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Plantas sólo se usaron en áreas críticas de industrias

Las pérdidas no están cuantificadas, pero dejaron de percibir ingresos y se mantienen otros costos fijos, lo que representa una mayor carga en casos como panaderías donde se rompió el ciclo de producción

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Durante la falla eléctrica registrada el martes pasado, las plantas eléctricas en las industrias sólo atendieron áreas críticas, como el mantenimiento de alimentos congelados para evitar su descomposición, dijo Eduardo Garmendia, presidente de Conindustria.
Una parada de tal magnitud en la industria se traduce en pérdidas, pues una vez superada, se necesita de una a cuatro horas para restablecer el funcionamiento natural de las máquinas. “Siempre hay una disminución en el proceso de producción y pérdida de material”, agregó.
Por ejemplo, en el protocolo de arranque debe esperarse hasta tener la seguridad de que se estabilizó el fluido eléctrico. “En los procesos del área metalúrgica, si hay metal líquido, en contados minutos ese material se solidifica”.
Garmendia recordó que deben revisarse los equipos porque si se arranca a 100% puede dañarse alguna máquina. “Nada se hace al procesar la materia prima de un alimento si falla la empaquetadora. En la industria gráfica deben limpiarse los inyectores porque la tinta utilizada para imprimir las etiquetas puede secarse”.
Las industrias necesitan certidumbre para trabajar, dijo Garmendia. “Cuando comenzaron los problemas de suministro energético se acordaron paradas de planta, pero eso dejó de funcionar y ahora hay cortes sin programación”.
Las fallas continúan como uno de los principales problemas que afecta la producción, debido a que sufren cortes intempestivos, mientras que el sector comercio llevaba tres meses trabajando con normalidad hasta el último apagón, indicó Elías Aponte, primer vicepresidente de Consecomercio.
La mayoría de los negocios cerraron ante la imposibilidad de facturar. “Las empresas de servicio, como lavanderías, no tenían agua y tampoco operaron”, informó Aponte.
Las pérdidas no están cuantificadas, pero dejaron de percibir ingresos y se mantienen otros costos fijos, lo que representa una mayor carga en casos como panaderías donde se rompió el ciclo de producción. “Se sintió con más intensidad en comercios caraqueños porque en la capital casi nunca se registran fallas, mientras que en las regiones, por la recurrencia de los apagones, están más preparados”.
En el sector comercio, colocar plantas de generación eléctrica no es una alternativa porque son pequeñas y medianas empresas, que no tienen espacios para la instalación y menos para el almacenaje de combustible. “Lo único que quedó fue cerrar”, lamentó.