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“Sobrevivo gracias a la ayuda de mis hijos”

Pensionados en México señalan dificultades con el Cencoex y que no les pagan hace un año

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Jubilados de Ferrominera del Orinoco pasan trabajo en Monterrey, México, porque desde hace un año tienen problemas para cobrar la pensión que la empresa pagaba antes cada mes hasta las modificaciones de la política cambiaria del gobierno.

Ante la falta de pago de ambas instituciones, Mariella Zambrano de Matos, jubilada de Ferrominera y pensionada del Seguro Social, señaló: “Sobrevivo gracias a la ayuda de mis hijos y amistades. No es lógico que después de trabajar toda una vida desde los 17 años esté pasando tanto trabajo, mermando seriamente mi salud”.

Recordó que la empresa le pagaba regularmente cada mes su pensión, pero hace más de un año decidieron no hacerlo, traspasando esa facultad al Centro Nacional de Comercio Exterior, antiguo Cadivi. Ello la llevó a nombrar un apoderado que le cobra 10% del monto enviado, además de las comisiones de los diferentes bancos en las transferencias.

Eduardo Muñoz contó que laboró en Ferrominera 24 años, todos en Puerto Ordaz, Bolívar, y la última vez que cobró la pensión fue en abril de 2014. “Llevo un año de atraso. La lentitud exasperante de Cadivi-Cencoex, me mantiene en vilo, es una verdadera guerra de nervios”.

Muñoz indicó que la última solicitud presentada por su apoderado en Venezuela fue el 21 de julio de 2014 y se la aprobaron parcialmente ocho meses después. “Ese pago incompleto es mi único ingreso del que mi esposa y yo dependemos completamente para subsistir. ¿Por qué el Estado venezolano maltrata de esta manera a quienes hemos trabajado honradamente por tanto tiempo?”.

Pablo Caballero se jubiló de Ferrominera en enero de 2009 y es pensionado del Seguro Social desde 2011. Su apoderado hizo la solicitud número 19230244 en el Cencoex el 12 de abril de 2015, la cual le negó mediante un correo. “Trabajé 28 años de mi vida para esa empresa de la CVG”, dijo.

“El envío de esos recursos económicos es vital para poder pagar lo que necesita mi familia, —destacó Caballero—. Tengo 65 años y mi esposa 63 años y no merecemos vivir en este estrés que nos causa Cencoex cada vez que hacemos una solicitud”.