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Empleo en el sector formal está cerrado a los jóvenes

Enfrentan poca oferta de ingresos, especialmente en un sector privado deprimido, según expertos

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Luís Carlos con 20 años de edad no ha conseguido trabajo pese a que es bachiller y realizó el curso de operador de micro en el centro de formación del Instituto Nacional de Capacitación Educativa Socialista de la Plaza España, en Caracas. “He metido papeles en todas partes y nada”, señala.

Mientras tanto y para cubrir sus gastos, Luís Carlos labora en la calle hace tres meses en un puesto de helados. “La máquina no es mía, trabajo para otra persona”, aclara el joven, que no tiene hijos y es soltero.

Jesús Castellano, 26 años de edad, se desempeña desde 2007 como moto taxista en la esquina de Miguelacho, en La Candelaria, Caracas. Es bachiller y estudió educación en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, pero paró la carrera en el cuarto semestre por razones económicas.

Castellano es el sostén del grupo familiar de dos hijos -siete y dos años de edad- y su esposa que es ama de casa. Refiere que antes de la actividad con la moto, la cual le da el ingreso para mantener los gastos del hogar, entregó su currículo en varias partes pero sin éxito.

De acuerdo con las cifras oficiales en Venezuela ingresan anualmente unos 150.000 muchachos por primera vez al mercado trabajo, sobre lo cual expertos laborales aseguran que muchos de estos jóvenes no pueden acceder a un empleo en el sector formal de la economía.

Situación recurrente

Alfredo Padilla, coordinador del Movimiento de Defensa del Patrimonio Familiar, asegura que a la mayoría de los jóvenes no les queda otra opción laboral que la informalidad como consecuencia de una menor oferta de puestos de trabajo especialmente en la empresa privada.

Sostiene que la alta deserción escolar es un problema y cita los estudios de la Universidad Católica Andrés Bello según los cuales la permanencia promedio de los venezolanos en el sistema educativo es de 7 años (no terminan los 9 años de la básica) cuando debería ser de 12 a 16 años.

“Se ha vuelto cotidiano ver jóvenes cuidando carros y puestos para estacionarlos en la calle o los que indican a los pasajeros la ruta de las camionetas de transporte público a cambio de una propina por parte del conductor”, indica Padilla.

Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística revelan que la tasa de desempleo entre septiembre pasado e igual mes de 2011 pasó de 8,3% a 7,3%, equivalente a 1,1 millones y un millón de personas, respectivamente. El INE señala que hubo una reducción de 100.000 desocupados entre los 2 períodos mencionados, de los cuales 81.277 eran jóvenes de 15 a 24 años de edad.

Jacquelin Richter, investigadora y profesora de derecho laboral de la Universidad Central de Venezuela, UCV, explica que históricamente y no sólo en Venezuela, el índice de desempleo juvenil duplica la tasa nacional promedio, por lo que la desocupación de los jóvenes es de 13% de acuerdo con las cifras del INE.

Richter señala que, además del abandono temprano del sistema escolar, el Inces no es una solución efectiva, pues muchos de sus programas de capacitación están desfasados o no se compaginan con las necesidades de un mercado en el que el aparato productivo del sector privado está deprimido económicamente.

No obstante, los jóvenes apuestan al Inces como María José y Anjherlys, de 20 y 18 años de edad respectivamente, que actualmente realizan la pasantía como aprendices luego del curso de un año en el centro de formación administrativa y contabilidad en La Hoyada, Caracas. “Con el curso hay más oportunidad de conseguir un trabajo fijo y ojala sea en esta empresa”, dijo María José, madre de una niña de dos años.

Cuidado con las leyes de primer empleo

La profesora de derecho laboral de la Universidad Central de Venezuela, Jaquelin Richter, informó que la experiencia internacional de las leyes del primer empleo no ha sido beneficiosa para los trabajadores jóvenes porque se prestan a la flexibilización de las condiciones laborales.

En este contexto, recordó que en los países que aplicaron estas iniciativas, como una forma de superar crisis económicas internas, se generaron empleos precarios porque se fue demasiado permisivo con los empleadores en materia de salarios y jornada, entre otras condiciones laborales.

Refirió que cualquier política gubernamental de empleo juvenil debe cumplir con los postulados de la Organización Internacional del Trabajo del empleo estable con salario decente, y donde los jóvenes tengan garantizada además la seguridad social.