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“Falté dos veces al trabajo por buscarle pañales a la nieta”

Trabajadores deciden entre cumplir con el horario de trabajo o hacer las colas para comprar lo que necesitan | Foto: Williams Marrero

Trabajadores deciden entre cumplir con el horario de trabajo o hacer las colas para comprar lo que necesitan | Foto: Williams Marrero

Consumidores madrugan, dejan de almorzar, fijan turnos y se escapan del lugar de trabajo para adquirir productos de la cesta básica

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La rutina del vigilante de seguridad Julio García cambió por la escasez de alimentos. Esta semana pidió que le asignaran el turno de la noche para poder hacer cola en los supermercados durante el día. “Falté dos veces al trabajo por estarle buscando pañales a la nieta y me advirtieron que me iban a botar si lo volvía hacer”, contó.  

Sale a las 6:00 am de la empresa y se va directo a un supermercado ubicado en Santa Eduvigis. Allí se consigue con su esposa e hijas para poder hacer una compra más completa debido a que limitan el número de productos por cliente. “Claro, sí llegan los artículos”.

El miércoles pasado llevaba seis horas en cola y todavía no sabía si llegarían los alimentos que necesitaba. “Mi mujer nos trae la arepa para el desayuno, agua y almuerzo, para no gastar la plata del mercado en comida. También carga con unas sillas y sombrilla. Son muchas horas de espera y hay que venir preparado”, añadió.

Una de sus hijas trabaja como empleada doméstica y también falta para  hacer la fila y poder adquirir los alimentos. “El día que no trabajo dejo de ganarme 600 bolívares, que me hacen mucha falta para comprar comida”, expresó.

García afirmó que había hecho nuevas amistades en las colas y la familia estaba más unida, después de compartir tantas horas en las aceras de los expendios de alimentos. “Aquí  transformamos la crisis en una mamadera de gallo, así somos los venezolanos”.

Cansada, sedienta y sentada en el piso estaba María Ortega, ama de casa de la tercera edad. Viajó desde Maracaibo a Caracas para pasar unos días con su familia y ayudar a su hija cuidando a los nietos para que ella pueda madrugar para hacer la cola y después ir a trabajar”, refirió

También quiere aprovechar para hacer mercado. “Vine a ver qué encuentro aunque no podré pasar todo lo que necesito porque me acusaran de contrabandista”.

A su lado estaba Karla Plaza, quien vive en la carretera vieja de La Guaira. Dijo que es auxiliar de enfermera y cuando sale de su trabajo tres veces por semana pasa por ese comercio a ver que hay. “Aunque duerma, llego muy cansada al trabajo porque son muchas horas de espera bajo el sol y sin poder ir al baño, hoy van seis. Tengo que estar activa, pero no estoy rindiendo en el trabajo, el agotamiento se va acumulando”, manifestó.

Cooperación. “Mis compañeros me cubren cuando me escapo de la oficina a ver si consigo pañales o leche”, contó Oliver Rondón, soporte de computación en una empresa. Tiene una niña de año y medio y le quedaban 14 pañales. “Estamos en emergencia. Tengo varios panas en las farmacias y supermercados cercanos al trabajo que me avisan si llegan los pañales”.

Añadió que antes le pedía permiso a su supervisora pero la última vez se lo negó. Ahora opta por fugarse discretamente. “La angustia de pensar que si espero a salir del trabajo para ir a la farmacia se van acabar los productos, no me deja concentrar e igual no hago nada. No soy productivo”, expresó.  “Salgo como sea porque si no tengo que pagar los pañales al triple de su precio en los buhoneros, y se me va la quincena”.

La hora de almuerzo de Bárbara Vásquez, asesora de una agencia de viajes, ya no es relajada ni grata. La hora y media que tiene para comer ahora la destina a hacer cola en cadenas de farmacias o supermercados. “Es un azar, permaneces en la fila por horas y cuando llegas adentro, ¡sorpresa!  Se acabó lo que querías y has perdido el tiempo además de arriesgarte a que te boten del trabajo”.

Dijo que está llegando tarde a la oficina o sale varias veces durante el día: “Nos ponemos de acuerdo las muchachas de la agencia y nos turnamos. Antes la jefa era permisiva, pero ya no tanto. Alega que hay clientes que atender y con la ausencia se pierden ventas”.

Agregó que la situación es muy difícil. “No se sabe cuándo van a volver a llegar los productos. El champú y el desodorante hace mucho tiempo que no se ven y son indispensables para el aseo personal”. Le toca decidir si formarse en la fila por horas para adquirirlos o cumplir con el horario de trabajo.

“El presidente Maduro ni Cilia saben lo que es hacer una cola por cinco horas o más para comer. Tampoco pasan un día recorriendo todos los supermercados posibles para medio complementar el mercado de la semana. Que salgan de su mansión y vean las calamidades que está pasando el pueblo”, reclamó Nelson Hernández, ingeniero.

No han podido controlar las colas
Las colas de consumidores que permanecen en las redes de supermercados públicos y privados para adquirir productos de la cesta básica se han convertido en un problema laboral y en tema de análisis de todos los sectores.

Funcionarios, gobernadores, alcaldes, sindicalistas, empresarios e industriales han hecho propuestas para reducir las colas o dinamizar las visitas a los supermercados. Sin embargo, no han obtenido resultados positivos. Entre las medidas destacan:

1.- Atención por terminal de cédula de identidad, propuesto por funcionarios del gobierno y la Defensoría del Pueblo.

2.- Prohibición de pernoctar en colas a las puertas de supermercados y farmacias, puesta en práctica por las gobernaciones de Yaracuy y Bolívar.

3.- Implementación de captahuellas en toda la red de supermercados privados para evitar a los “compradores profesionales”. Esta iniciativa es de la Central Socialista de Trabajadores.

4.- Incremento de la presencia de funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado para agilizar el flujo de los ciudadanos en la cola. La medida se aplica en los centros de abastecimiento más demandados.

5.- Aumento de la producción a través de la búsqueda de nuevos acuerdos entre el gobierno y los sectores productivos (propuesta en la que coinciden sector público y privado).