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The Economist: Sicad II es incompatible con la Ley de Precios Justos

Se deberá especificar al cliente la constancia de la operación realizada | Foto AFP / Archivo

Los montos de divisas negociados en este sistema son modestos porque sin duda representa una flexibilización parcial del control de cambio vigente desde 2003 | Foto AFP / Archivo

La publicación inglesa señala que en Venezuela “todo el mundo se rasca la cabeza” cuando le preguntan “¿cuántos bolívares se necesitan para comprar un dólar”

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La revista The Economist afirma que en Venezuela existe “un sistema de cambio bizantino” porque tiene un esquema con tres tasas, aunque a diferencia de lo que ocurrió en Bizancio, donde en el año 313 se creó el sólido bizantino que fue una moneda estable por 700 años.

“¿Cuántos bolívares se necesitan para comprar un dólar de Estados Unidos?” se pregunta The Economist. “Esa pregunta en una economía normal tendría una respuesta que estaría a la vista, pero en Venezuela todo el mundo se rasca la cabeza para contestarla. Depende lo conectado que se esté”, agrega.

El texto de la publicación titulado “Un puñado de dólares o tal vez no” reseña a sus lectores en inglés que en Venezuela oficialmente hay tres paridades: una a 6,30 bolívares por dólar, que rige para las transacciones que autoriza el Centro de Comercio Exterior, otra por encima de 10 bolívares que rige el Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad 1) y ahora la tasa del Sicad II próxima a 50 bolívares por dólar.

“La tasa del Sicad II es una ganga en comparación con la tasa de cambio no oficial”, indica The Economist al mencionar que también existe un mercado paralelo con una paridad que casi está en 70 bolívares por dólar.

En la nota se señala que los montos de divisas negociados en este sistema son modestos porque sin duda representa una flexibilización parcial del control de cambio vigente desde 2003, pero advierte que existen trabas para las empresas que aún deben resolverse, pese a que las transnacionales –sobre todo las socias de Pdvsa– han elogiado el nuevo esquema cambiario porque les abarata los costos de las inversiones.

“El nuevo sistema podría ser una bendición para los importadores que desean evitar el mercado paralelo caro y aliviar un poco la incertidumbre de divisas”, señala la publicación. “El Sicad II es incompatible con la legislación de precios y ganancias (Ley Orgánica de Precios Justos) que rige para el sector privado, se requiere de una reforma amplia de la política económica pero todavía no hay ninguna señal”, añade.

 La omisión de Merentes

The Economist también menciona la omisión en la que incurrió el Banco Central de Venezuela y en específico su presidente, Nelson Merentes, al negarse a publicar el índice de escasez de febrero, que de manera extraoficial  alcanzó el récord de 31% y la última que se difundió fue la de enero de 28%.

“Nelson Merentes dice que el índice ya no se publicará desde que se convirtió en un tema político convertido en "política", un eufemismo para  no reconocer que resulta perjudicial su difusión", apunta la publicación. “Eso ocurre tal vez porque la escasez es más dañina que la inflación y por eso el gobierno anunció un aumento en los precios de varios alimentos”, señala.

La nota también reseña que el diferencial de precios entre los alimentos en Venezuela y Colombia está propiciando un contrabando de extracción hacia el vecino país.