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La Misión Vivienda no ha cumplido 73,5% de la meta para 2014

Una de las críticas que se hace a la Misión Vivienda es que nunca ha hecho públicos los estudios de impacto ambiental | FOTO MANUEL SARDÁ

Especialista afirma que no es óptima la calidad de las instalaciones mecánicas, sanitarias y eléctricas de la GMVV | Foto: Manuel Sardá

La ausencia de tierras con servicios de luz, agua y vialidad, junto con la escasez de cemento y cabillas, han desacelerado 47,2% el ritmo de ejecución de las obras. Se prevé que para el próximo año aumente la mora con la meta de 3 millones de viviendas para 2019

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El programa habitacional del Estado, Gran Misión Vivienda Venezuela, tiene como meta este año entregar 400.000 inmuebles. Según cifras oficiales publicadas en Venezuela Socialista, en lo que va de 2014 han construido 106.000. Para alcanzar el objetivo que se han propuesto, en los pocos días que restan del año el gobierno debería construir y entregar 294.000 unidades, lo que significa que hasta la fecha le falta por cumplir 73,5% de lo prometido.

La Gran Misión Vivienda, lanzada en abril de 2011, no ha podido resolver el déficit habitacional. Para ese año consideraba que hacían falta 2,7 millones de unidades. Sin embargo, hasta 2014 han entregado 658.047 inmuebles, de acuerdo con datos del gobierno. Faltarían más de 2 millones y habría que agregar el incremento de la demanda registrado en 3 años, es decir 360.000 más aproximadamente.

El objetivo final de la misión es la construcción de 3 millones de unidades para 2019, pero el ímpetu que mostró el programa durante 2011 y 2012 no se repitió en 2013 y mucho menos este año, cuando se registró una desaceleración de 47,2%.

Aquiles Martini Pietri, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, recordó que el ministro de Vivienda y Hábitat, Ricardo Molina, declaró que se estaban construyendo 200.000 viviendas; es decir, que el año próximo continuará en déficit, pues la meta para 2015 asciende a 600.000 unidades.

 

Obstáculos y calidad. Martini Pietri señaló que el avance del programa de viviendas lo ha retrasado la falta de tierras urbanizadas. Los terrenos con servicios, agua, luz, vialidad, salud, puestos de trabajo, escuelas, vías de acceso y transporte estaban ubicados en las zonas urbanas y ya fueron tomados por el gobierno.

A esto se suma la escasez de materiales, principalmente de cemento y cabilla. Informó que la capacidad instalada de las industrias de la construcción del país no ha aumentado porque no se han hecho inversiones en ampliación o modernización de la tecnología, más maquinarias o nuevas  fábricas.

Las empresas tomadas por el Ejecutivo producen menos de 25% de su capacidad, aseguró Martini Pietri. En el caso de Sidor, de más de 4,5 millones toneladas de acero que se fabricaban en 2008 se descendió a 1 millón de toneladas en 2014. Esta caída de la producción ha generado un suministro insuficiente e irregular de estructuras metálicas, perfiles, mallas y alambrón.

Indicó que la producción de cemento también se ha reducido. Denunció que vienen proliferando mafias que monopolizan la comercialización de cemento, cabillas y agregados, todo con sobreprecio. “El saco de cemento regulado en 50 bolívares se consigue entre 600 y 1.000 bolívares”.

“La gerencia, ingeniería y los materiales utilizados en la Gran Misión Vivienda son de deficiente calidad”, afirmó David Morán, ingeniero y profesor universitario de Planificación Estratégica.

Morán aseveró que en el proyecto social el ritmo de construcción es deficiente y las obras son precarias. Se contratan empresas que desconocen las normativas. Indicó que los resultados saltan a la vista. No es óptima la calidad de las instalaciones mecánicas, sanitarias y eléctricas; y carecen de estructura contra incendio, ventilación adecuada, estacionamiento, tendederos, áreas verdes y ascensores. Sin embargo, les otorgaron la habitabilidad.

Las edificaciones –aseguró– se han levantado en terrenos de alta densidad de población, lo que viola los programas de desarrollo urbano. Además, han generado problemas de tránsito, servicios, seguridad y convivencia por la sobrepoblación en las zonas.

 

$ 120.000 por un inmueble

El presidente de la Cámara Inmobiliaria, Aquiles Martini Pietri, afirmó que el gobierno pagó el año pasado a las constructoras extranjeras entre 80.000 y 120.000 dólares por cada inmueble que edificó de la Gran Misión Vivienda Venezuela. Sin embargo, para las empresas nacionales el tope es 500.000 bolívares. 

Señaló que la financiación a corto plazo, la que usa el promotor, desde hace 2 años y medio está congelada en ese monto. El gobierno, indicó, no considera un ajuste en el precio  a consecuencia del incremento de la inflación. “Esto ha ocasionado que desciendan las solicitudes de créditos a las instituciones bancarias. De más de 80.000 inmuebles que produjo el sector privado en 2008, este año únicamente edificó 20.000. Es imposible construir una vivienda por 500.000 bolívares con el elevado precio de los materiales”.

Otro factor que ha impedido el incremento de la construcción de viviendas es el bajo monto establecido por el Ejecutivo para los créditos a largo plazo y el alto ingreso que deben percibir el solicitante. La banca otorga como tope 2,8 millones de bolívares, pero para obtenerlo el interesado tiene que devengar 15 salarios mínimos al mes, es decir, más de 73.000 bolívares mensuales. La demanda se ha contraído con la falta de financiamiento.


Cifras

106.000

inmuebles ha construido y entregado la Gran Misión Vivienda Venezuela de las 400.000 unidades prometidas por el gobierno para 2014, según cifras oficiales publicadas en Venezuela Socialista

 

22%

de la meta total de la Gran Misión Vivienda para 2019 (3 millones de unidades) ha cumplido el Ejecutivo. Para el próximo año se prevé que incrementará la desaceleración del ritmo de construcción.