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Francisco Monaldi: “Con la salida de Ramírez los ajustes económicos quedaron en el congelador”

Francisco Monaldi | Foto Cortesía Circuito Unión Radio

Francisco Monaldi | Foto Cortesía Circuito Unión Radio

La crisis venezolana presenta un “escenario catastrófico” ante la escasez y la inflación, dice el economista. Asegura que Citgo ahora es más importante desde el punto de vista estratégico que cuando se compró

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Hace pocos días en un seminario referido a las economías de América Latina se discutió sobre cómo los países de la región habían aprovechado el auge de las materias primas registrado entre 2008 y 2010. El economista y analista petrolero Francisco Monaldi estuvo allí. “Los venezolanos fuimos los más irresponsables. Fue como haber tenido una fiesta con alcohol y drogas de alto calibre. El gobierno se gastó todo en las elecciones de 2012 y 2013 y no quedó nada”.

Monaldi expresa preocupación por una crisis económica que tiende a profundizarse con más escasez y la angustia que vive la gente por la caída del poder adquisitivo. Pero lo peor –en su opinión– es su desesperanza ante un gobierno que se niega a tomar medidas que solucionen la situación y solo se concentra en las elecciones parlamentarias. Mientras, Pdvsa –menguada y sobrecargada– lucha sin éxito por aumentar la producción a la sombra de Canadá que busca arrebatarle el mercado.

¿Qué le parecen los cambios en el gabinete económico?
—No hay cambios más allá de la salida de Rafael Ramírez, lo que pareciera indicar que los anuncios que había hecho sobre los ajustes económicos quedan en el congelador. En este momento no se ve con claridad qué rumbo tiene la política económica.

—¿A qué cree que se debió la salida del líder del llamado pragmatismo, Rafael Ramírez, de la vicepresidencia del Área Económica?
—Es difícil especular, pero la impresión que tengo es que los radicales no quisieron aceptar los ajustes que Rafael Ramírez propuso. Él se había convertido en el símbolo que pretendía corregir los graves desequilibrios macroeconómicos. Pero con su salida el gobierno indica que no está dispuesto a tomar las medidas y prefiere correr la arruga.

¿Su salida podría afectar las relaciones con la OPEP, China y Rusia?
—La OPEP hoy es una institución con muy poca interacción entre sus miembros y con mucha desconfianza de unos con otros. Quizá va a depender de lo que suceda con Bernard Mommer, representante de Venezuela, pero no creo que afecte mucho. Con los chinos y los rusos habrá que ver si Eulogio Del Pino, presidente de Pdvsa, le da continuidad a la relación que tenía Ramírez.

—¿Es positiva la decisión de haber separado el Ministerio de Petróleo y Minería de la presidencia de Pdvsa?
—Pareciera una buena práctica que el ministerio sea el regulador y que la empresa estatal sea regulada por ese ministerio. En el pasado se llegó al extremo de que el ministro ni siquiera formaba parte del directorio de Pdvsa. Yo supongo que ahora Asdrúbal Chávez –como nuevo ministro– sí estará en la directiva.

—¿Qué posibilidades tiene Pdvsa de aumentar su producción a corto plazo?
—La producción en el lago de Maracaibo y en el norte de Monagas ha caído. El incremento solo podría darse en la faja petrolífera del Orinoco, pero para eso se necesitan mejoradores de crudo que no figuran en los nuevos proyectos. La otra opción es diluir nuestro crudo extrapesado con liviano o con nafta, sin embargo se requiere una infraestructura que no existe. En el mejor de los escenarios habrá un estancamiento de la producción pero no un aumento.

—Pareciera entonces que el sonado desarrollo de la faja fue una quimera.
—La faja es un potencial inmenso, no hay duda. Concentra las reservas potenciales más grandes del planeta, pero es un crudo extrapesado que demanda una inversión muy sustancial para hacerlo mercadeable. Esa promesa esta allí pero las inversiones y las relaciones con los socios necesarios no se han dado. Hay una gran frustración porque llevamos cinco años y lo que se ha materializado es una fracción minúscula. La faja petrolífera del Orinoco ha sido un gran fracaso. Por eso, los canadienses nos están quitando nuestro mercado de crudo extrapesado.

