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Declaración empresarial Celac-UE

"Debemos apoyar la apertura de mercados como la mejor vía para impulsar el comercio y las inversiones, y rechazar la aplicación de medidas de naturaleza proteccionista", señala la misiva

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La I Cumbre Empresarial UE-ALC se celebró en Viena en el año 2006, bajo el lema “Tendiendo un puente entre los dos Mundos a través de los Negocios y la Cultura”. En ella se trataron las relaciones comerciales; la promoción de inversiones directas; la creación y crecimiento del empleo fomentando la competencia; el impulso de la educación, la investigación y la tecnología; el incremento del financiamiento para infraestructuras; el diseño de esquemas de cooperación en industrias clave; la puesta en marcha de políticas energéticas y medioambientales de largo plazo; la consideración del turismo y la cultura como catalizadores económicos; y la mejora del diálogo con la comunidad empresarial.

En la II Cumbre Empresarial UE-ALC, realizada en Lima en 2008, bajo el lema “Bienestar, Desarrollo Sostenible e Inclusión Social”, se establecieron como metas prioritarias la búsqueda del bienestar en términos de consolidar y fortalecer la democracia, las instituciones y la seguridad ciudadana; favorecer el acceso universal a la educación, la salud y el saneamiento básico; promover el acceso a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones; y enfrentar a la delincuencia organizada transnacional.

En segundo lugar, se analizó el desarrollo sostenible en la perspectiva de prestar especial atención al cambio climático y los desastres naturales; la preservación del medio ambiente y la biodiversidad para las generaciones futuras; el uso de energías limpias y renovables; la construcción de infraestructuras; la promoción del empleo; el comercio y la inversión en condiciones de seguridad jurídica; y la cooperación hacia los países de menor desarrollo relativo y de renta media.

En tercer lugar, se trabajó en el objetivo de la inclusión social en la línea de impulsar la lucha contra la pobreza; promover el respeto de los derechos y condiciones más equitativas para mujeres, niños y discapacitados;   alentar la formación para el empleo; así como favorecer la reforma del Estado, la transparencia y el combate a la corrupción.

En la III Cumbre Empresarial UE-ALC celebrada en Madrid el año 2010, bajo el lema “Innovación y Tecnología: Compartiendo retos”, y en un contexto en el que aún se mantenían presentes los efectos de la crisis económica que se originó en el ámbito financiero el año 2008, se reflexionó en torno a las relaciones comerciales birregionales; la infraestructura y la importancia de las Alianzas Público – Privadas; la innovación tecnológica como factor esencial para la reducción de las desigualdades económicas y sociales; el reto de encontrar la ecuación energética que combine seguridad de suministro, competitividad y sostenibilidad; y la necesidad de consolidar los instrumentos financieros existentes, apoyar la creación de otros nuevos  y  fortalecer la cooperación institucional birregional.

IV CUMBRE EMPRESARIAL CELAC-UE

A pocos meses de que se cumplan tres años de la III Cumbre Empresarial UE – ALC, celebrada en Madrid el 2010, los líderes empresariales de ambas regiones del mundo vuelven a reunirse en Santiago de Chile, reafirmando su voluntad de seguir fortaleciendo las múltiples relaciones y lazos que unen a empresarios de ambos lados del océano Atlántico, así como su compromiso de contribuir con reflexiones e ideas en la elaboración de la Agenda Birregional de los próximos años, sobre la cual los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea pondrán su atención en la IV Cumbre Empresarial CELAC-UE, bajo el lema: “Inversiones para el crecimiento económico, la inclusión social y la sustentabilidad ambiental”.

Las economías del orbe cada día son más interdependientes y lo que ocurre en una zona del mundo no deja indiferente a las demás. Luego de la crisis financiera del año 2008, las turbulencias económicas continúan afectando a los países de la Unión Europea, lo que sumado a las dificultades que experimentan Estados Unidos y China, ha significado un debilitamiento de la economía mundial y una menor expansión del crecimiento de las economías de América Latina y el Caribe, no obstante que la mayoría de las economías emergentes de estas regiones han mostrado responsabilidad en el manejo de sus principales variables macroeconómicas.

Es importante destacar que la Unión Europea y América Latina y el Caribe representan en conjunto más de mil millones de personas, un tercio de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, un tercio de los miembros del G-20, y más del 30% del PIB mundial. La UE sigue siendo el segundo socio comercial más importante de América Latina y el mayor inversor de la región.                                                                                                                                                      

Los empresarios presentes y representados en esta Cumbre, destacan el potencial del sector   privado  para  contribuir  a que  los  Estados  logren  las  metas  de  la  Agenda

Birregional, y exhortan a los líderes políticos a involucrar al mundo empresarial en este proceso.

Más de 800 líderes empresariales se han reunido en Santiago de Chile para reflexionar sobre algunos de los temas más importantes de la Agenda Birregional, como lo son las inversiones en medio ambiente y desarrollo sustentable, inversiones para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa, e inversiones para el desarrollo del capital humano. Asimismo, con el objetivo de fomentar la cooperación empresarial, en una sesión previa se ha llevado a cabo una jornada intensa de reuniones bilaterales entre empresas europeas, latinoamericanas y del Caribe, actividad organizada por  Eurochambres y EuroChile, en el marco del Programa AL - Ivest, cofinanciado por la Comisión Europea.

