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MUD: Medidas anunciadas por el gobierno profundizan la crisis económica y social

El secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo / Raúl Romero

El secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo / Raúl Romero

Consideran que el Gobierno perdió nuevamente la oportunidad de presentarle al país medidas económicas creíbles y coherentes

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Este domingo la Mesa de la Unidad Democrática publicó un comunicadopara analizar y evaluar la aplicación de las recientes medidas económicas presentadas por el presidente Nicolás Maduro.

La organización de la oposición considera que "la inflación, que actualmente se ha tornado en el principal enemigo del salario de los venezolanos, no se combate con fiscalizaciones, ocupaciones de negocios y allanamientos".

Agregan que el Gobierno perdió nuevamente la oportunidad de presentarle al país medidas económicas creíbles y coherentes.

A continuación el comunicado completo:

Ante las recientes medidas anunciadas por el gobierno nacional, desde la Mesa de la Unidad Democrática le hablamos al país para que los venezolanos sepan y valoren los retos y peligros que entrañan estas decisiones económicas adoptadas desde hace un mes por el gobierno de Maduro. La inflación, que actualmente se ha tornado en el principal enemigo del salario de los venezolanos, no se combate con fiscalizaciones, ocupaciones de negocios y allanamientos. La inflación, en Venezuela y en todos los países, es un fenómeno asociado con causas fiscales, monetarias y productivas y por tanto su tratamiento debe enfocarse en esos ámbitos de la política económica.

Volvió a perder el gobierno la oportunidad de presentarle al país medidas económicas creíbles y coherentes, para bajar la inflación y sacar a Venezuela de la severa crisis económica en la cual está sumida. Tres acciones aisladas anunció el gobierno sin que ninguna de ellas ataque las causas que generan la inflación, la sostenida pérdida de reservas internacionales y la depreciación del bolívar en el mercado paralelo.

La primera, el aumento de la tasa de interés pasiva en tres puntos porcentuales para llevar los rendimientos de los ahorros a 16,0% es absolutamente insuficiente para compensar una tasa de inflación que en octubre de 2013 se situó en 55,4%. Hacer que los ahorros de los venezolanos estén adecuadamente remunerados para que ahorrar en Venezuela no se convierta en un castigo para quienes mantienen su dinero en el país, exige ante todo medidas para bajar la inflación y estabilizar el bolívar y nada de eso anunció Nicolás Maduro. La segunda acción adoptada por el gobierno, relativa a la regulación de alquileres, no tiene efectos notables sobre la tasa de inflación que recientemente se ha acelerado de forma considerable. Finalmente, nombró el gobierno a los encargados de dirigir la entidad que monopolizará el comercio exterior de Venezuela, el Centro de Comercio Exterior.

Venezuela vive una fiebre de demagogia electorera inducida por un gobierno que al verse en grandes aprietos en las elecciones municipales ha activado un conjunto de acciones que lejos de resolver los problemas económicos los va a agravar. La Unidad quiere alertar a Venezuela que de no corregirse el rumbo, el país encara el riesgo real de que se recrudezca la inflación y se agrave la escasez de bienes, debido a que las medidas del gobierno no están dirigidas a incidir sobre los factores generadores del alza de precios y el desabastecimiento. Estas amenazas al abastecimiento nacional se tornan reales en la medida en que las cifras del BCV correspondientes al tercer trimestre de 23013 evidencian una declinación de 30,0% en los inventarios. De no haber una reposición oportuna y abundante de esos inventarios hoy mermados, la escasez será un hecho doloroso.

No ha sido el gobierno capaz de anunciar una sola medida dirigida estimular la producción nacional y a reducir el significativo déficit fiscal que presenta la gestión presupuestaria. Contrariamente, ha optado el gobierno por ordenarle a Pdvsa que contrate nuevos endeudamientos con un conjunto de empresas petroleras que sabiendo de su debilidad operativa y su urgencia de caja, han aprovechado la oportunidad para imponer condiciones financieras desfavorables para Venezuela.

Mientras que el gobierno sigue con su política de intimidación y acoso a los sectores productivos pretendiendo bajar la inflación, el BCV no cesa de desestabilizar la economía mediante la impresión de dinero sin respaldo todo lo cual ha exacerbado la inflación y acelerado la pérdida de reservas internacionales. Esa pérdida de reservas internacionales es lo que ha provocado que el BCV y Cadivi estén liquidando menos divisas tanto a la tasa de cambio oficial de Bs/US$ 6,30 como por el SICAD. Efectivamente, el monto asignado por este último mecanismo se ha reducido de US$ 100 millones semanales a menos de US$ 80 millones, lo que denota la severa restricción de divisas que encara el BCV.

En Venezuela no existe ninguna posibilidad de contener la inflación si no se ordenan las cuentas fiscales y se detiene la impresión de dinero inorgánico que está llevando a cabo el BCV al tiempo que se aplican medidas para elevar la producción de alimentos. Sobre este aspecto la Mesa de la Unidad Democrática le quiere hablar al país con meridiana claridad, porque nos anima decir las cosas con nitidez, determinación y con la verdad por el medio.

La monopolización del comercio exterior por parte del Estado es una medida que implica un elevado riesgo de desabastecimiento. Las experiencias de un Estado transformado en importador abren espacios muy amplios para la corrupción y el peculado, tal como ha sucedido con PDVAL y con la sobre fracturación de importaciones por parte de empresas del Estado. Adicionalmente, conviene recordar que buena parte de la escasez de leche en polvo y líquida que hoy sufren los venezolanos se debe a que el gobierno actúa como un monopolista de la importación de ese producto.

Debe el país reflexionar sobre las consecuencias para el abastecimiento de alimentos de un Estado devenido en el exclusivo importador. Venezuela se vio obligada en 2012 a importar alimentos por el orden de US$ 8.500 millones para cubrir la caída de la producción nacional y durante 2013 y previsiblemente en 2014, esas importaciones tendrán que aumentar.

La Unidad tiene un proyecto de país superior al del gobierno. En esta difícil coyuntura por la cual atraviesa Venezuela visualizamos que el país puede salir de la crisis con un plan bien estructurado, no con acciones aisladas y demagógicas.

Ha propuesto la Mesa de la Unidad seis ejes de acción para ordenar la economía nacional. El primero consiste en un aumento de la producción petrolera para generar más actividad económica y divisas para el país. El segundo es un programa para bajar la inflación, lo que implica detener la impresión de dinero inorgánico por parte del BCV con el objeto de financiar el déficit fiscal. El tercero hace referencia a la urgencia de adoptar medidas en el campo productivo para elevar la producción nacional, especialmente la de alimentos. El cuarto es implementar un programa de protección urgente para los 3 millones de personas que se encuentran en situación de pobreza extrema. Tememos que con la inflación del 2013 esta cifra aumentará. El quinto tiene que ver la unificación de los tipos de cambio para detener la corrupción, estabilizar el bolívar e incentivar las exportaciones no petroleras y, finalmente, el sexto es la aplicación de un plan nacional de infraestructura para mejorar y potenciar la red de carreteras, autopistas, hospitales y escuelas. Esto a su vez se convierte en un plan de empleo para ocupar a más de un millón de venezolanos actualmente desempleados.

Insistimos que el gobierno debe rectificar. Debe preguntarse con seriedad si la estrategia que está siguiendo resuelve los problemas concretos de los venezolanos. Hacemos un llamado para que el gobierno nacional reconozca la profundidad de la crisis económica y social ocasionada por las políticas que implementa.