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“Quieren hacer ver que nos aprovechamos de la crisis eléctrica”

Pedro Trebbau, vicepresidente de Derwick Associates, asegura que 80% de las máquinas que vendieron nunca se habían prendido. “Si nos preguntan cómo logramos penetrar en el mercado siendo tan nuevos, fue precisamente por la fórmula competitiva”

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Pedro Trebbau, vicepresidente de Derwick Associates, empresa fundada en 2007 y que se hizo conocida por ser una de las contratistas del Estado durante la crisis eléctrica que se inició en  2009, habla con preocupación sobre la situación del sistema eléctrico nacional.

Se anima a tocar asuntos espinosos e incómodos que han afectado la reputación de la empresa que ha llevado adelante junto con sus socios. Este joven venezolano de hablar sencillo aclara situaciones, hechos y circunstancia que en su opinión deben verse en profundidad.

—¿Cuáles cree que son los factores que han hecho que recrudezca la crisis?
—Puedo hablar por los trabajos hechos por Derwick, pero no por las demás contratistas ni por nuestros clientes. Desde 2009 hasta 2014 se contrató una cantidad de megavatios para ser instalados dentro del sistema eléctrico y a Derwick solo se le adjudicó 6% de ese total. Las 11 plantas se entregaron satisfactoriamente a los clientes. Nuestro alcance era ingeniería, procura y construcción de esas plantas. Algunas tuvieron algo de retraso porque trabajar en Venezuela tiene complicaciones, pero al final todas fueron entregadas satisfactoriamente a Corpoelec, Pdvsa y CVG.

¿Por qué el gobierno no ha sido capaz de poner a operar 100% el parque termoeléctrico?
—Nuestro alcance llegaba hasta la puesta en marcha de estos equipos, aunque el servicio de mantenimiento es algo a lo que también nos dedicamos. Creo que el recrudecimiento se debe más a que todas estas máquinas son muy especializadas y debe hacérseles el mantenimiento exactamente como lo exige el fabricante. Su buen funcionamiento también depende del tipo de combustible con el que trabajan.

¿Los han llamado para que le presten mantenimiento a esas máquinas?
—No, nos han llamado, pero siempre hemos ofrecido ese servicio y estamos en capacidad de prestarlo. Cuando hacemos entrega de las plantas hay un proceso de transferencia tecnológica. Dictamos un curso para que los técnicos, operadores y mantenedores conozcan cómo deben operarse estas plantas, y eso forma parte de nuestro contrato. Patrocinamos un diplomado en la Universidad Simón Bolívar de operaciones y mantenimiento de plantas termoeléctricas y ya vamos por la sexta promoción. Estamos construyendo el taller más grande de América Latina, que se llama Centro Tecnológico de Turbinas y está previsto que arranque a finales de este año. Comenzamos con una compañía de procura; es decir, comprábamos y vendíamos unidades de generación y luego evolucionamos para ofrecer un servicio integral, por eso la idea del taller.

Con ese último eslabón cerramos la cadena para ofrecer una solución integral a los clientes.

Se ha señalado que Derwick tiene responsabilidad en esta crisis eléctrica por no haber vendido plantas en buen estado.
—Como dije al principio, a Derwick se le asignaron solo 6% de todos los megavatios contratados. 80% de las máquinas que vendimos nunca se habían prendido, eran nuevas. El otro 20% tenía cero horas y el cliente tenía total conocimiento de esto y examinó los equipos. Si a esas máquinas se les hace un overhaul (ajuste) y se les cambian las llamadas "partes calientes", quedan como nuevas. Solo se tiene que seguir estrictamente el manual del fabricante y así la máquina puede tener la misma vida útil de una completamente nueva. Las vendimos con la garantía como si estuvieran nuevas.

No solo eso; si las máquinas no eran de ese año, se hacían las adaptaciones pertinentes que especificaba el boletín que emitía el fabricante. Antes de sentarse y hacer los contratos los clientes envían a sus inspectores y ellos se cercioran de que las máquinas estén en perfecto estado. Allí todo el mundo se cubre las espaldas. Nadie quiere un trabajo mal hecho.

