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Falsificaron números para entrar al Bicentenario de Macaracuay

En la reinauguración del abasto Bicentenario se utilizaron las captahuellas | Foto Raúl Romero

La gente que estaba en cola para comprar se quejó del desorden en la puerta y denunció preferencias de los trabajadores 

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El abasto Bicentenario de Macaracuay, en el este de Caracas, fue reinaugurado ayer por el ministro de Alimentación, Yván Bello. A las 10:00 am el funcionario visitó el lugar y mostró a las cámaras de televisión anaqueles llenos de productos. Pero después de que se fue y el establecimiento se abrió al público, a las 11:00 am, los consumidores que estaban haciendo cola desde las 6:00 am reclamaron por la tardanza y las irregularidades para entrar.

“Van a tener que llamar a la policía”, “respeten los números”, “esto se volvió un despelote”, gritaban quienes esperaban fuera del supermercado. A las 8:00 am uno de los trabajadores del Bicentenario repartió 267 números para controlar el orden de ingreso, pero la secuencia no se siguió y los consumidores denunciaron preferencias.

“Lo que pasó fue que nos dieron los números y nos dijeron que iban a abrir a la 1:00 pm, entonces mucha gente se fue, pero resulta que abrieron antes y pasó gente que no le tocaba. Además, están entrando los que son amigos de los trabajadores del Bicentenario, los que estamos haciendo cola desde las 7:00 de la mañana nos toca esperar bajo el sol”, afirmó Sandra Urdaneta pasadas las 12:00 del mediodía.

La molestia de los clientes aumentó cuando el encargado de coordinar el ingreso al supermercado se consiguió con dos personas con el mismo número. “Claro que eso puede pasar, tú no ves que estos números están en una cartulina, cualquiera los puede falsificar”, dijo una de las consumidoras.

El comercio tenía dos días cerrados mientras se hacían las reparaciones a las que se destinaron 22 millones de bolívares como parte del plan de expansión de la Misión Alimentación, dijo el ministro en su visita.

En la reinauguración fueron utilizadas las máquinas captahuellas para limitar las compras de los usuarios.  “Es la primera vez que pongo la huella, no me parece mal. Mientras haya abastecimiento es perfecto, pero lo que queremos es tener seguridad de que vas a conseguir los productos cada vez que puedas venir”, expresó Mileidys Baptista, una de las primeras  personas que entró al establecimiento.

Bienes limitados. Los consumidores que salían del Bicentenario reconocían el abastecimiento del comercio —aunque a la 1:00 de la tarde ya no quedaba carne en las neveras—, pero se quejaban de la limitación en las ventas. “Solo te dejan llevar un paquete de leche por persona. Gracias a Dios yo tengo a mi hija grande, pero imagínate esas madres que tienen hijos pequeños; hacer esa cola para un solo paquete de leche, eso es una burla. Ya no nos respetan; como ciudadanos no nos respetan”, reclamó Yelinne Álvarez, mientras esperaba su turno para pagar.