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José De Martín: El Estado debe ejercer control, pero sin intervenir en la libertad de las empresas

José De Martín, presidente de la Cámara Venezolana de Franquicias / Marco Bell/El Nacional

José De Martín, presidente de la Cámara Venezolana de Franquicias / Marco Bell/El Nacional

El presidente de la Cámara Venezolana de Franquicias afirma que en la medida en que existan menos regulaciones del Gobierno la actividad económica fluirá más natural y mejor. “Los controles han demostrado que cuando se prolongan por mucho tiempo no son eficientes”

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El carácter emprendedor del venezolano y la naturaleza del modelo de negocios de las franquicias son las razones por las cuales el presidente de la Cámara Venezolana de Franquicias, José De Martín, afirma que el sector ha mantenido un crecimiento sostenido en los últimos años. En 2012 se crearon 49 nuevos conceptos, lo que se traduce en un incremento de 7% con relación al año anterior.

Aunque reconoce que la devaluación de 46,5% del bolívar, anunciada el 8 de febrero, depreciará la actividad en 34% y la encarecerá en 45%, no cree que vaya a ser un obstáculo para mantener la tendencia de expansión. “La capacidad de adaptación, la flexibilidad en sus formas son patrimonio de la empresa privada”, asegura.

La dificultad para encontrar algunos alimentos afecta a 40% de las franquicias presentes en el país, que son las dedicadas a conceptos gastronómicos. Sin embargo, De Martín indica que “el venezolano resuelve rápido” e improvisa. No obstante, señala que la situación genera mucho estrés e incertidumbre. “Todos viviríamos mejor si tuviéramos un entorno más tranquilo, que nos permitiera planificar”.

—En términos cuantitativos, ¿cómo cerró 2012 el sector franquicias?

—Definitivamente crecimos. En lo que se refiere a la creación de nuevas marcas subimos 7%, lo que se traduce en 49 nuevos conceptos. En total ya tenemos 470 franquicias en el país, con más o menos 12.500 tiendas operativas (5% más que en 2011) y generando alrededor de 120.000 empleos. En cifras aproximadas, el sector representa 3% del producto interno bruto no petrolero, casi 35 millardos de bolívares. Los sectores de más crecimiento fueron gastronomía, estética, salud, moda y confección. 70% de las nuevas franquicias surgidas el año pasado son nacionales y de ese porcentaje 65% nacieron en el interior del país.

—En los últimos años el sector siempre ha registrado crecimientos, ¿a qué atribuye ese comportamiento?

—Tiene que ver con el carácter emprendedor del venezolano y por la naturaleza del modelo de negocios de las franquicias, que es exitoso porque aplana mucho el riesgo. Prueba de ello es que entre 75% y 80% de los negocios del sector permanecen abiertos después de 5 años de inaugurados.

—No es nuevo que sectores como el gastronómico o estética registren crecimientos. ¿A qué se debe ese éxito recurrente?

—Es producto de nuestro ego. Los venezolanos otorgan mucha importancia a la belleza, a la apariencia, para hablar del área estética. En lo que se refiere a gastronomía hay muchas razones. La comida rápida crece porque es un modelo que presta una ayuda necesaria a las urbes y a las ciudades con tráfico infernal donde es muy difícil ir a almorzar a casa. Así, la oferta de comida siempre es bienvenida.

—¿Cómo va el proceso de internacionalización del sector? ¿Cuántas franquicias venezolanas están en el exterior?

—Hay muchas franquicias venezolanas que han probado suerte en otros países, pero todavía la experiencia es muy joven, por lo que quizás sea muy pronto para establecer cumplimiento de metas u objetivos. Pero sin ninguna duda hay franquicias que operan exitosamente en Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú, Chile, Brasil, Argentina, República Dominicana y España. Deben ser entre 15 y 20 conceptos nacionales fuera del país.

—¿Cómo hace el sector para lidiar con la dependencia de las importaciones? ¿Cómo hacen para mantener los inventarios?

—No es fácil. En la medida que existan menos controles la actividad económica va a fluir más natural y será mejor para todos, porque los controles han demostrado que cuando se prolongan por mucho tiempo no son eficientes. El Estado debe ejercer control, pero sin intervenir en la libertad de las empresas para ser competitivas.

—¿Cómo hacen las franquicias para garantizar los productos, tomando en cuenta el tiempo que se tardan en llegar al país las materias primas e insumos?

—No podemos garantizarlos, es imposible, porque hay factores que no están en las manos de los empresarios. Debemos hacernos responsables por las cosas que están en nuestras manos.

—¿El área gastronómica sigue siendo la de mayor número de conceptos?

—40% de las empresas que forman parte de la cámara de franquicias son de esa área.

—¿Cómo han hecho las franquicias para afrontar la falta de pollo, azúcar, harina de trigo, de maíz, leche?

