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El Petrorinoco arroja pérdidas por inflación

Balancín de petróleo / Archivo

Balancín de petróleo / Archivo

El bono para cancelar deudas laborales del sector público paga una tasa de interés de 17,66% anual

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Hace un año comenzó la emisión de los Petrorinocos, títulos de deuda pública con los cuales el Ejecutivo pretende honrar la deuda por prestaciones sociales acumulada con los trabajadores públicos sin que hasta la fecha ofrezcan las ganancias que anunciaron generarían de las actividades petroleras.

El Fondo Nacional de la Clase Obrera afirma que los bonos están “haciendo realidad la siembra del petróleo en pro del pueblo venezolano”. En la práctica la cancelación de intereses o los pagos parciales provienen del aporte fiscal ordinario de Petróleos de Venezuela por concepto de regalía, como ocurrió hace una década con los llamados Vebonos que se entregaron a docentes y trabajadores de las universidades públicas.

Los Petrorinocos también ofrecían como atractivo que la filial Pdvsa-Social repartiría entre los tenedores de los títulos 4% de las ganancias de 19 empresas mixtas, pero la estatal no ha informado sobre la utilidad de las compañías y si se concretó la participación de la filial en los proyectos.

“Pdvsa no señala en su informe de gestión de 2012 cuánto destinó al pago de la deuda laboral”, dice el economista Ronald Balza. “La falta de información y transparencia llega al extremo de que en el presupuesto público de 2013 sólo se reconoce que es una deuda onerosa, pero no se específica el monto”, agrega.

Los cálculos preliminares indicaban que se trataba de una obligación que superaba los 18 millardos de dólares, principalmente por pagos en los ministerios con mayor nómina como Educación (incluida también la cartera del sector universitario) y la de Salud.

“La conservación de los títulos representa para los tenedores un gran ahorro, pues la tasa es de 2,6% sobre el valor que señale el Banco Central de Venezuela cada mes para el pago de prestaciones sociales”, explicó hace un año el ministro Jorge Giordani en su posición de presidente del Fanco, como se conoce al fondo de la clase obrera. “Allí tienen un ahorro, aunque si quieren cobrarlos, pueden hacerlo”, añadió.

No hay cifra oficial actualizada sobre retiros totales o parciales. A finales de 20l2 se informó que 4.000 personas tomaron todo o parte de su dinero y que actualmente la cifra llega a 6.000, porque el rendimiento de los papeles está lejos de cubrir las pérdidas que muestran cuando se comparan con una tasa de inflación de 42,6% anualizada y una devaluación de 46,4% que registró el bolívar en febrero.

En un año se ha reducido el tipo de interés que pagan los bonos. A mediados de 2012 –cuando fueron anunciados por el presidente Hugo Chávez– anunciaron que pagarían 18% anual, en enero de 2013 la tasa bajó a 17,98% y en julio a 17,66%.

“Varios de los profesores que recibieron Petrorinocos acudieron a la Escuela de Economía de la UCV para preguntar si esa tasa era rentable y les dijimos que dependía mucho de si el Gobierno y el Banco Central de Venezuela lograban reducir la inflación, pero eso no ocurrió y ahora quien los tenga está perdiendo dinero”, advierte el economista José Guerra. “Seguramente algunos optaron por venderlos y decidieron invertir en divisas o como inicial para comprar un inmueble”, agrega.

Prioridad al sector universitarioy discriminación al maestro

El Ejecutivo creó el año pasado el Fondo de Ahorro Nacional de la Clase Obrera, que ha pasado a convertirse en una institución adscrita al Ministerio de Finanzas, aunque en la práctica su presidente continúa siendo el ministro de Planificación, Jorge Giordani.

Las cifras que se conocen del Fanco –como es llamado por sus siglas– indican que en un año han asignado Petrorinocos a 28.497 personas por concepto de deudas que acumula el Estado por el pago de prestaciones sociales y de los intereses que se generan, debido al retraso en la cancelación. De esa cantidad, 64% corresponde a personal docente o de administración de las universidades públicas, pero ha generado molestias en otras carteras.

“A los docentes universitarios después de su merecida jubilación les cancelan la mitad de las prestaciones en menos de tres meses después de su resolución (…) A la otra cantidad se las pagan mediante bonos”, escribió el dirigente del magisterio Delfín Amaro en el portal Aporrea. “A los docentes de educación media les tarda más de 5 años el cálculo y pago de las prestaciones”, añadió.

Desde septiembre del año pasado el Ministerio de Educación Superior  publica las listas con los nombres de las personas a las que les reconocen la asignación de los Petrorinocos. Hasta noviembre de 2012 fueron incluidas 8.800 personas y entre febrero y agosto de este año 9.323 trabajadores. También han entregado Petrorinocos como herencia  a familiares  de trabajadores fallecidos, a quienes les debían las prestaciones.