• Caracas (Venezuela)

Economía

Al instante

Utilizar la psicología para el plan de ahorro

Ahorrar dinero | Ernesto Morgado

Ahorrar dinero | Ernesto Morgado

Ahorrar es, ante todo, una decisión personal para la que también se necesita trabajar las emociones asociadas a las finanzas y fijar metas concretas que motiven a continuar la tarea de guardar bolívares para el futuro

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Ahorrar no es sólo una cuestión de apartar dinero en una cuenta bancaria o recortar gastos a diario como si de una doctrina militar se tratara. Ahorrar es, ante todo, una decisión personal para la que también se necesita trabajar las emociones asociadas a las finanzas y fijar metas concretas que motiven a continuar la tarea de guardar bolívares para el futuro.

El primer paso es abandonar los mitos negativos ligados al ahorro. Quienes ahorran no son tacaños que van por las calles y recogen monedas de 10 céntimos de bolívar. Tampoco son avaros que esperan ser enterrados en sus tumbas con fajos de billetes alrededor. Para decidirse a ahorrar sólo hace falta considerar que el derroche de los ingresos no beneficia a nadie y enfocarse, sobre todo, en que por sí mismo el dinero no sirve de nada. El dinero importa en la medida en que permite a cada persona realizar actividades que lo hagan más feliz o comprar propiedades que le aseguren una vida más cómoda.

Otro punto esencial es prestarle atención a los enunciados usados para emprender el camino. “Quiero ahorrar para el futuro” o “hay que ahorrar porque eso es lo mejor” son dos frases muy generales para empezar a reunir dinero. El segundo paso para utilizar la psicología como un aliado del ahorro es definir objetivos precisos, tangibles y que parezcan cercanos en el tiempo. Expresiones como “voy a ahorrar para el viaje a la India” o “quiero ir al concierto de The Killers, tengo que empezar a ahorrar” son motivadoras y más eficientes porque son metas claras y a corto plazo.

La psicología también está involucrada en el proceso de gasto. El precio de los objetos, en realidad, es poco útil para conocer su valor. El ejercicio que se debe practicar es convertir el precio de cada artículo de acuerdo con el tiempo y esfuerzo que tomó conseguir el dinero suficiente para comprarlo. Por ejemplo, si un traje de baño cuesta 1.000 bolívares o la entrada a un concierto pasa de 4.000 bolívares, debe pensarse que una persona con sueldo mínimo necesita 15 días de trabajo para tener el traje de baño y 2 meses completos para adquirir la entrada al evento musical. Después es cuando se decide si comprarlo vale la pena.

Billetes grandes

Un estudio realizado por psicólogos estadounidenses muestra que las personas tienden a gastar más dinero si llevan sólo billetes de baja denominación. Pequeños gastos como las chucherías y los cafés comprados en la calle cada día también tienen incidencia en el plan de ahorro.

Compras y depresión

Las personas que se encuentran en estados de tristeza o depresión son más vulnerables en los momentos de comprar. No sólo son más propensas a gastar más dinero sino que adquieren cosas que en realidad no necesitan. Por eso, en los días tristes es mejor dejar las tarjetas de crédito en casa.