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En 2013 con 100 bolívares se adquirían 4 dólares

En el Simadi, el dólar promedia 170 bolívares | Foto AFP / Archivo

En el Simadi, el dólar promedia 170 bolívares | Foto AFP / Archivo

En dos años, el billete de máxima denominación no alcanza para comprar ni un dólar en el Simadi, afirmó el economista Domingo Sifontes

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Hace dos años, en el mercado paralelo un dólar valía, en promedio, 25 bolívares, lo que permitía comprar 4 dólares con un billete de 100 bolívares. Este año eso no es posible. En el mercado negro el precio del dólar supera los 200 bolívares, y en el Sistema Marginal de Divisas, mecanismo oficial recién puesto en marcha al que pueden acudir las personas naturales, promedia 170 bolívares.

La comparación la hizo el economista Domingo Sifontes para explicar lo dramático que ha sido la pérdida de poder adquisitivo que ha sufrido el venezolano en los últimos dos años. “Este año tampoco se puede comprar medio cartón de huevos, que cuesta 160 bolívares, o pagar una carrera de taxi con 100 bolívares, que en 2013 esa cantidad sí alcanzaba para eso”.

Explicó que además de la elevada inflación del país, la más alta del mundo, la severa escasez de bienes de primera necesidad ha deteriorado significativamente el poder adquisitivo en Venezuela. La falta de producto, señaló, inevitablemente hace que los precios suban a niveles inimaginables. “Eso no es especulación, es parte del proceso de la escasez. Cómo decirle a una madre que no pague hasta 1.000 bolívares pon un paquete de pañales”.

Dijo que el país demanda una solución inmediata a la crisis económica que vive, pero que el gobierno no la aplica porque tendría que tomar medidas impopulares que supondrían un alto costo político.

Los controles de precios y los subsidios a los productos de primera necesidad, añadió Sifontes, ha formado parte de la estrategia del gobierno para retrasar los correctivos. Con estas medidas, en teoría, el alto costo de la vida impacta menos al consumidor.

Dijo, sin embargo, que esas políticas no surten efecto y que son insostenibles. Indicó que la mayor expresión de ello son las colas en los establecimientos para adquirir los artículos. “Ya ni a las zonas populares, donde el gobierno tiene más aceptación, llegan los productos subsidiados. La gente tiene que salir a otros lugares a hacer cola para comprarlos o pagar el sobreprecio de los revendedores que lo llevan hasta allá”, afirmó.