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Formaggio di Vittorio ofrece delicateses y atención personalizada

Victorio Coppola, de 21 años de edad, reparte sus días entre los estudios y el negocio que emprendió hace un par de años

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Impulsado por la necesidad de independizarse financieramente, Victorio Coppola ideó, junto con un amigo, un servicio delivery de quesos y delicateses con el nombre de Formaggio di Vittorio, en el que la prioridad es la atención al cliente.

La idea inicial era vender carne, pero decidieron orientarse a un mercado más sencillo, ya que no contaban con un capital financiero sólido para empezar.

Con el respaldo de su padre y algunos amigos, Coppola fue creando una red de proveedores que aún conserva, y que se expande cada vez más.

"Los precios los establecí con ayuda de mi papá, que es comerciante desde muy joven.

Me fue orientando y me extendió su capital relacional, que ya había desarrollado a raíz de su propio negocio", cuenta.

Empezó a buscar proveedores y vendía los productos a las familias de sus amigos, hasta que gracias al "boca a boca" su cartera de clientes se fue expandiendo.

Mientras cursaba el primer año de Administración de Empresas en la UCAB logró consolidar una pequeña clientela fija. Con la experiencia aprendió a conocer características específicas de los productos que vende, como el cuajo, la cantidad de sal y la procedencia de los quesos. Ha llegado a vender sus productos a areperas, restaurantes y agencias de festejos.

"Decidí independizarme y seguir el negocio que había creado con el apoyo de mi amigo.

Aprendí mucho y aprecié más el valor del trabajo y de mantener buenas relaciones con los proveedores y clientes", dijo Coppola, y agregó que para poder emprender hace falta, por lo menos, un poco de experiencia, algo de capital y mucha organización y planificación.

Con un vehículo tipo Van transporta quesos nacionales e importados, antipastos, carpaccios listos para comer, aceites, yogures, hongos y otras exquisiteces. Gracias al éxito de Formaggio di Vittorio, ha podido invertir en un pequeño depósito compartido y tres neveras especiales para almacenar sus productos y garantizar un alto nivel de calidad.

Miguel Ángel Tovar, amigo de Coppola, apoyó en la creación de la página web y las tarjetas de presentación de Formaggio di Vittorio. A pesar de ser tan joven y tener un capital limitado, Victorio ha aprendido a capitalizar las ganancias. "Mi edad me ha favorecido para tener la energía que esto demanda y la gente aprecia el esfuerzo que, como estudiante y comerciante, hago a diario".

Formaggio di Vittorio compite con bodegones y supermercados que también ofrecen los mismos productos, pero Coppola alega que la ventaja diferencial de su negocio está en la calidad del servicio. "Mi negocio es para dar un buen servicio a la gente, cosa que en Venezuela no se ve a menudo.

La gente está dispuesta a pagar y obtener excelente servicio, y si además te lo llevan hasta la puerta de tu casa, mejor".

Él mismo pica y empaqueta los quesos. Se levanta a las 4:30 de la mañana para preparar los carpaccios que despachará durante el día, y buscar la mercancía de sus proveedores.

Reparte los productos y luego hace diligencias bancarias. En la tarde asiste a la universidad, y entre clases atiende llamadas de pedidos y proveedores. El domingo es su día de descanso.

Constancia, dinamismo, creatividad y buena actitud son los factores clave que define al emprendedor para triunfar en el país. "Tengo la posibilidad de quedarme aquí, ayudar al país y al mismo tiempo destacarme y surgir. No hay que detenerse por las limitaciones".