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Gobierno acelera construcción de viviendas sin garantizar calidad

Misión Vivienda en El Paraíso | William Dumont

Misión Vivienda en El Paraíso | William Dumont

En Ciudad Mariche más de 70 familias exigieron al ministro de Vivienda, Ricardo Molina, ser reubicadas

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Se acerca el cierre del año y hasta el 27 de diciembre la meta que se trazó el Gobierno para la Gran Misión Vivienda de construir 350.000 apartamentos entre 2011 y 2012 se ha cumplido 99%. El 22 de noviembre, la directora de Planificación y Presupuesto del Ministerio de Vivienda y Hábitat, Luz Amario, informó a la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional que habían construido 143.000 viviendas. El 14 de diciembre el informe de la misión señaló que en 2012 se levantaron 165.274 unidades, lo que implica que en menos de un mes se edificaron más de 22.000 viviendas.

Los resultados forman parte de la ejecución del llamado “Plan Remate”, cuyo objetivo era acelerar la entrega de viviendas para cumplir con los objetivos establecidos. El Gobierno incluye en esta cuenta las unidades construidas por el sector público, las del programa Transformación Integral del Hábitat –también conocido como sustitución de rancho por casa y ejecutado por el poder popular–, y las aportadas por el sector privado.

De acuerdo con el balance oficial, difundido por la Agencia Venezolana de Noticias, 124.857 fueron edificadas por el sector público (76%) y 40.417 por el sector privado (24%). Una nota de prensa de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela señala que de las 293.000 viviendas levantadas en la misión –cifra correspondiente al 22 de noviembre de 2012– 131.000 eran sustitución de rancho por casa, lo cual, según representantes del sector, no puede ser considerado como unidades nuevas. Los consejos comunales han edificado 45% de las unidades de la Gran Misión Vivienda.

Las viviendas nuevas se construyen en parte mediante convenios internacionales. Venezuela ha firmado acuerdos con Bielorrusia, China, Irán, Rusia, Portugal, Turquía, España, Brasil y Uruguay, que aportarán a la meta casi 50.000 unidades.

Denuncias. La premura del Gobierno por cumplir la promesa de solucionar el problema de habitabilidad ha mostrado sus costuras. Durante el año se han realizado denuncias de grietas y fallas en las estructuras de las viviendas recién estrenadas.

El caso de Ciudad Caribia, en junio pasado, es uno de los más significativos. Fuertes vientos derrumbaron la pared externa de uno de los apartamentos del conjunto a un año de su entrega. En septiembre, casas enteras sin adjudicar se desplomaron en los Valles del Tuy; en octubre, las severas grietas y filtraciones en paredes internas y los techos de los edificios de Nueva Caracas, en Catia, obligaron a sus propietarios a denunciar las irregularidades ante la prensa.

En Ciudad Mariche, en la carretera Petare-Santa Lucía, las grietas y filtraciones motivaron a más de 70 familias a exigir al ministro de Vivienda y Hábitat, Ricardo Molina, su reubicación a otro urbanismo. “En las tres etapas construidas hay fallas, pero la más afectada es la tercera. Allí todos sus habitantes pidieron ser cambiados de lugar. Tenemos una planta de tratamiento de agua que no funciona y genera malos olores. Los niños se han enfermado debido a los botes de aguas negras y, presumimos, por el polvillo que desprenden los materiales con los cuales fueron construidos los apartamentos”, explicaron residentes del complejo residencial.

El Colegio de Ingenieros, profesores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela y otros especialistas consideran que la premura en la construcción y la baja calidad de algunos materiales son los causantes de las fallas en las viviendas nuevas. Aseguran que la situación evidencia que el mayor interés del Gobierno es demostrar a toda costa que cumple con las metas anunciadas.

Felix Ojeda, directivo del Colegio de Ingenieros, no cuestiona los materiales de construcción, sino su uso: “El fibrocemento (utilizado en las viviendas elaboradas por empresas turcas, especialmente en Vargas), por ejemplo, no es malo, pero tiene limitaciones. El problema es adaptarlo al sistema constructivo de nuestro país. Otra dificultad está en la falta de supervisión de estos proyectos que son desconocidos”.