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Pedir un deseo costará 289% más que el año pasado

Uvas | Foto: Cortesía

Uvas | Foto: Cortesía

El precio del kilo de uvas importadas le quita las esperanzas a cualquiera. Pasó de 180 bolívares en 2013 a 700 bolívares este año; las pantys amarillas duplicaron su precio con respecto a la pasada Navidad y las nueces son un lujo

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La tradición de pedir 12 deseos el 31 de diciembre comiendo uvas al ritmo de los cañonazos que marcan el fin del año, está en riesgo por el incremento del precio de la fruta. En el mercado municipal de Quinta Crespo y en los puestos de los vendedores ambulantes la uva importada se vende a 700 bolívares, y no abundan en  los establecimientos. En la Navidad de 2013 el kilo costaba hasta 180 bolívares, lo que significa que los consumidores pagarán 298% más para pedir sus deseos. Si el kilo de uva extranjera se adquiere en un supermercado, tendrá que pagar hasta 900 bolívares, por lo que el anhelo resultará 400% más oneroso.

La uva nacional la venden en el centro de Caracas a 220 bolívares  el kilo y el año pasado se conseguía a partir de 70 bolívares; los consumidores pagarán 214,2% más. Una vendedora dijo que los clientes se están llevando las nacionales porque son más baratas.

En algunos supermercados el kilo de uva local cuesta 300 bolívares, pero pocos cuentan con la fruta en su exhibición. Un vendedor en un supermercado del este de Caracas indicó que no han recibido gran cantidad y las que llegan las empacan en plástico, en raciones de un cuarto de kilo, y salen rápido.

Lourdes de Patillo, compradora, dijo que a pesar del alza continuará con la tradición cambiando las importadas por las nacionales. “Comer uvas mientras suenan los cañonazos forma parte de  las tradiciones de de fin de año de mi familia”, contó.

Las lentejas, el otro protagonista de la celebración, símbolo de fortuna y prosperidad para el año que llega, cuestan, donde se consiguen, 60 bolívares el kilo. El año pasado estaban a 22 bolívares el  kilo. Las nueces con concha que decoran la mesa ahora son un lujo. En 2013 el kilo se comercializaba a 99 bolívares, esta vez está a más de 500 bolívares; y las peladas, que costaban 120 bolívares, ahora se venden en más de 800 bolívares

Un espumante para brindar y dar la bienvenida al Año Nuevo supera 1.500 bolívares y un cava español puede costar 1.650 bolívares. El año pasado los espumantes y el cava sustituyeron la champaña y la sidra, pero en esta Navidad los precios subieron tanto que se están vendiendo poco, dijo el encargado de una licorería en La Carlota.

En 2013 los vinos chilenos se ubicaban en 200 bolívares aproximadamente, ahora pasan de 650 bolívares y los europeos están a más de 1.700 bolívares. El whisky dejó de ser una opción para la mayoría debido al incremento de precio. Una botella del escosés supera 5.000 bolívares. Por ello, en este diciembre el ron de reserva ha ganado adeptos. “Los clientes prefieren comprar un buen ron de 1.000 bolívares a un whisky malo de 1.800”, afirmó el licorero.


Las amarillas. Este año el centro de Caracas no estuvo abarrotado de compradores de ropa interior amarilla. Se le preguntó a varias transeúntes donde vendían las pantys de este color y ninguna supo contestar. Costó conseguir un establecimiento en el que la vendieran y apenas una buhonera las exhibía en su anime.

Dijo que tiene cinco años vendiendo las pantys para atraer  la buena suerte y este ha sido el peor. “Las mujeres no están interesadas en seguir la tradición. He vendido muchísimo menos que el año pasado. Esta Navidad cuestan el doble.  Espero que mejore la venta los días 30 y 31 de diciembre”.

En una tienda las exhibían a 200 bolívares en 3 modelos: bikinis, hilo y pantaletas. La calidad de la tela indicaba que apenas se podrán usar 2 o 3 veces. No había compradoras interesadas en el producto.

En otro comercio el encargado informó que sacarían el producto el 31 de diciembre porque contaban con poco inventario. Los precios se ubicarían entre 250 y 300 bolívares. En una tienda de un centro comercial la ropa interior amarilla superaba l.550 bolívares. Una vendedora aseguró que han tenido muy poca demanda. Más adelante, en otro comercio, la encargada dijo que se les agotó el inventario. “Teníamos unas pantaletas amarillas en stock que llegaron tarde, salieron del puerto en enero y, claro, no se vendieron. Esta Navidad las ofrecimos y salieron todas”.