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Pagos por retrasos en Tocoma duplicaron costo de obra original

Complejo Hidroeléctrico Manuel Piar, ubicado en Tocoma, estado Bolívar / Saúl Rondón

Complejo Hidroeléctrico Manuel Piar, ubicado en Tocoma, estado Bolívar / Saúl Rondón

Documentos del gobierno señalan que a la empresa Impsa, de Argentina, le pagarán 1.155 millones de dólares por una obra contratada en 2008 por 479 millones de dólares, para la construcción e instalación de 10 turbinas hidráulicas que todavía no están listas

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Los costos por imprevistos generados en la construcción y montaje de las 10 turbinas hidráulicas de la Central Hidroeléctrica Manuel Piar en Tocoma, estado Bolívar, y la variación de los precios, ocasionaron que el costo original de la obra aumentara dos veces y media, según documentos internos de Corpoelec.

La obra contratada a la empresa Impsa, Industrias Metalúrgicas Pescarmona S.A.I.C., por 479 millones de dólares en junio de 2008 fue recalculada en noviembre de 2012 en 1.155 millones de dólares, sin que se haya cumplido el calendario de entrega acordado para las 10 turbinas: la número uno debió entrar en funcionamiento el 1° de octubre de 2012 y aún no ha sido totalmente instalada, y la número 10 está pautada para el 1°  de junio de 2014.

El monto adicional que Corpoelec tiene que pagar a la firma argentina quedó asentado en un informe elaborado por la Dirección de la Unidad de Ingeniería, Desarrollo y Ejecución de Proyectos Mayores y dirigido a la junta directiva, con fecha 7 de noviembre de 2012. Está constituido por 2 cifras: 300 millones de dólares por no haber cancelado a Impsa la aceleración de los trabajos que le solicitó la estatal en 2010 y 106 millones de dólares en indemnización adicional. En total son 406 millones de dólares en imprevistos adicionales, sin sumar la parte de este factor que debe saldarse en bolívares, de acuerdo con el contrato.

El nuevo monto del convenio se ajustó luego de un reclamo que Impsa presentó en mayo de 2012 a Corpoelec por falta de pagos en el plan de reprogramación que ambas partes firmaron en junio de 2010, dice el documento.

La compañía argentina pidió al Estado venezolano 144 millones de dólares como compensación por haber financiado la obra sin percibir la cancelación convenida (hasta 300 millones de dólares), tras lo cual adujo haber comprometido sus finanzas. Después de cinco meses de negociación, las partes acordaron 106 millones de dólares como compensación, lo cual representa 22% de la cifra original de la obra.

“La empresa Impsa solicita a Corpoelec la compensación debido a cambios en la estructura de costos de los precios en divisas, ya que la empresa inició el desembolso de los costos de la optimización para Tocoma en el momento que se presentó la primera propuesta y para lo cual (sic) comprometió el flujo de caja que contaba para ese entonces”,  señala.  El informe agrega que para noviembre de 2012 se habían ejecutado 631 millones de dólares.

La inclusión de montos por imprevistos no es usual en contrataciones internacionales de este tipo, dijeron expertos consultados. Indicaron que este elemento es incorporado en los análisis de presupuesto que hace la empresa contratante y generalmente es 5% del monto total del proyecto. “En casos excepcionales llega a 10%”, dijo un ingeniero de larga trayectoria en contrataciones para planes hidroeléctricos. En el contrato original la cifra está en 16% y después del reclamo se eleva a 41% del total de la obra.

Técnica del sur

Impsa, liderada por el magnate argentino Enrique Pescarmona, tiene poca experiencia como proveedor principal para la construcción e instalación de turbinas modelo Kaplan de 216 mW de potencia como las de Tocoma, que están en el rango más alto para esa tecnología. Su experticia de fabricación –señalaron quienes tienen conocimiento directo de su trabajo en Argentina- llega hasta turbinas de 60 mW.

Los documentos de Corpoelec muestran que 60% del ingreso de Impsa proviene de dos contratos con Venezuela: la obra en Tocoma y otra en Macagua. Es una cifra que revela una dependencia muy alta con un solo cliente, para los estándares de contratistas hidroeléctricos en el mundo. Para muchos es una señal que retrata el músculo financiero de Impsa en un área tan subespecializada como la fabricación de grandes turbinas hidroeléctricas en el mercado internacional: “Los fabricantes de turbinas tipo Kaplan, como las de Tocoma, son pocos, y todos tienen una capacidad financiera tal que no se pone en juego por un contrato con un solo país”, afirmó una fuente que pidió no citar su identidad.

El calendario de entrega e instalación de las turbinas que acordó Impsa con el gobierno en 2008 fue adelantado en 2010 para cubrir la crisis eléctrica que estalló ese año. El adelanto implicaba que para el presente mes tenían que estar instaladas y superado las pruebas desde la primera hasta la octava máquina, de un total de 10. El informe de Corpoelec indica que hace un año la obra presentaba un progreso físico de 66,21%.

Fuentes internas del Ministerio de Energía Eléctrica muestran un avance menor: los trabajos de montaje de la primera turbina están adelantados 65%, los de la segunda 30% y de la tercera 0%.

La estatal admite su responsabilidad en la falta de pagos a Impsa, pero no explica las razones. “Es importante reconocer que imponderables de carácter técnico y de orden económico no han permitido el cumplimiento a cabalidad de Corpoelec de las obligaciones contraídas con Impsa”. Se solicitaron entrevistas con las partes firmantes del contrato para conocer detalles de la obra, pero no se obtuvo respuesta.

Multas diarias

Los retrasos, de acuerdo con el addendum 2, implican la aplicación de multas diarias por los componentes no instalados. Por ejemplo, por no colocar las piezas para soportar y postensar los anillos distribuidores en las 10 turbinas para fechas estipuladas entre julio de 2010 y septiembre de 2011, Impsa debió cancelar 110.000 dólares al día por cada dos turbinas. Por no cumplir el cronograma para el inicio de las pruebas de las turbinas una vez colocadas en sitio -lo cual no ha ocurrido- se debieron pagar 10.000 dólares diarios por cada unidad. Estos ensayos tenían que ocurrir en fechas escalonadas desde julio de 2010 hasta febrero de 2012. El documento señala que Corpoelec puede rescindir el contrato unilateralmente si las multas superan 20% del monto de la obra (231 millones de dólares). Se solicitaron entrevistas con Impsa y Corpoelec para conocer detalles de la obra y si se han  cancelado estas penalizaciones, pero no hubo respuesta.