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"Hicieron disparos al aire y nosotros estábamos dentro del supermercado"

Propietarios y vendedores de establecimientos, vigilantes de centros comerciales y clientes denunciaron que son amenazados con armas de fuego, golpeados, asaltados e insultados. Las ventas de comercios vecinos han descendido 80%

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"Nos sacaron de nuestros supermercados. Ya no podemos comprar en los comercios que nos eran habituales, a los que hemos acudido por años",  contó Carmen Landaeta, vecina de El Cafetal, refiriéndose a los bachaqueros.

Aseguró que no ha vuelto a ir al supermercado, en el centro comercial Caurimare, porque la golpearon por avisarle al vigilante que un grupo de bachaqueras se estaba coleando. "Me amenazaron y me persiguieron hasta el carro. Allí me cayeron a golpes por 'sapa', dijeron, y se llevaron mis compras".

Dijo que hizo la denuncia ante la seguridad del centro comercial, pero le respondieron que lamentablemente eso pasaba todos los días y que no podían impedirles el acceso.

En el centro comercial Vizcaya Marta Singer vivió una situación de pánico y zozobra al quedar encerrada en un supermercado. Refirió que una mujer amenazó con una navaja a una cajera porque no le permitió pasar la compra de productos regulados y los clientes corrieron hacia los pasillos.

Aunque los vigilantes actuaron y lograron sacar a la bachaquera, junto con otras personas intentó entrar por la parte de atrás. "Hicieron disparos al aire y nosotros, aterrados, estábamos dentro del supermercado", agregó.

Luego llegó la policía y se los llevaron. Sin embargo, todo el centro comercial cerró y ella decidió no volver a ese supermercado, al que acudía frecuentemente.

Mary Salazar describió que el "modus operandi" de algunos bachaqueros en el centro comercial Macaracuay Plaza la alejó de allí porque consideró que su vida estaba en riesgo.

Narró que un día se fue muy temprano a hacer la cola de productos regulados y entró en la lista de los primero 50 clientes. Al rato llegó un grupo de bachaqueros y uno de ellos se subió la camisa para mostrarle a los vigilantes la pistola que llevaba en la cintura. "Entraron primero que los que teníamos horas en la cola y nadie se atrevió a decir algo porque a nosotros también nos enseñó la pistola".

Consumidores afirman que reconocen a las personas que van con la intención de provocar violencia en las colas por su forma de actuar, vestir y hablar.

"No son vecinos de la zona ni gente humilde que viene a buscar comida. Portan armas de fuego o navajas y no le temen a la autoridad", expresó Salazar.

La violencia, además, ha adquirido otro matiz según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. En su último informe señala que entre enero y febrero de 2016 documentaron 64 saqueos o intentos de saqueo por falta de alimentos. Precisa que en febrero se reportaron 41 saqueos, el número más alto en los últimos 12 meses. También destaca que 81% de los hechos vandálicos fue en contra de transportes de alimentos o bebidas mientras cubrían sus rutas de distribución. "El 19% restante fue contra centros de expendio de alimentos, depósitos y otras instalaciones", señala el Observatorio.

Ventas por el suelo. Algunos comerciantes de los centros comerciales Caurimare y Macaracuay Plaza coincidieron en que sus ventas han descendido 80% por la presencia de bachaqueros en las instalaciones. "Los vecinos les tienen pánico y al ver las colas no pasean por el centro comercial ni vienen a comprar", afirmaron.

Maria Betancourt, dueña de una tienda de ropa para dama en Macaracuay, dijo que a todos los que trabajan allí los han despojado del celular o la cartera y les han robado mercancía pequeña. "Nosotras también nos sentimos aterrados y cerramos más temprano cuando la cola es muy larga para evitar el riesgo", manifestó.

Señaló que entre las 12:30 pm y las 3:00 pm, cuando se apagan las luces de los pasillos, los ascensores y el aire acondicionado por el ahorro de electricidad, hay toque de queda en las tiendas. "Algunos bachaqueros aprovechan la oscuridad para robar a los clientes, también para orinar y dejar sus excrementos en los pasillos", contó.

Betancourt agregó que sacaron la fila de compradores para afuera del centro comercial porque las instalaciones están destruidas. "Han roto las piezas sanitarias de los baños, rayado las paredes y dejan restos de bebidas y comida tiradas por todos lados", aseguró.

Un aviso colocado en el Centro Comercial Caurimare dice:  "Se prohíbe la permanencia de personas frente a los locales comerciales". Y en las fachadas de las tiendas hay notas en las que se lee: "No se guardan bolsos" y "No se presta el baño, no insista".

Helena Barrios, propietaria de una juguetería, indicó: "Es muy duro trabajar con temor de que te van a robar o a agredir". Refirió que ha recibido todo tipo de insultos por no prestar el baño, los vigilantes son amenazados con armas todos los días y hasta han secuestrado a personas en el estacionamiento.

Barrios relató que en la zona viven muchas personas de la tercera edad que valoraban la cercanía a los comercios, pero ahora lo consideran una desgracia. Pero aun en presencia de la Guardia Nacional Bolivariana en los establecimientos, los consumidores no se sienten seguros en las colas.

José Gregorio Tovar indicó que en el Unicentro el Marqués por el racionamiento eléctrico retrasaron a las 12:00 m la hora de apertura. Sin embargo, la cola para el supermercado y la farmacia igual se forma desde la madrugada.  "A mediodía la gente ya esta desesperada de aguardar debajo de sombrillas, malhumorada e incontenible. El miércoles pasado pedían con rabia que agilizaran el proceso de acceso a la tienda y el ambiente era tenso", relató.

Cavececo: Son hechos aislados

Claudia Itriago, directora ejecutiva de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, Comerciantes y Afines, señaló que las largas filas en las tiendas o supermercados han generado inconvenientes. "Son hechos aislados, que a veces se salen de las manos, pero que deben haber sido atendidos por el personal de seguridad de los centros comerciales".

Aclaró que los establecimientos Macaracuay Plaza y Caurimare no están afiliados a Cavececo.

"Los agremiados a la cámara ofrecen a su personal de seguridad programas de capacitación y se mantienen en comisiones todo el año para desarrollar nuevas tácticas y estrategias a fin de solventar los inconvenientes que pudiesen presentarse", explicó. Dijo que trabajan en coordinación con las policías municipales para el control de los incidentes irregulares.