—Hay manuales de operaciones. A las 6:00 am los jefes de compras se consultan dónde pueden comprar los insumos y cómo se hace para adquirirlos. Esa es la pelea de todos los días. A veces los consigue y a veces no.

—¿Cuándo no los encuentran retiran productos de la oferta?

—Sin ninguna duda.

—¿Ocurre con frecuencia?

—No, el venezolano resuelve rápido. Suele solucionar los problemas que se presentan cada día, con la filosofía de como vaya viniendo vamos viendo. Todo lo contrario de cómo debería funcionar una empresa que debe ser planificada. Pero ahora a veces estamos obligados a cambiar, por ejemplo, el perejil por cilantro, y lo hacemos. Al final nos damos cuenta de que igual nos queda sabroso, pero es un corre corre espantoso que genera mucho estrés. Es una improvisación que le falta factura hasta al usuario. Todos viviríamos mejor si tuviéramos un entorno más tranquilo, que nos permitiera planificar.

—¿Cómo impacta al sector la devaluación de 46,5% del bolívar?

—Nuestros sueldos, nuestro trabajo, lo que vendemos, ahora vale 34% menos (cifras aproximadas) de lo que valía antes; y nuestros sueños (nuestro negocio, nuestra nevera, nuestro carrito) ahora cuesta alrededor de 45% más. En la cámara coexisten 38 diferentes sectores, cada uno con sus particularidades determinadas, de modo que el impacto es, sin duda alguna, distinto para cada uno de ellos. Nuestra junta directiva, recién nombrada y que durará dos años, vino con un proyecto claro, pero han tenido que adaptarlos a la situación que vive el país.

—La eliminación del Sitme ¿cómo incide en el sector? ¿Qué porcentaje de franquicias acudían al Sitme? Ahora, ¿irán a Cadivi?

—Sólo 20% de las empresas franquiciantes son importadoras de bienes o servicios que tienen acceso a artículos que pueden ser importados a través de Cadivi. Hay una parte de las casas matrices de filiales de terceros países, que responden a 40% de las franquicias presentes en el país, que han acudido a diversos métodos para pagar sus regalías contractuales. Creo que al principio algunas se sirvieron del Sitme para ello y en estos momentos no queda claro si será Cadivi el que asuma esa función. Un buen número de empresas del sector, sin poder precisar con exactitud, acudían al Sitme para lograr los dólares necesarios para adquirir insumos, bienes o para pagar servicios provenientes del exterior. Esperemos que todas ellas puedan ser atendidas por Cadivi.

—¿Cree que la devaluación y la eliminación del Sitme frenen el crecimiento sostenido que ha tenido en los últimos años el sector?

—Creo que no. La capacidad de adaptación, la flexibilidad en sus formas son patrimonio de la empresa privada y particularmente del espíritu emprendedor del pueblo venezolano, cuya última medición acerca de orientaciones sociales deseables, arrojó que 73,9% de imagen del emprendedor en la sociedad es positiva. Son sólo nuevos escenarios y nuevas dificultades pero los problemas curten el espíritu y superarlos templa el ánimo de los pueblos.
 
La LOT ha incrementado el costo laboral de las empresas

El presidente de la Cámara Venezolana de Franquicias, José De Martín, dijo que el reglamento es fundamental para hacer cumplir la Ley Orgánica del Trabajo. “Tal como está planteada la ley, sin saber cuál es su reglamento, es un instrumento que hiperprotege a los que tienen trabajo, pero impide el acceso a la economía formal a otros que no trabajan”, afirma. A su juicio, la norma, cuya entrada en vigencia plena está prevista para mayo de 2013, no es un instrumento pensado para favorecer al conjunto de la sociedad.

Estudios del gremio hechos en los últimos meses, indican que la ley ha incidido en el costo laboral entre 1,6% y 2,2%, según el concepto de negocio. De Martín advierte que esto ha sido sin la entrada en marcha de la nueva jornada laboral.

“El legislador cree que con esas medidas se promoverá nuevos empleos, pero eso no es cierto porque los empresarios estamos sobreviviendo. Estamos viendo cómo podemos sobrevivir sin tener excedentes. ¿Cuántas empresas sobrevivirán a esto? Todavía no lo sabemos. Para Muchas empresas será inviable continuar”.

De Martín señala que no importa las horas que se trabajen, sino que sean de calidad, y asegura que en la nueva ley no se toca el tema de la productividad. “Eso como que no le interesa al legislador, y eso es importante no por el empresario, sino por el país”.  

Perfil

José De Martín nació en Madrid, España. Estudió Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela. Al poco tiempo de graduado dejó de ejercer y se dedicó a los negocios.

Llegó a Venezuela en abril de 1980. En 1989 fue vicepresidente de la Asociación de Productores del Sur de Anzoátegui. En 1996 fundó la tintorería Quick Press. Convertida en franquicia, hoy tiene 90 tiendas en el país. Desde finales de 2012 se desempeña como presidente de la Cámara Venezolana de Franquicias.