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Gobierno privilegia importación de aceite terminado de soya

Un litro de aceite de soya cuesta entre 30 y 32 bolívares en los supermercados | Foto: Leonardo Noguera

Un litro de aceite de soya cuesta entre 30 y 32 bolívares en los supermercados | Foto: Leonardo Noguera

La baja productividad de los cultivos y del proyecto Abre e Lima contrasta con las importaciones  

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El Gobierno, a través de la Corporación Venezolana de Abastecimiento y Servicios Agrícolas, incrementó en los últimos meses la compra directa de aceite de soya terminado procedente de Brasil y Nicaragua. Marcas como Soya de la transnacional brasileña Bunge y Ambar de la Aceitera El Real de Nicaragua se comercializan en el país en bodegas del Gobierno como Pdval, Mercal y abastos Bicentenario y en los supermercados de las cadenas privadas de comercialización. Igualmente el aceite comestible de soya de la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos,  Enabas, envasado por Fracocsa.

El litro de aceite en Nicaragua cuesta 30 córdobas, es decir 1,2 dólares. El Gobierno lo importa a 6,30 bolívares, por lo que el litro sale en 7,56 bolívares.

En bodegas independientes el litro del aceite de soya de Nicaragua se llega a vender hasta en 40 bolívares, mientras que en las cadenas de supermercados formales se comercializa entre 30 y 32 bolívares el litro.

Las botellas del aceite de soya no faltan en los supermercados, mientras que el producto regulado, es decir, las variedades de aceite vegetal, aceite de girasol y aceite de maíz, tienen problemas de abastecimiento desde hace varios meses. Según el Banco Central de Venezuela el aceite vegetal no se consiguió en 84,2% de los comercios visitados en agosto.

La agroindustria señala que las fallas de estos rubros regulados se debe a que el precio no se revisa desde octubre de 2011 y el aceite crudo tanto de maíz como de girasol es importado y se refina en el país. Un litro de aceite de maíz está regulado en 10,69 bolívares, el vegetal en 6,54 bolívares y el de girasol en 9,35 bolívares.

Hay empresas locales que refinan aceite crudo de soya, pero en su mayoría es con materia prima importada, porque la producción nacional es insuficiente para atender la necesidad del mercado.

Se calcula que 75% del aceite que se consume en el país depende de las compras externas.

Los intentos por aumentar la cosecha nacional de soya han sido infructuosos, como el caso de la planta Abreu e Lima que no ha logrado una productividad idónea en los rendimientos por hectárea para siembras comerciales, ni ha comenzado a procesar y moler la materia prima.

Diana conflictiva. A la par, el Gobierno recientemente intervino las empresas aceiteras estatales, entre ellas Industrias Diana, que ha tenido problemas laborales, lo que generó una caída de la producción tanto de aceites, como de derivados grasos como margarina y otros subproductos.

El Ejecutivo creó la Corporación Venezolana de Aceites y Grasas para controlar las 4 empresas del área Indugram, Diana, Palmeras Diana del Lago y la Fina. Sin embargo, no hay una política para recuperar la siembra de palma aceitera, que llegó a ser un rubro bandera entre 2000 y 2002, y el cultivo de soya aún es insuficiente para atender el consumo.

El país necesita anualmente 400.000 toneladas de los distintos aceites crudos, soya, maíz, girasol y palma aceitera para la industria de aceite comestible y otros sectores y más de 1,2 millones de toneladas de harina de soya para las empresas procesadoras de alimentos balanceados para animales. El sector privado solicita que se reactiven los programas para elevar la producción nacional y no depender tanto de las importaciones.