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Trabajadores formales “bachaquean” para cubrir los gastos mensuales  

Un kilo de leche en polvo se comercializa en 350 bolívares y los paquetes de 32 pañales se venden hasta en 600 bolívares | Foto Henry Delgado

Advierten que asalariados se han desplazado hacia la economía formal | Foto Henry Delgado

Conindustria asegura que los empleados piden adelanto de prestaciones para adquirir mercancía, cuya reventa les permita obtener una ganancia rápida 

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El venezolano se está rebuscando con trabajos informales para incrementar sus ingresos. Maryolga Girán, presidente de la Comisión de Asuntos Laborales de Conindustria, señaló que en algunas empresas hay empleados que venden en sus cubículos productos a precios superiores a los regulados para obtener una ganancia rápida que le permita completar el dinero necesario para cubrir los gastos del mes.

Aseguró que los empleados “bachaquean” en las oficinas de manera abierta y le ofrecen la mercancía a todos sus compañeros y jefes, sin discreción, y hasta toman pedidos. También solicitan un adelanto de prestaciones sociales para utilizarlo como capital, adquirir mercancía y emprender un negocio por cuenta propia, que generalmente lleva adelante la pareja o un familiar, con la venta de productos regulados o electrodomésticos.

Girán agregó que en el último año hubo poca disponibilidad de mano de obra. “El discurso del gobierno le ha quitado valor al trabajo formal. No hay incentivo ético ni monetario para trabajar de manera dependiente”, dijo.

Alicia Sepúlveda, coordinadora del Observatorio Económico Legislativo, afirmó que el crecimiento del sector informal es el resultado de la búsqueda de la población de la satisfacción de sus necesidades básicas. Explicó que ante la imposibilidad de las empresas de incrementar los salarios por la caída de la productividad, debido al control de cambio, el control de precios, la Ley de Precios Justos, la Ley Orgánica del Trabajo y todo el sistema de instrumentos jurídicos creados por el gobierno propician la salida de los empleados hacia los canales informales.

Aseveró que muchas empresas han tenido que cerrar por falta de materia prima para producir o de inventarios para vender; en vista de ello los trabajadores se han desplazado a la informalidad. “Se aprovechan de las políticas publicas erradas y obtienen beneficios por intermediación de bienes esenciales. Actividad que les corresponde a los comerciantes”.

El trabajador informal, añadió, siente una ilusión monetaria por la ganancia rápida que percibe. “En ocasiones puede ganar en un día lo que obtenía en el trabajo formal en un mes. Sin embargo, no tiene protección,  seguridad, ni la certeza de conseguir un flujo constante de dinero que le garantice su manutención a largo plazo. El sector informal no genera riqueza y es posible que la persona pierda competencias como profesional lo que le dificulta la reinserción laboral formal”.

Migración. Cifras del Instituto Nacional de Estadísticas indican que en enero pasado se contaron en el sector informal 5.394.922 personas, lo que equivale a 41,2% del total de ocupados. Al compararlo con enero de 2014 se observa que se sumaron 455.935 a la informalidad, lo que significa un aumento de 1,8% en un año. Sin embargo, la Confederación General de Trabajadores asegura que el número de trabajadores que pasó a la informalidad es mucho mayor.

Maritza Chirinos, secretaria general de la confederación, refirió que la composición de los trabajos vinculados al gremio ha cambiado. El último año han perdido 40% de los trabajadores asalariados. Ahora cuentan con 350.000 afiliados en asociaciones de la economía informal y solo 85.000 asalariados. “Antes los trabajadores formales eran mayoría por un porcentaje elevado”, afirmó.

Aseguró que el cierre de empresas y la eliminación de la tercerización en el sector público han provocado la pérdida de más de 3.800 puestos formales este año: “Los que se quedaron sin trabajo migraron a la informalidad para sobrevivir. Ahora son bachaqueros, buhoneros en puestos fijos o prestan diferentes tipos de servicios en la calle”.

En los Valles del Tuy, 600 trabajadores que recogían chatarra para las empresas que exportaban el metal, quedaron desempleados porque ese material ya no se puede vender en el exterior y las empresas cerraron. La mayoría de ellos vende mercancía seca en la calle, añadió.

Expresó que en dos municipios de los estados Táchira y Barinas 600 profesores y maestros que daban clases sin formar parte de la nómina del Ministerio de Educación quedaron sin empleo. No aparecieron sus registros y quedaron sin patrono al que reclamarle porque no se podía justificar la dependencia laboral. Ahora son bachaqueros o trabajan por cuenta propia. En Barinas 300 madres cuidadoras de 13 multihogares, adscritos al Ministerio de Educación, quedaron sin figura jurídica patronal y se dedican también a la venta informal de alimentos.

En Caracas, por falta de insumos, las industrias del calzado han cerrado o paralizado las líneas de producción. La consecuencia es 350 trabajadores sin empleo formal que se convirtieron en bachaqueros o venden en puesto en la calle, indicó. “En el estado Bolívar 700 trabajadores del sector madera están sin empleo fijo y 1.300 empleados en las empresas básicas también quedaron cesantes. La mayoría recurrió al comercio informal para obtener ingresos”.

Pérdida de talento

Maryolga Giran, presidente de la Comisión de Asuntos Laborales de Conindustria, enfatizó que una de las cosas más graves para Venezuela es la fuga de talento. “Algunos profesionales prefieren irse del país a trabajar en un restaurante de comida rápida, pero percibiendo ingresos que le permiten alquilar un apartamento y vivir dignamente en una ciudad segura”.

Aureliano Conchesso, presidente de la Comisión Laboral de Fedecámaras, señaló que el incremento de la informalidad lo que genera es una merma en la productividad. “Los países modernos tienen a su población ocupada produciendo a altos niveles de eficiencia y esto acelera su desarrollo. Aquí las malas políticas del gobierno nos orientan hacia el sentido opuesto de las buenas prácticas económicas. Vivir en un país con una economía inflacionaria no es una justificación para no obtener un titulo universitario”.

Cifra

41,2% de la población ocupada está en la informalidad. Trabajan por cuenta propia,  son conductores, pintores, carpinteros y buhoneros que trabajan 15 horas a la semana.