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Distribuidores se niegan a vender productos básicos a buhoneros

Buhoneros de Petare y Catia han tenido problemas para conseguir harina de maíz, aceite y leche | Foto: Henry Delgado

Buhoneros de Petare y Catia han tenido problemas para conseguir harina de maíz, aceite y leche | Foto: Henry Delgado

Distribuidores se niegan a vender productos básicos a buhoneros

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Los buhoneros que trabajan en el municipio Libertador no han renunciado a la venta de productos básicos, a pesar de la prohibición establecida en la jurisdicción de no expender alimentos regulados. “Vendemos con ese riesgo, pero no podemos dejar de hacerlo, tenemos que comer”, expresó una comerciante de Catia.

Entre los puestos de vegetales, condimentos y otros artículos se observaban tarantines repletos de productos controlados, ofrecidos al doble o triple del precio establecido por la Superintendencia Nacional de Costos y Precios. “Al menos aquí no tienes que hacer esas colas”, señaló una consumidora.

A pesar de que la venta no se ha detenido, los informales explican que a raíz de la regulación han tenido problemas para obtener mercancía, puesto que las distribuidoras de alimentos se han negado a suministrarles los productos y que en los supermercados ya no los dejan entrar. “Ya nos conocen. Para comprar este aceite de soya que tengo aquí tuve que mandar a mi hijo”, dijo uno de los comerciantes.

La situación ha encarecido los productos, debido a que fomenta el mercado negro. El saco pequeño de azúcar que compraban regularmente a las distribuidoras de alimentos en 120 bolívares, ahora lo consiguen con vendedores informales a 220 bolívares. “Tengo que venderla a 15 para ganarle algo”, explicó una vendedora.

El aceite de soya se expende en 37 bolívares, mientras que el papel sanitario se consigue entre 30 y 35 bolívares el paquete de 4 rollos. El azúcar y el café son comercializados por vendedores informales en Catia y Petare, municipio Sucre, en 15 bolívares.

Sobre las medidas ejecutadas por el gobierno para bajar los precios en los comercios, afirmaron que no se han visto afectados por las fiscalizaciones, sin embargo, no están de acuerdo con las acciones emprendidas. “Nosotros como comerciantes sabemos que esa medida no sirve. Si los distribuidores venden caro, no se pueden bajar los precios así”, expresaron.

Para los buhoneros de Catia migrar a otros rubros tampoco es una opción viable, puesto que necesitan un capital mayor. “No podemos vender vegetales. Solo el saco de papas cuesta 1.500 bolívares y mira los precios. Necesitaría más capital”, dijo una vendedora. Agregó que la situación ha sido explicada en reiteradas ocasiones a los funcionarios del Indepabis, quienes les sugieren que vendan otro tipo de productos.

El kilo de cebollas se conseguía en 50 bolívares y el de tomates en 20 bolívares. “Los precios son parecidos a los de los supermercados”, expresó.
 
Escasez. En los comerciantes de Catia y de Petare se observó la ausencia de harina de maíz precocida, aceite de maíz y leche. “Tenemos meses que no nos llega leche. Aquí en Catia no vas a conseguir. Sólo en los supermercados y tienes que estar dispuesto a hacer colas”, dijo un buhonero.

En Petare indicaron que no les ha llegado harina, aceite y leche porque sus distribuidores no la consiguen. El azúcar que ofrecían era de marca Mival. También se percibió poca presencia de marcas tradicionales en otros rubros, como arroz. La margarina se vendía en 25 bolívares.

Adicionalmente, los comerciantes ahora ofrecen menos cantidad de productos. Los encargados de puestos con alimentos de la cesta básica apuntaron que lo que está a la vista es todo lo que han podido conseguir. De igual modo, señalaron que el aceite “esta caro” y solo está disponible el de soya. “El de maíz tiene meses desaparecido”, afirmaron.

“Todo está caro”
Los comerciantes de Petare dedicados a la venta de ropa y calzado aseguraron que las medidas del gobierno para reducir los precios no surtirán efecto si no se controla a los mayoristas. Un buhonero que prefirió reservar su identidad afirmó que le ha costado conseguir pantalones a un precio asequible y que algunos modelos debe comercializarlos en más de 1.000 bolívares. “La docena de pantalones nos sale en 10.000 bolívares. En realidad, todo está caro”, señaló. 

El dueño de un comercio en Petare, que expende electrodomésticos y otros artículos, indicó que mantiene sus márgenes de ganancia por debajo de 30% debido a que, por la zona, no puede tener precios muy altos. Añadió que no todos los distribuidores reciben dólares de Cadivi, por lo que la mercancía siempre llega a un precio distinto. Afirmó que no estar de acuerdo con las medidas del gobierno. “Ellos saben a quiénes han entregado dólares. No pueden atacar a todo el mundo”, dijo.