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Gobierno admite que reducción de precios desequilibró Agropatria

“Si en 2011 hubo alguna dificultad fue por asumir un subsidio a los agroquímicos”, dijo Yván Gil

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El holding de empresas que constituía Agroisleña fue expropiado el 3 de octubre de 2010 y desde que su administración pasó a manos del Gobierno ha presentado severos problemas de flujo de caja. En un documento se indica que la empresa, que pasó a llamarse Agropatria, cerró 2011 con pérdidas por el orden de los 184,7 millones de bolívares, lo que propició que el Ejecutivo le inyectara 300 millones de dólares para reflotarla debido a que no había recursos para pagarles a los empleados ni para comprar insumos y agroquímicos.

La situación financiera generó cambios internos en la gestión que presidía Riblia Rodríguez hasta noviembre de 2011. Fue sustituida por Yván Gil, quien niega que haya habido pérdidas, y aclara que en los últimos 10 meses la compañía ha dado ganancias y hasta ha hecho aportes de 1,4 millones de bolívares al Fondo de Eficiencia Socialista.

“Llevamos una administración efectiva para lograr números azules este año. Si en 2011 hubo alguna dificultad fue por asumir un subsidio a los agroquímicos por un precio por debajo de la media del mercado capitalista, además de los costos operativos. Eso motivó algunas restricciones financieras que pudieron impactar las rentabilidad de la empresa, pero nosotros no somos una empresa capitalista, seguimos funcionando y hasta generando dividendos”, afirmó Gil, cuando fue consultado sobre las finanzas de Agropatria, en el Tercer Encuentro Somos de Maíz realizado en el parque Los Caobos.

Informó que hasta el mes de agosto la empresa logró ventas por el orden de los 1,3 millardos de bolívares en insumos y agroquímicos, y esperan cerrar el año con cerca de 2 millardos de bolívares comercializados.

Sin pago. A dos años de la medida, el Gobierno no ha finiquitado el pago de la empresa ni de las filiales que operaban como compañías independientes. Tampoco ha llegado a un acuerdo con los propietarios de la que fue la principal proveedora privada de insumos al sector agrícola.

Agroisleña, cuyo principal accionista es un consorcio español llamado Agroinsumos Iberoamericanos, estaba constituida por otras empresas y plantas de producción, entre ellas Insecticidas Internacionales, C.A., Inica, Semillas Híbridas de Venezuela, C.A., Sehiveca, Proyefa, C.A., Venezolana de Riego, C.A. Verica, Operador Logístico Agrícola, C.A., Olaca, Serviform, C.A., Syntec, C.A., Servigranos y ocho silos de almacenaje.

El consorcio español denunció el caso ante las autoridades de ese país, como el Congreso y la Cancillería, para que mediaran con el Gobierno venezolano y lograr revertir la medida. Hasta el momento no ha habido ningún resultado. Incluso se habló de una alianza para formar una empresa mixta, que luego fue desmentida por el Ejecutivo.

El vicepresidente ejecutivo, Elías Jaua, que también es ministro de Agricultura y Tierras, está a cargo de las negociaciones. “Las conversaciones siguen para llegar a un acuerdo de pago”, informó el viceministro de Agricultura y presidente de Agropatria, Yván Gil. Reconoció que no es fácil la negociación, pues no se trata de una sola empresa sino de un conglomerado muy grande.

El Gobierno asumió el mercado de exportaciones que tenía Agroisleña y recientemente envió agroquímicos y fertilizantes a Uruguay. Sin embargo, se critica que la producción interna ha bajado y los insumos en su mayoría son importados.

Trabajadores descontentos. “No es ni la sombra de lo que era antes de la expropiación”, expresó Melvin Alvarado, secretario de organización de Proyefa, filial del grupo Agropatria.

La planta, en la cual se elaboran los herbicidas, opera a 40% de su capacidad. “No se está produciendo a 100% como era antes, cuando estaba en manos del sector privado”, dijo.

Igual situación ocurre en el resto de las filiales de Agropatria, como es el caso de Inica y Serviform. En esas fábricas la capacidad productiva no supera 50%. Alvarado explicó que la caída en la producción se debe a la falta de insumos y materia prima.

“Ellos (el Gobierno) alegan que todavía están saldando las deudas atrasadas que dejaron los anteriores propietarios con los proveedores y que por eso no han despachado materiales”, agregó.

Indicó que la gerencia prometió que este mes se normalizaría la situación, con la llegada de materia prima. Alvarado critica que en septiembre fue cuando Agropatria comenzó a operar como administrador porque en dos años la facturación y todos los documentos continuaban saliendo bajo la figura de Agroisleña.

José Leje, secretario de acta del sindicato de Serviform, Agropatria La Victoria, recordó que cuando la empresa fue expropiada la empresa prometió que los obreros y trabajadores tendrían mayor participación en la administración. Hasta ahora se han creado comités de contraloría y de producción para informar sobre todos los movimientos que se hacen en la empresa. “Se trata de vigilar la producción y verificar en qué se están gastando los reales de la venta de insumos”.

En el caso de las mejoras laborales señaló que este año se firmaron algunas cláusulas, con la condición de empezar en enero de 2013 la discusión del contrato colectivo de todos los trabajadores del grupo Agropatria. “En septiembre se retrasaron los pagos, pero ya se arregló. Era un problema técnico con la plataforma del banco”, dijo Leje.

“Nos preocupa la productividad, y el Gobierno dice que ha cuadriplicado las ventas, entonces se está generando dinero y por eso exigimos que se cumpla el pago del salario porque eso es intocable”, indicó.

Sobreprecio y falta de insumos en Táchira

Luis Hernández Guanipa, presidente de la Asociación de Ganaderos del Táchira, señaló que en la entidad los productores no consiguen fertilizantes, fungicidas, semillas y agroquímicos para abonar la tierra y mucho menos los créditos y asesoramiento que antes otorgaba Agroisleña.

“En estos dos años, a raíz del cierre de Agroisleña y su transformación en Agropatria, violando todos los derechos constitucionales establecidos en la carta magna, la producción se ha venido a pique”, expresó.

“Lo que se está dando a través de Agropatria es en cantidades ínfimas, tanto así que hay productores que prefieren no sembrar porque no cuentan con las semillas y los insumos necesarios. Es un riesgo trabajar en esas condiciones”, agregó.

A la asociación que agrupa a los productores agropecuarios del Táchira han llegado denuncias sobre la ruta de comercialización de los insumos utilizados en la producción del campo a través de Agropatria. “Fuera de las oficinas algunos productos se consiguen y se comercializan a precios superiores”, señaló.

En La Grita, los productores llaman a la tienda “Agroestante” porque en los almacenes sólo hay anaqueles vacíos.