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Productos rompen la barrera de los 1.000 bolívares

La demanda de mercancía importada está descendiendo | Foto Henry Delgado

La demanda de mercancía importada está descendiendo | Foto Henry Delgado

Ante lo costoso del sirope y de la mostaza una consumidora aseguró: “Tendré que usar mermelada para las panquecas y servir los perros calientes sin mostaza”

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La ausencia de productos prioritarios en los anaqueles abrió una oportunidad de negocio. Algunos supermercados exhiben mercancía importada a precios que superan 1.000 bolívares para satisfacer las necesidades de consumidores con bolsillos robustos. Una taza de café instantáneo con crema en polvo, suerte de leche, representa una inversión de 3.800 bolívares. 

En la entrada al primer pasillo de un supermercado del este de Caracas, Maria Gabriela García observaba con asombro los precios de varios productos ubicados en un estante separado. En una de sus manos sostenía un envase con 226 gramos de café instantáneo, que tenía un precio de 2.450 bolívares. Seguidamente tomó el envase con crema en polvo Coffe Mate, que costaba 1.350 bolívares. “Los precios son exorbitantes, pero son una opción si te quieres dar un gusto”.

Al lado, Fernando Palacios se lamentaba. “A mí me gusta mi comida con un toque de picante, pero con este precio la sazón extra se convirtió en un gusto de lujo”. Se refería a la botella de Tabasco de 150 mililitros que costaba 1.250 bolívares.

En ese mismo lugar se encontró un envase de sirope de maple para panquecas de 709 mililitros en 1.290 bolívares y otro de mostaza en 1.380 bolívares. La nacional no se consigue en los supermercados. “Tendré que usar mermelada para las panquecas y servir los perros calientes sin mostaza, los precios fueron fijados a dólar paralelo, pero los sueldos están en el subsuelo”, aseguró Diana Romero, madre de una niña de 6 años de edad.

El encargado del comercio dijo que ha recibido un solo despacho de estos productos en el año y no sabe cuándo le surtirán más. Sin embargo, la demanda no ha sido la que esperaba, aseguró.

Cereales en el top. En otro establecimiento los precios de los cereales estaban por las nubes. Una caja de cereal de banana con nueces o de blueberry de 382 gramos tenía un precio de 1.720 bolívares. Pero había otras opciones con personajes de las comiquitas para los más pequeños de la casa. El cereal Cocoa Pebbles costaba 1.580 y el de miel con almendras 1.670 bolívares. Contrastaba con la poca oferta de cereales nacionales, que no superan los 200 bolívares.  

En otro pasillo, el aceite de oliva extravirgen se robaba las miradas de los clientes. Exhibían opciones provenientes de España y de Portugal. Los precios variaban, desde 1.495 bolívares a 3.100 bolívares. En el estante de abajo llamaban la atención unos granos de color negro. Se trataba del arroz salvaje. Estaba disponible en dos presentaciones a 1.100 y 1.600 bolívares.

Adquirir pescados y mariscos es un gusto que muchos no pueden darse. El kilo de salmón cuesta 1.780 bolívares y el de camarones, 1.300. 

En otra nevera abundaban las chistorras picantes, pero supera los 1.200 bolívares el paquete de 6 unidades. Otro producto asediado por los clientes fue el jamón serrano. Costaba 1.500 bolívares el kilo, por lo que devolvían la devolvían a la nevera.  Los vendedores dijeron no saber cuándo les volverían a despachar productos ni en cuánta cantidad.

Lucir una piel tersa y humectada también resulta costoso. Un pote de crema que puede ser de durazno, aloe o rosas cuesta 1.191 bolívares. En spray la compra equivale a 1.300 bolívares.

Cifras
102% fue la inflación de alimentos y bebidas no alcohólicas entre diciembre de 2013 y de 2014, reportó el BCV18.
342,96 bolívares costo la canasta alimentaria familiar en enero de 2015, 113,5% más en relación con enero de 2014, según el Cendas


Esperan las captahuellas
En varias sucursales de la red de supermercados Unicasa y de farmacias Farmatodo aún no habían sido instaladas las captahuellas. Los encargados de los establecimientos dijeron que desconocen cuándo se implementará el sistema ni en cuáles sucursales. En Makro el sistema biométrico está activo desde diciembre del año pasado, aseguraron los trabajadores. 

El martes, el diputado Algencio Monasterio aseguró: “Las redes de alimentos Makro, Unicasa y Farmatodo se ofrecieron voluntariamente a la instalación y uso de las máquinas captahuellas”. 

Varios consumidores que salían de Makro con detergente en polvo y pañales dijeron que pasaron más de cuatro horas para poder adquirir esos productos. Sin embargo, no se llevaron la talla de pañal que necesitaban.

“Las captahuellas no eliminan las colas. Hay que venir todos los días para ver qué llegó, porque de una sola vez no se compra todo lo que se necesita”, señaló un cliente en Makro.