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Sicad I ha entregado 65,1% de los dólares ofertados en 2014

Faltaba comunicar a los bancos las normas que limitan el uso de los fondos | Foto AFP / Archivo

En lo que va de año el sistema ha entregado 918,02 millones de dólares | Foto AFP / Archivo

Expertos consideran que la coexistencia de tres tipos de cambio puede generar más corrupción 

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A principios de año, el Sistema Complementario de Administración de Divisas tuvo una serie de modificaciones. Primero, el gobierno duplicó la oferta de dólares de 100 a 220 millones semanales. Posteriormente, la subasta comenzó a manejarse a través del Centro Nacional de Comercio Exterior, organismo que sustituye a Cadivi y está encargado de la política cambiaria.

El vicepresidente del Área Económica, Rafael Ramírez, informó que entre Cadivi y el Sicad la disponibilidad de divisas para la economía asciende a 42,7 millardos de dólares. De este modo, vía Sicad se estarían asignando aproximadamente 10,5 millardos de dólares. La realidad es, sin embargo, que el sistema de subastas no ha entregado lo prometido.

Este año el Sicad I ha otorgado 918,02 millones de dólares, lo que representa alrededor de 65,1% de la cifra ofertada en las 7 subastas realizadas.

Las únicas 3 oportunidades en las que el monto adjudicado se aproximó a la oferta fue en la primera subasta del año por 90 millones de dólares —anterior a la modificación del régimen cambiario anunciada en enero—, en la convocada el 17 de febrero, y la última subasta especial para las aerolíneas. De resto, las liquidaciones que se han efectuado representan menos de la mitad del dinero ofrecido.

En la penúltima subasta adjudicaron 79,8 millones de dólares —de 220 millones de dólares disponibles— y rechazaron las posturas de 517 empresas. Los expertos tienen varias teorías sobre la baja en la asignación.

“Eso no es una subasta bajo ningún punto de vista, pues no se libera información. No es un mercado transparente. Nadie termina de entender los criterios”, afirmó el economista Francisco Ibarra. Dijo que no se conocen los términos por los cuales rechazan las posturas, por lo que no se trata de un sistema confiable para las empresas.

El economista Francisco Faraco considera que la razón subyacente es que Venezuela no tiene los dólares para honrar la oferta. “Hay alrededor de 680 millones de dólares en reservas líquidas. Desde el mes de noviembre no se liquida al sector privado, pero han ingresado 20 millardos de dólares por la renta petrolera y nadie sabe dónde están. Hay una gran opacidad en el manejo de las divisas”, expresó.

Según el Cencoex, el rechazo puede ocurrir por no cumplir con los criterios de la convocatoria, no haber declarado el impuesto al valor agregado o el impuesto sobre la renta, entre otros factores.

Historia repetida. La baja asignación ha venido acompañada del descenso paulatino de la tasa de cambio que resulta de las subastas. Algunos expertos indicaron que este fenómeno no tiene nada que ver con el mercado, pues el sistema no funciona como una subasta real. Ibarra recordó que el gobierno es el que fija el tipo de cambio.

“El Sicad I no es una subasta, es un sistema de asignación directa, que de alguna manera se parece mucho a Cadivi pero a una tasa superior. No se sabe cuántas divisas se adjudican sino un monto global”, añadió Faraco.

Este año la tasa del Sicad I ha oscilado entre 11,8 bolívares y 10,8 bolívares por dólar. Con la llegada del Sicad II se sumará a la economía una tercera tasa de cambio legal, con niveles muy superiores a la oficial de 6,30 bolívares por dólar.

Ibarra y Faraco coincidieron en que tener tres tipos de cambio puede ser un motor de corrupción, debido a que aumentará la demanda por dólares baratos para poder comercializarlos a una tasa más elevada.

No es la primera vez que Venezuela ha tenido tasas múltiples. En 1983 se estableció una tasa de 4,30 bolívares por dólar para importaciones esenciales, otra de 6 bolívares por dólar para las menos importantes y se instituyó un mercado paralelo administrado por el Banco Central de Venezuela con intervenciones diarias, detalló el economista José Guerra en una columna. El sistema era manejado por el Régimen de Cambios Diferenciales, mejor conocido como Recadi, que fue una enorme fuente de corrupción.

Otra posibilidad que observan los expertos es que el Sicad II se convierta en una forma más expedita de adquirir divisas y que, paulatinamente, el burocrático Sicad I pierda sentido y desaparezca. No obstante, Ibarra agregó que esto solo puede ocurrir si se flexibiliza el control de precios lo suficiente como para que las empresas puedan acudir a este mercado a una tasa superior sin temor a sanciones.

Participación limitada
Ante la sequía de dólares que afecta al sector privado desde finales del año pasado, se podría suponer que muchos empresarios optarían por el Sicad I. Sin embargo, empresas de los sectores convocados se han abstenido de participar por temor a perder las autorizaciones de adquisición de divisas otorgadas por Cadivi, por no poder pagar la fianza exigida o por la imposibilidad de planificar los procesos productivos a través de subastas.

El sector de autopartes fue convocado a dos subastas. De acuerdo con información de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores, en la primera participaron cuatro empresas y en la segunda seis. Ninguna fue adjudicada.

Empresarios del sector salud, también convocados, dijeron que la gran limitante es el control de precios, debido a que no pueden fabricar los productos controlados si se importan los insumos a una tasa de cambio más alta.

Ibarra insiste en que la poca transparencia del sistema inhibe la participación, pues se desconocen los criterios mediante los cuales son asignados los recursos.