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Falsifican en la frontera medicinas de fácil comercialización

Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) / Álex Delgado

Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) / Álex Delgado

Los fármacos ilícitos estaban compuestos de harina, cemento, aserrín, colorante, leche y azúcar

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70.000 bolívares en medicamentos falsificados fueron incautados el 12 de marzo en una quincalla que está ubicada en la parroquia La Concordia, en San Cristóbal. También encontraron indicios de funcionamiento de una fábrica ilegal de medicinas en la zona industrial de Puente Real, ambos en el estado Táchira, informó una fuente vinculada al sector farmacéutico.
Los remedios falsos fueron fabricados con harina, cemento, aserrín, colorante, leche en polvo y azúcar, señaló la fuente. Destacó que se está poniendo en riesgo la vida de gran cantidad de pacientes que creen que siguen el tratamiento prescrito por su medico y lo que consumen es un producto inocuo.
Agregó que después de realizar trabajos de inteligencia, tras la pista de productos falsificados han identificado la existencia de varias fábricas en Colombia, pero es la primera vez que en el país encuentran evidencias de insumos para la elaboración de medicamentos falsos y empaques.
“Hallaron aluminio para blister de pastillas, medicamentos de seis laboratorios que no necesitan récipe, empaques a medio hacer y cajas con el sello del Seguro Social: solo para uso de IVSS, casi borrado”, precisó.
Denunció que a los presuntos autores de los hechos los llaman el “Segundo cartel” y que mueven tanto dinero como el cartel de la droga. Su área de acción va desde Paraguay hasta República Dominicana. Es un fenómeno regional, advirtió.
La fuente relató que vienen a fabricar las medicinas falsas a Venezuela porque la Ley de Medicamentos (artículo 78) indica que serán castigados con prisión de 6 meses a 3 años y con multas equivalentes a 360 unidades tributarias, 38.520 bolívares a quienes incurran en ilícitos farmacéuticos. Mientras que en Colombia las sanciones son más contundentes. Además, los cuerpos policiales nacionales están avocados a los delitos violentos y secuestros, y no le prestan atención al contrabando de extracción porque tienen otros asuntos graves que atender.
Alude entre otras razones que la frontera colombo-venezolana es muy vulnerable. Le pagan a los cuerpos de seguridad y pasan el cargamento sin problema por las vías principales, con la venia de los funcionarios. Prevalece la corrupción y el soborno, aseguró.
Refirió que los laboratorios privados del país llevan adelante varios operativos al año, junto con las autoridades policiales. Entre los hallazgos mencionó que los productos falsificados se venden en establecimientos no autorizados por el Ministerio de Salud y que se trata de medicinas con precio regulado y de fácil comercialización.
“En Punto Fijo, de 26 farmacias allanadas hallaron productos falsificados en 6, es decir, en 23%”, afirmó.

Versión policial. Funcionarios policiales indicaron que supieron de la fabricación de medicinas falsificadas en San Cristóbal, estado Táchira, por datos obtenidos de fuentes vivas, informantes y confidentes.
Señalaron que realizaron reconocimientos, practicaron allanamientos y se incautaron medicamentos, en un establecimiento tipo quincalla, que se encuentran en proceso de estudio de su composición. “Manejamos la presunción de medicamentos de fabricación y formación ilegal. Se suma al hecho que la fecha de vencimiento de algunos productos estaba superada”, aseveró.
Hay personas en proceso de investigación pero no privados de libertad. Buscan la cadena de suministro para determinar si los delincuentes están vinculados con algún grupo de delictivo organizado que a su vez trafique droga.

Contrabando. La regulación de precios de los medicamentos venezolanos y la devaluación de la divisa nacional ha provocado que las medicinas se conviertan en un atractivo para los colombianos.
Su moneda, el peso colombiano, al cambio actual en la frontera, rinde 5 veces más en territorio venezolano. El salario mínimo colombiano es de 586.000 pesos y al pasar la frontera a Venezuela se transforma en 7.325 bolívares.
La fuente de la industria farmacéutica señaló que otro flagelo que afecta al sector es el contrabando de extracción, que ha crecido de manera importante por el diferencial cambiario. Proyecta que el incremento con respecto a 2011 es de 46% y la frecuencia es diaria. Las consecuencias: fuga de divisas y problemas de disponibilidad y acceso para los pacientes del país.
Ángel Márquez, presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica, advirtió que los medicamentos con precio controlado en Venezuela tienen un valor mucho más alto en Colombia, por lo cual el contrabando de extracción se ha convertido en un negocio.
Alexis Balsa, habitante de San Antonio del Táchira, aseguró que en la zona existían 5 farmacias y actualmente hay más de 50. “Creemos que hay mafias por la colocación de tantos expendios de este tipo en la frontera”, dijo Balsa.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos del Táchira, Sergio Delgado, declaró que para instalar una farmacia es necesario cumplir con requisitos establecidos en la Ley de Medicamentos y por el Ministerio de Salud, que es el encargado de otorgar los permisos de instalación y funcionamiento de estos establecimientos.
Empleados de una farmacia indicaron que de las droguerías salen los pedidos con guía y factura directo al establecimiento que previamente y bajo un código de seguridad, hace el pedido en línea. “No es posible el desvío del cargamento hacia otro lado”, señalaron, y agregaron que personas, muchas de ellas extranjeras, compran medicinas en grandes cantidades y hasta pretenden que les vendan la existencia de determinados productos.

Poco a poco pasan los productos
 “Para nadie es un secreto que de Colombia vienen a comprar sus récipes aquí porque sale más económico”, advirtió Isabel Castillo, de la Cámara de Comercio de San Antonio, y aclaró que no han observado que se lleven los medicamentos en grandes cargamentos.
Esa actividad de “poco a poco” se le conoce en la frontera como bachaqueo y consiste en pasar productos o mercancías en pequeñas cantidades de uno a otro lado de la línea limítrofe.
Entre los medicamentos más solicitados en la frontera esta el hipertensivo que cuesta en el país 7,16 bolívares y en Colombia 13,55 dólares (169,37 bolívares), para el hipotiroidismo de 5,20 bolívares se vende a los colombianos en 442,50 bolívares. En el caso de la medicina para el mal Parkinson el incremento es realmente significativo de 6,76 bolívares se vende en el vecino país en 1.008,75 bolívares.