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Vivir con salario mínimo

Ciudadanos dudan que el incremento de sueldos mejore su capacidad de compra | Foto Archivo El Nacional

Ciudadanos dudan que el incremento de sueldos mejore su capacidad de compra | Foto Archivo El Nacional

A partir de hoy entra en vigencia el aumento del sueldo básico. De acuerdo con la Gaceta Oficial 40769, los empleados del sector formal deberán ganar al menos 9.648,18 bolívares. Los trabajadores no creen que el incremento mejore su situación económica, mientras los analistas advierten que habrá más inflación porque la medida no está acompañada de un crecimiento de la producción. Se necesitan 8,3 salarios mínimos para que una familia de 5 miembros pueda adquirir la canasta alimentaria

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18 ajustes salariales no alcanzan
El salario mínimo rondaba 600 bolívares cuando Doraiza Rosado comenzó a trabajar como secretaria. Desde entonces han pasado 6 años en los que hubo 18 aumentos del sueldo básico que debe percibir un trabajador –incluidos 4 ajustes en 2015–. Rosado no ha cambiado de oficio. Trabaja detrás del mostrador en el área de admisión de un centro de atención médico-primaria en Las Mercedes. Para la joven de 27 años de edad, los 16.398,16 bolívares (incluye el ticket alimentación) que ganará a partir de hoy son insuficientes “por cómo está la situación del país”.

Todos los miembros de su familia colaboran con los gastos: “Vivo alquilada en Petare con mi mamá, 2 hermanos y mi hijo de 4 años de edad. Pagamos 2.000 bolívares al mes. La mayoría del dinero se va en comida. Es complicado cuando no conseguimos productos regulados y toca comprar a precios más altos”.

La alimentación de su hijo y el preescolar representan 9.000 bolívares mensuales, que puede cubrir con la ayuda del padre del niño. “El colegio es costoso porque es privado, pero nos conviene; está allí todo el día porque no tengo quien lo cuide en las tardes”. La última vez que compró ropa fue un pantalón, hace dos meses, porque lo necesitaba.

Acuerdos de subsistencia
Para poder hacer mercado Shirley Vergara llegó a un acuerdo con su mamá que, al igual que ella, gana sueldo mínimo: “Una quincena yo compro las verduras y vegetales, mientras que ella la carne y el pollo, luego nos turnamos. Los tickets alimentación son para pasta, arroz, salsas, etc.”.

Vergara vive con sus padres y con sus hijos en La California y trabaja para una empresa de comunicaciones en Los Cortijos como personal de mantenimiento. Desde que la inflación arrasó con su ingreso ha tenido que hacer concesiones. A veces va a pie al trabajo para ahorrar en transporte y la rutina que tenía con sus hijos de salir a comer pizzas o perros calientes los sábados llegó a su fin. “Eso ya no se puede, ni comprar los ingredientes para prepararlos en la casa. El dinero no rinde”, reitera Vergara.

Comprar pañales para su bebé de un año de edad también es un golpe al bolsillo. Si hace cola en algún local por terminal de número de cédula puede conseguir el paquete de 24 unidades en 100 bolívares, pero muchas veces no tiene el tiempo y debe acudir a los buhoneros y adquirirlo por un monto 6 veces mayor. Un hobby que Vergara compartía con su hijo de 10 años era ir al cine, pero cuenta que desde hace 8 meses no lo hacen por cómo han subido los precios, pero no su capacidad de cubrirlos.

La inflación acabó con los caballeros
Cada quince y último Ricardo Rivas saca papel y lápiz, se sienta y construye un presupuesto. Necesita organizar sus gastos para que le rinda el dinero que devenga trabajando en un almacén en Caurimare.

Primero, aparta 10% de su pago para la religión que practica y con la que colabora; el resto lo distribuye entre lo que gastará en artículos de cuidado personal y transporte; los tickets alimentación van para su hogar. El joven vive en La Guaira, con su mamá y su hermana, y el traslado diario hasta Caracas le cuesta 80 bolívares, que al mes representan 2.400 bolívares.

