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Empresas y consejos comunales pueden aliarse en proyectos sociales

Empresas y consejos comunales pueden aliarse en proyectos sociales / Cortesía: Venamcham

Empresas y consejos comunales pueden aliarse en proyectos sociales / Cortesía: Venamcham

El sector privado quedó como el actor menos significativo en las ayudas que reciben esas organizaciones, según Datos

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"No menospreciemos a la gente de los consejos comunales", fueron las palabras con las que cerró su exposición Luis Maturén, gerente general de la firma Datos, en el evento de Perspectivas Sociales 2013 organizado por la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria. La invitación a las empresas privadas fue para establecer alianzas directas con las comunidades organizadas e incluirlas como actores en sus programas de responsabilidad social.

"Es una gran oportunidad si la empresa va al consejo comunal y le pregunta cómo puede ayudar. La idea no es dar dinero, sino vincularse, entender sus necesidades y ser un aliado para resolver sus problemas.

Las empresas pueden ser muy útiles para ayudarlos a montar los proyectos que deben entregar al Ministerio de las Comunas, por ejemplo", agregó Maturén.

El estudio sobre consejos comunales realizado por Datos en el territorio nacional, en el año 2011, demostró que las empresas privadas quedaron como el actor menos significativo en las ayudas que reciben estas organizaciones con apenas 0,6% de reconocimiento. Las empresas públicas lograron 5,1% de notoriedad en la colaboración, pero fue la gente de la comunidad la que se quedó con el primer lugar, al obtener 15,3% de reconocimiento en la ayuda a los consejos comunales.

En el país existen 43.600 consejos comunales, según cifras de la ministra del sector, Isis Ochoa. Sin embargo, el elemento más importante es que los consejos comunales ahora constituyen una estructura social reconocida. La investigación de Datos indica que 68,9% de los entrevistados aseguró que conoce a los voceros del consejo comunal de su zona y otro 22% confesó que quiere formar parte de la organización.

"Hay consejos comunales que están cerca de las instalaciones de las fábricas y cuando se trabaja con ellos no se tiene un impacto nacional, pero sí le hace un bien a su entorno cercano. La comunidad se vuelve un aliado y puede ayudar a la empresa en caso de cualquier evento", señaló Maturén.

Las opciones para que empresas y consejos comunales trabajen de manera conjunta son múltiples, pero entre los problemas más usuales figura la falta de alumbrado público que fue nombrado por uno de cada dos entrevistados en la investigación de Datos. Inseguridad personal ocupó el segundo lugar dentro de las preocupaciones de las comunidades y luego siguieron los servicios de agua y aseo urbano.

Trabajar en la reputación Víctor Guédez, profesor de la maestría en Responsabilidad Social Corporativa de la Universidad de Barcelona, España, llamó a las empresas a esforzarse más por las condiciones de los trabajadores, el trato armónico con sus proveedores y el cuidado con el ambiente, en vez de concentrarse únicamente en el monto que aportan a sus líneas de acción social.

"Las empresas tienen que darse cuenta de que su reputación es un factor explícitamente asociado con la responsabilidad social y con la ética. La reputación no se forma a partir de la propaganda sino con las acciones de la empresa y lo que los demás dicen sobre eso.

Se calcula que 40% del éxito de las empresas depende de su reputación. Hoy es un asunto estratégico", expresó Guédez, que también es consultor en ética gerencial.

Atención a la población vulnerable, asistencia en salud y programas de educación son las tres grandes líneas de acción social que trabajan las empresas privadas en América Latina. Guédez aseguró que las comunidades valoran cualquiera de estas iniciativas porque inciden directamente en sus necesidades, aunque las actividades culturales en las áreas de mayor pobreza también son bien recibidas.

Alberto Vollmer, presidente de Ron Santa Teresa, relató en el evento la experiencia de cómo la empresa impuso el bachillerato como nivel mínimo para el ingreso de los trabajadores a su planta ubicada en el municipio José Rafael Revenga en el estado Aragua. En el año 2003 cuando se tomó la decisión, el sindicato protestó y se convirtió en una fuerte resistencia, pero luego entendió que se trataba de una iniciativa para promover que los habitantes del lugar culminaran sus estudios medios.

"Empezamos a introducir el liderazgo en valores y no fue fácil. Entendimos que si uno propone algo que vale la pena, la gente termina por escoger eso, en vez de lo más fácil.

Nuestro aporte no sólo debe ser ofrecer un empleo sino brindarle oportunidades de crecimiento", dijo Vollmer.

La línea educativa comenzó con sus empleados y luego fue la inspiración para el programa Alcatraz que forma a los jóvenes que estuvieron incursos en delitos, para el desarrollo de microempresas en la construcción de viviendas.