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Ingreso per cápita cayó de $ 13.000 a $ 9.000 por devaluación

Fachada del Banco Central de Venezuela / Omar Véliz

Fachada del Banco Central de Venezuela / Omar Véliz

El poder de compra es afectado porque con la misma cantidad de dinero se adquieren menos productos, afirman economistas

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La devaluación del bolívar en 46,5% hizo caer el ingreso per cápita del venezolano de 13.000 dólares anuales a 9.000 dólares anuales, lo que implica que verán afectado su poder adquisitivo en medio de una explosión inflacionaria de 22,2% anual y una escasez de 20,4%, según cifras del Banco Central de Venezuela.
El economista Francisco Ibarra señala que los precios de los productos y servicios se acelerarán aunque el Gobierno trate de evitarlo con más controles. Significa que las personas tendrán menos acceso a los bienes de la canasta básica. “Gran parte de lo que se consume en Venezuela tiene un componente importado altísimo. La devaluación afecta el costo de ese componente directamente; por lo que se avizora un proceso inflacionario importante”. Agrega que el poder de compra se ve afectado porque con la misma cantidad de dinero se compra menos productos. Apunta que la devaluación aumentará la liquidez monetaria y eso presionará los precios al alza. “El efecto de la depreciación del tipo de cambio para el venezolano de a pie no es de un día para otro. Es un efecto continuado en el tiempo de pérdida de poder de compra de su sueldo”.
El también economista Ramiro Molina explica que cuando hay devaluaciones las personas que tienen su patrimonio o parte de él en divisas pueden proteger el valor real de su bien e incluso acrecentarlo. “Los que no tienen ahorros en divisas pierden, es decir, la mayoría de los venezolanos. No solamente su patrimonio en términos relativos decrece, sino que su participación en el total de los ingresos medidos en moneda nacional se reduce. Se desencadenan efectos muy regresivos en la distribución del ingreso. Es la misma historia de nuestras devaluaciones desde 1983”.
Asegura que esa tendencia se refuerza con el posterior aumento de precios de los bienes importados, principalmente alimentos, medicinas y medios de transporte, que afecta con más fuerza a los sectores sociales de menores ingresos. “Cuando existen posibilidades de arbitraje cambiario (comprar o vender divisas o bienes valorados con referencia a divisas a tipos de cambio distintos), los procesos regresivos se acentúan”, señala Molina.