—¿Qué opina de la Pdvsa de hoy?
—Es mucho menos eficiente que antes. No hay transparencia y es más difícil entender sus finanzas y cómo se hacen las contribuciones al Estado. Se convirtió en un ministerio cargado de burocracia. En el futuro eso va a traer grandes dificultados gerenciales porque manejar el negocio petrolero requiere de gran especialización.

—¿Puede cambiar su realidad si cesan los convenios de envíos a Cuba y Petrocaribe?
—Con Cuba el convenio es muy desigual porque Venezuela no obtiene a cambio el equivalente de lo que aporta. Está claro que el objetivo no es el beneficio económico. Hay que detenerse a pensar que Venezuela y Pdvsa emiten deuda para financiarse a 13% en el exterior, una de las tasas de interés más caras del mundo. Cuando República Dominicana sale a los mercados internacionales a emitir deuda le cuesta menos de 10%, es decir, a ellos le sale más barato y aun así nosotros le prestamos a 2% con el convenio de Petrocaribe. Ciertamente el subsidio a esos países es una ayuda que no se puede quitar de un solo golpe, pero se podría involucrar a otros países de América Latina para que también contribuyan.

—Argelia venderá petróleo ligero a Venezuela ¿es acertada la estrategia?
—Como no se han comenzado a construir los mejoradores para diluir el crudo extrapesado, la única opción es diluirlo con nafta o con crudo liviano; por tanto vamos a tener que comprar esos productos en Estados Unidos o en países de África como Argelia, donde hay sobreproducción. Otro problema es que Pdvsa no ha podido lograr una mezcla con nafta estándar que se pueda colocar en las refinerías de manera confiable.

—¿Cree que el gobierno se atreverá a aumentar el precio de la gasolina?
—Llevan tiempo lanzando el globo de ensayo. Lo que hay que entender es que para poder detener el contrabando de gasolina a Colombia hay que subir el precio 600%. El modelo iraní permitió que los ciudadanos tuvieran un subsidio hasta un tope y luego que sobrepasan esa cuota pagaban a un precio más costoso, y funcionó. Aquí prefieren optar por un chip.

—Estratégicamente hablando ¿es conveniente vender Citgo?
—No, no es conveniente. Citgo ahora es más importante desde el punto de vista estratégico que cuando se compró. La razón es sencilla: Antes éramos productores de crudos convencionales. Hoy la cesta venezolana depende de los extrapesados y por eso es importante que Pdvsa tenga donde refinar ese petróleo. Si se vende Citgo, los mexicanos o los canadienses van a querer adquirir las tres refinerías porque tienen los mismos crudos que nosotros y necesitan competir con nuestro mercado.

—Una de las principales distorsiones de la economía se origina en el pagaré de Pdvsa con el BCV, que dispara la inflación ¿cómo detener esto?
—La única manera es hacer un ajuste significativo en el tipo de cambio. Pdvsa no puede seguir vendiendo los dólares que produce a 6,30 bolívares al BCV porque sus costos de producción son altísimos. Yo espero que el gobierno entienda que una vez que haga el ajuste debe acabar con esa política nefasta de financiamiento con el Banco Central y que así de una buena vez se pueda reducir la inflación.

—¿Le preocupa la situación de la economía venezolana?
—Por supuesto que sí. La sobrevaluación del tipo de cambio, la rigidez con los controles y las expropiaciones, todo constituye un panorama catastrófico cuando –más bien– 2014 debió haber sido uno de nuestros mejores años.


PERFIL
Francisco Monaldi es economista egresado de la Universidad Católica Andrés Bello. Tiene una maestría en Economía Internacional de la Universidad de Yale y un doctorado en Economía Política en la Universidad de Stanford. Es director y fundador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA y es profesor visitante de Política Energética en la Universidad de Harvard.