También se ha dicho que Derwick aprovechó la crisis eléctrica para sobrefacturar y así amasar una gran fortuna.
—Antes de hacer esas acusaciones se debería estudiar el mercado entero y comparar. Así se darán cuenta de que Derwick fue una de las empresas más agresivas en cuanto a precios. Calculando el precio por megavatio instalado se comprueba que es una de las contratistas más baratas, cuya oferta distaba de la competencia en Venezuela. Si nos preguntan cómo logramos penetrar en el mercado siendo tan nuevos, fue precisamente por la fórmula competitiva y la solución integral fast track de proyectos que ofrecíamos. Teníamos tres turnos con un gran número de empleados, todo para que el proyecto saliera lo antes posible. Hubo casos como La Raiza, donde vendimos una de las plantas y entramos por nuestros precios y capacidad técnica contra nuestro competidor.

Posteriormente salió el proyecto La Raiza 2 y lo obtuvimos porque ya estábamos movilizados en el primer proyecto y teníamos experiencia. Lo mismo sucedió en Guarenas. Ya habíamos construido las tres turbinas y después decidieron colocar una adicional. Por lógica el contratista que ya está en el terreno, movilizado y  trabajando presenta la propuesta técnica más atractiva.

¿Utilizó Derwick tráfico de influencias para obtener los contratos?
—Nuestro porcentaje del mercado es 6%. Si eso hubiese sido así, no hubiéramos experimentado los problemas de flujo de caja que tuvimos y que seguimos experimentando. No es un secreto para nadie que Javier Alvarado hijo y yo estudiamos juntos en el colegio, y yo, Pedro Trebbau, sí le pedí una reunión con su papá cuando era presidente de la Electricidad de Caracas para presentarle el catálogo de productos que ofrecíamos en aquel momento.

Esa reunión se llevó a cabo en Caracas y les presentamos la oferta y los precios, que les llamaron la atención porque eran mucho más baratos.

Hay un video que se ha hecho viral de una venezolana discutiendo con usted en un aeropuerto y donde ella le hace fuertes acusaciones.
—La señora tuvo una reacción lamentablemente muy fuerte y es entendible debido a la situación que atraviesa Venezuela, pero eso no justifica su reacción. Yo me ofrecí a hablar con ella. Le dije que me preguntara lo que fuera, la invité a las plantas y le respondí con la verdad en la mano. Pero me acusó de ladrón y que había gente muriéndose por culpa mía. Yo le dije que no creyera lo que leía en los blogs porque no hay pruebas. Las pruebas que salieron son las órdenes de compra de Bariven y los contratos de compra de las máquinas. Básicamente, la diferencia de precio entre lo que nos costó la turbina y en lo que la vendimos es 22,5% nada más, lo que es un margen bastante aceptable para este tipo de operaciones. Dentro de eso también están los costos de financiamiento en los que incurrimos.

Tomamos un riesgo inmenso porque tuvimos que entregar esas máquinas a Pdvsa sin que hubiesen hecho 100% del pago. Lo hicimos porque de lo contrario las obras se iban a retrasar. De esas órdenes todavía nos deben dinero. No es secreto para nadie que hay problemas de flujo de caja. En esos documentos ellos presentan la historia inicial, pero no la final, como los riesgos que asumimos. Asimismo, varios de los ítems de esas compras fueron cancelados y no se vendieron. Tampoco es cierto que hayamos vendido turbinas de Argentina. La gente utiliza esos papeles para argumentar una falsedad que alimenta ese discurso de hacernos quedar como gente que sobrefacturaba, que se aprovechó de la crisis eléctrica. Derwick aportó bastante valor agregado.

La señora también le acusaba de mandar a botar periodistas.
—A nosotros nos echan la culpa de todo. La verdad es que seguimos trabajando y ofreciendo soluciones a esta crisis y apostamos por nuevos proyectos.

Aguantamos esta tormenta y seguimos aquí en Venezuela.