.

Consideró que si no revisan los controles de cambio y de precios, al tiempo que se incrementa el gasto fiscal, el poder adquisitivo continuará bajando.

Adicionalmente, la escasez tiene un costo. “Detrás de la escasez hay una cantidad de precios represados y falta de divisas. En Ecoanalítica consideramos que para llevarla a cero es necesario eliminar el control de precios y de cambio que, a la tasa actual, implicaría una inflación de alrededor de 100%”, señaló García Banchs.

Los testimonios

Dulce Andrade, administradora de empresas, dijo que la caída del poder de compra de su salario se traduce en la imposibilidad de adquirir ciertos productos. “El pescado es muy caro, tengo más de un mes sin comprarlo. Antes compraba manzanas y ya no puedo. Tampoco compramos jugos en la casa y es raro cuando compro un yogur, cuando era algo que consumía con frecuencia. Solía comprar varios quesos y ahora me limito al mozarella”, explicó. Agregó que la comida de sus gatas ha subido 150% en un año.

Vivir en una zona de puerto libre tampoco hace que el salario rinda más. “Hay productos de limpieza que ya no compro porque son muy caros. Además, hay muchas cosas que como no se consiguen me salen más caras. Ya no compro leche en polvo porque me la venden en más de 100 bolívares”, expresó Mirelys López, encargada de una empresa de servicio doméstico.