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“Situación del país dificulta mantenerte con tu profesión”

Luis Felipe Araujo trabaja en las tardes en un consultorio alquilado | Foto Williams Marrero

Luis Felipe Araujo trabaja en las tardes en un consultorio alquilado | Foto Williams Marrero

Luis Felipe Araujo y su novia, también profesional, no pueden establecerse y menos ahorrar por lo caro que está todo 

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Como muchos jóvenes, Luis Felipe Araujo, fisioterapeuta de 29 años de edad, nacido en Valencia, estudió una carrera con miras a labrarse un futuro y formar una familia como lo hicieron sus padres hace más de 40 años en la capital del estado Carabobo. “La situación del país dificulta que te mantengas con tu profesión”, afirmó.

Estudió Fisioterapia en la Universidad Arturo Michelena de Valencia, de la cual egresó en 2009. Se vino a Caracas a ejercer y aquí trabaja en las mañanas en una clínica del este de la ciudad y en las tardes en un consultorio alquilado con otros colegas, además de atender pacientes a domicilio.

“A pesar de tener tanto trabajo lo que gano no alcanza. Vivo en una habitación y cada vez el dinero rinde menos”, señaló. Desde hace tres años él y su novia buscan independizarse sin éxito, pese a que cada uno obtiene ingresos entre 18.000 y 22.000 bolívares mensuales.

Y cómo hacerlo, refirió el profesional: “Cada vez que haces mercado todo ha subido y la escasez te obliga a salirte del presupuesto inicial. Si pensabas gastar 3.000 bolívares terminas gastando 5.000 bolívares porque llegaron productos desaparecidos en los anaqueles y no se sabe si los consigues en la próxima compra”.

Araujo sostuvo que se niega a hacer cola: “Si conseguí, conseguí. No quiero acostumbrarme a esa situación”. Y recordó la Venezuela de su niñez y adolescencia cuando “los supermercados abrían 24 horas y había de todo”.


El contraste. El fisioterapeuta manifestó que como profesional se siente con las manos atadas. "No importa cuánto trabajes y si el ingreso aumenta, porque la alta inflación afecta constantemente el poder adquisitivo”. La situación la compara y comenta con sus amigos y colegas, sin importar la edad, como su jefe de 40 años que todavía no ha podido comprar casa propia.

Araujo y su novia, que vive con sus padres en Caracas, intentaron instalarse como pareja en un anexo de una casa en La Trinidad (una habitación, el baño y la cocina) por el que cobraban 20.000 bolívares mensuales más 4 meses de depósito, lo cual imposibilitaba ahorrar para adquirir un techo propio.

Por ello, exploraron comprar la vivienda, pero por Ley de Política Habitacional les dan un millón de bolívares máximo, que con el esfuerzo del ahorro propio no cubre el costo de 4 millones o 6 millones de bolívares de un apartamento tipo estudio. “Las altas mensualidades del crédito total comprometen el ingreso conjunto que debe cubrir también el gasto de los alimentos, servicios, HCM y el carro que compró mi novia el año pasado”, dijo.

“A los tres años de casados mis padres compraron su primera casa en San Diego solo con el sueldo de mi papá, pues mi mamá es ama de casa”, destacó el fisioterapeuta. Su padre, ingeniero agrónomo, compró después otra quinta en El Parral, una buena zona residencial de Valencia.

Disyuntiva
De los cuatro hermanos de Luis Felipe Araujo, ya se fue a Houston, Estados Unidos, una hermana con su esposo y su hija, hace 18 meses. El fisioterapeuta considera emigrar al norte pues estuvo en Minesotta, trabajando como maestro, en 2009-2010 a través de un intercambio de la institución Amity Institute. “Cuando comparas la calidad de vida allá, sin inseguridad ni inflación, con lo que pasa en Venezuela te planteas irte del país”, afirmó.