Para Rivas es difícil “hasta invitar a una chama a salir”. Recordó que hace poco fue al cine y se sorprendió con el precio de las entradas, 400 bolívares cada una, y el combo dúo en 1.400 bolívares. “Tener una cita te puede costar fácil más que un sueldo mínimo. Ahora muchas salidas son al Parque del Este o hay que decirle a la novia: 'Amor, pagamos mitad y mitad'. Ya ni ser caballero se puede”.

Cuando se enteró del aumento pensó que se trataba de una estrategia política. “Muy bien que aumenten, pero ¿de qué vale si la cesta básica pasa de 70.000 bolívares? Estamos sobreviviendo”.

La pensión se acaba en un momentico
Clemente García da gracias a Dios por haber aprendido a hacer pan. A los 65 años de edad está pensionado, pero continúa trabajando en una panadería porque con lo que recibe del Seguro Social no le alcanza para vivir. “La pensión la gasto en un momentico. En los servicios de la casa se me va en un dos por tres”.

García vive con su esposa en Las Minas de Baruta y trabaja en Los Palos Grandes. Nació en Rubio, estado Táchira, pero no viaja con frecuencia. “Me han dicho que un pasaje está como en 800 bolívares, pero la prioridad ahora es la comida, creo que para todos los venezolanos”, opina.

Explica que su salario se divide en el aporte para su familia y medicamentos para él, que padece de la tensión y osteoporosis. “No solo me preocupa el costo, sino que no los consigo. Lo que hago es ir a las tiendas naturistas y busco remedios similares. Esos pueden tener un precio más alto”. Cuando se le pregunta sobre la última vez que compró ropa nueva, con las manos señala lo que lleva puesto y expresa: “Mira mis pantalones, son viejos ¿eso que te dice? Y mis zapatos también”.

CIFRAS
10 aumentos de salario mínimo han sido aprobados durante el mandato de Nicolás Maduro. Desde 1999 se han decretado 31 incrementos salariales. Anabella Abadi, especialista en Gobierno y Gestión Pública, señala que la mitad de las veces el ajuste compensó la inflación y la otra mitad no lo hizo: “Tantos ajustes son necesarios porque los aumentos siempre se quedan cortos”. Agrega que un alza del salario mínimo debe considerar la subida de los precios desde el último aumento y prever la inflación futura

4 ajustes de salario ocurrieron en 2015. Es la primera vez que esto sucede. En 2014 hubo 3. De 2009 a 2013 se aprobaron otros 2 por año, al igual que en 2003, 2004 y 2006. “En momentos en que la empresa privada está tan golpeada, tal incremento en lugar de reactivar la economía, la deprime. Hay que generar empleo y el ajuste evita que eso suceda, por tener una economía tan afectada y sujeta a tantos controles. El empresario no puede elevar los precios, pero suben los costos. Al haber inamovilidad, no contratan porque no saben hasta dónde llegará la escalada”, dijo la economista Sary Levy

61.897,91 bolívares fue el costo de la canasta alimentaria en septiembre. El Cendas reportó que se requieren 8,3 salarios mínimos para que una familia de 5 miembros pueda adquirir la canasta. Entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015 el costo de los alimentos aumentó 339,6%. La economista Sary Levy refiere: “Como la inflación mensual pasó de 10% a 20% cualquier incremento será altamente bienvenido; pero cuando no hay productividad, ese aumento se va a traducir en subida de precios y se va a diluir rápidamente. Al final, en vez de haber mayor capacidad de compra, lo que habrá será más inflación”

97,3% es el aumento acumulado del salario mínimo en 2015: 15% en febrero, 20% en mayo, 10% en julio y 30% en noviembre. La proyección extraoficial de inflación acumulada entre enero y septiembre de 2015 es de 141,5%. El presidente Nicolás Maduro ha dicho que la inflación a finales de año será de 85%. Sary Levy añade que el gobierno debe fijar las condiciones para que la economía sea productiva. “Eso permitirá que las negociaciones de precio o salario suban de forma coordinada y adecuada. Al decretar los aumentos se atiende el problema de la inflación con mecanismos que agravan la situación. Esto es peor para el gobierno porque la nómina del sector público supera 2 millones de empleados”.