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Robos dejan fuertes pérdidas en empresa socialista de soya

La empresa socialista José Inácio de Abreu e Lima / Raúl Romero

La empresa socialista José Inácio de Abreu e Lima / Raúl Romero

Del complejo Abreu e Lima de Anzoátegui sustrajeron dispositivos para riego, agroinsumos y maquinaria

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El inventario de bienes que han sido robados o hurtados en 2013 de la empresa agroindustrial socialista José Inácio Abreu e Lima en Anzoátegui incluye, como mínimo, 31 motores para sistemas de riego, 372 boquillas, 8 breakers superficiales y 10 cajetines para protegerlos, más 400 metros de cable, 1.082 cajas de agroinsumos y un tractor marca Belarús que, en conjunto, se calcula que tienen un valor de más de 2,5 millones de bolívares. La enumeración sólo menciona las pérdidas referidas en 4 denuncias que fueron presentadas por personal de la compañía ante la subdelegación El Tigre del Cicpc entre febrero y julio pasados. Los policías remataban con una frase conclusiva las actas que levantaban. “Víctima: el Estado venezolano”.

El goteo de bienes desaparecidos puede servir como metáfora de las serias dificultades que afronta una empresa pública presentada en sus inicios como un proyecto mimado de la cooperación entre los gobiernos del fallecido presidente Hugo Chávez y de quien fue su homólogo brasileño, Luis Inácio Lula Da Silva. La compañía fue concebida para cultivar soya –rubro estratégico por su alto valor proteíco– y para elaborar productos para consumo humano como aceite, bebidas concentradas y alimentos texturizados, además de fórmulas para la nutrición de animales, un paquete que tradicionalmente se ha importado mayoritariamente desde potencias productoras como Brasil y Argentina.

Dos informes internos muestran que los responsables de la empresa adscrita al Ministerio de Agricultura y Tierras –la cual no ha comenzado a procesar materia prima a pesar de que ha recibido recursos de más de 645 millones de dólares en 5 años– no han encontrado la manera de evitar los robos y hurtos que afectan los sistemas de riego y se ha convertido en un problema mayor no solo para el patrimonio estatal, sino también para la productividad de las cosechas.

Riego y riesgo. Los dispositivos de riesgo están constituidos por pivotes con motores eléctricos que usan las aguas subterráneas de la mesa de Guanipa. Las 35.000 hectáreas que deben ser desarrolladas para la producción del complejo se despliegan en esa zona de Anzoátegui: de ellas han sido utilizadas hasta ahora menos de la mitad con rendimientos que igualmente no llegan a 50% de las 2,5 toneladas por hectárea que como mínimo deberían obtenerse en esa área.

Uno de los informes citados refiere una inspección que hizo en julio pasado un emisario privilegiado del presidente Nicolás Maduro: su hijo Nicolás Maduro Guerra, que encabezó la visita como parte de la ejecución del programa Eficiencia o Nada. El documento indica que a la delegación de Miraflores se le informó, entre otros puntos, sobre las “cuantiosas pérdidas” ocasionadas por los robos y hurtos de bienes del complejo, un asunto sobre el cual el mandatario no ha anunciado acciones de mano dura como las aplicadas este mes a empresas privadas en medio de la “lucha contra la corrupción y la guerra económica”.

El alcance de las pérdidas no se aclara en los documentos, los cuales señalan que la compañía logró instalar 82 pivotes con los que se puso bajo riego aproximadamente 3.000 hectáreas (menos de 10% de la meta final). Fuentes internas afirmaron que al día de hoy solo 12 de los pivotes funcionan: “Es increíble la impunidad que ha rodeado todo lo que ha pasado. Hay que investigar la desaparición de 85 transformadores y de insumos como abonos y fertilizantes”.

El reporte sobre la inspección del programa Eficiencia o Nada indica que hay dificultades para asegurar los sistemas de riego porque están desplegados en áreas rurales muy extensas. Se menciona la existencia de una empresa de vigilancia –algunos de cuyos miembros fueron atacados por los ladrones– y la necesidad de hacer coordinaciones con la Guardia Nacional para proteger los bienes del Estado. Un diagnóstico realizado entre marzo y junio pasado por un equipo de técnicos venezolanos, con asesoría cubana, ya había hecho una advertencia sobre el asunto: “Los equipos de riego y pozos se encuentran sin protección, se observó que en su mayoría las casetas de pozos se encuentran abiertas, lo que facilita robos y posibles sabotajes en su operación”. Las consecuencias afectan las cuentas públicas.

Sin respuesta

Alfredo Herrera, presidente de la empresa socialista José Inácio Abreu e Lima fue contactado por teléfono para hablar sobre las pérdidas en los sistemas de riego. Atendió una llamada, pero luego la comunicación se interrumpió y no respondió los mensajes de voz y texto. El funcionario ya había dejado de responder una solicitud escrita para una entrevista que se le envió el 24 de septiembre antes de que El Nacional publicara un reportaje acerca de los datos oficiales que demuestran la baja productividad por hectárea de los cultivos de la compañía y el retraso de las plantas. Entonces calificó de falso el artículo y dijo, entre otras cosas, que la superficie sembrada había aumentado.

Golpe bajo

Los robos de agroinsumos por 1.500.000 bolívares y de un tractor de 400.000 bolívares constituyeron duros golpes contra la empresa socialista José Inácio Abreu e Lima de Anzoátegui. Los retrasos en la dotación de los productos para sembrar han sido uno de los mayores inconvenientes experimentados por la empresa y así quedó expresado en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Agricultura y Tierras de 2012, pero también en un diagnóstico de la compañía que técnicos venezolanos y asesores cubanos hicieron en el primer trimestre de 2013. En ese informe se refiere que la compañía posee 116 tractores, pero que el personal desconocía la ubicación de 2 de ellos para el momento cuando fueron inspeccionados. Una situación se añade: según fuentes de la compañía, todavía no habían sido despachadas 45 cosechadoras que fueron compradas el año pasado con fondos del Banco de Venezuela y que debieron llegar a tiempo para la recolección de los productos en 2012.