En relación al difícil momento que atraviesa la economía mundial y sus indeseables efectos en la calidad de vida de los ciudadanos, los empresarios reiteran su voluntad de trabajar conjuntamente con los Estados de América Latina y el Caribe y la Unión Europea, para intentar alcanzar en el 2015 los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

De igual manera, se comprometen a colaborar activamente con las políticas birregionales que promuevan la cohesión social y el desarrollo económico de los países, como herramientas esenciales para erradicar la pobreza, mejorar al acceso a la sociedad del conocimiento, y contribuir al desarrollo del capital humano, pilar este último que es fundamental para la construcción de sociedades más justas, democráticas y libres.

Con el fin de continuar el desarrollo económico de ambas regiones, fomentar la cooperación europea con América Latina y el Caribe y, además, brindar más oportunidades para el fluido intercambio comercial, industrial, tecnológico, energético y laboral de estas regiones, los empresarios estiman necesario profundizar las relaciones en los siguientes ámbitos de actuación, focalizando la cooperación de acuerdo a las necesidades de cada país:

1.- Inversiones en medio ambiente y desarrollo sustentable

-La necesidad de proteger el medio ambiente y de que el desarrollo de las economías de los países se cimente en bases sustentables, son aspectos plenamente aceptados por los países de ambas regiones, lo cual supone importantes retos para las economías nacionales, y muy especialmente para los países de Latinoamérica y el Caribe, que siguen procurando crecer a tasas importantes para así garantizar mejoras sustanciales en la calidad de vida y oportunidades de sus ciudadanos.

El equilibrio medio ambiente - desarrollo sustentable es fundamental para la preservación del planeta, pero también lo es para la igualdad de oportunidades de los países y sus habitantes. Por esta razón, abogamos porque los Estados se preocupen de  generar  procedimientos y  normas justas,  que reconociendo los derechos afectos, definan reglas

claras y acordes a las distintas situaciones que promuevan las inversiones en medio ambiente y desarrollo sustentable por parte de las empresas.

En este sentido, los Gobiernos deben fomentar el papel que juegan las alianzas público-privadas en las que el capital público sirva de palanca para atraer capital privado, impulsando el desarrollo de proyectos de agua, saneamientos, energías renovables y aprovechamiento de recursos naturales de la región.

La seguridad jurídica es clave para los inversionistas nacionales y extranjeros. Por ello, es importante que toda política de promoción de un justo y necesario equilibrio entre la protección del medio ambiente y el crecimiento económico por parte de los Estados, sea acompañada de institucionalidades técnicas fuertes, que en base a la solidez de sus planteamientos, desincentiven la judicialización de las inversiones.

En este mismo marco, es importante destacar el activo liderazgo que muchos empresarios han asumido en la implementación de nuevas tecnologías más amigables con el medio ambiente y la sustentabilidad de sus procesos. Pero también es necesario recordar que los países de ambas regiones, al igual que gran parte de la economía mundial, siguen enfrentando los efectos de la crisis energética, elemento que es esencial para la actividad productiva y el desarrollo de la competitividad de los mercados, que exige la generación de nuevas y potentes alianzas birregionales que permitan el estudio e implementación de fuentes energéticas acordes a las potencialidades naturales y las oportunidades tecnológicas de cada uno de los países.  Cabe destacar que cualquier fuente de energía debiera cumplir con tres requisitos básicos: que respete los exigentes estándares ambientales, que sea segura y competitiva desde el punto de vista económico.

El cambio climático es un concepto que nos recuerda que los productos del planeta son limitados y que el desarrollo económico debe respetar los equilibrios medioambientales necesarios para la preservación de la especie humana, pero a su vez, no puede convertirse en una barrera imaginaria que desaliente per se cualquier tipo de inversión en proyectos sustentables necesarios para garantizar mejores oportunidades para los países.

Todo desarrollo energético involucra un costo de oportunidad, incluso cuando se trata de fuentes de energía limpias y renovables, y es allí donde es indispensable visiones de Estado que velen por los intereses superiores de los países, generando marcos regulatorios claros y simples, que sin descuidar la participación ciudadana, garanticen mejoras en la calidad de vida y de oportunidades de las personas.

Por tanto, alentamos a los Jefes de Estado y de Gobierno, y muy especialmente a los de América Latina y el Caribe, a revisar con altura de miras y proyección de futuro las políticas nacionales en materias energético – medioambientales, e incluso indígenas, para ajustar sus contenidos a los Objetivos del Desarrollo del Milenio 2015, velando por la preservación de la calidad de vida y oportunidades de las generaciones futuras, y por el uso eficiente y la conservación de las fuentes energéticas. 

2.- Inversiones para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa

- Las pequeñas y medianas empresas (en adelante, pymes) representan un porcentaje muy importante de la actividad  empresarial en la Unión Europea y América Latina y el Caribe.  Generan el 67%  del empleo de los países y se desenvuelven en una gran variedad de ámbitos de la producción y de los servicios. No obstante, las principales diferencias entre las pymes de ambas regiones se observan en materia de productividad y de aporte al PIB, niveles de internacionalización y de encadenamientos productivos.

Por otra parte, la Unión Europea sigue siendo la principal fuente de inversión extranjera directa para América Latina y el Caribe, lo que debiera representar una importante oportunidad para seguir mejorando la competitividad de las pymes a través de nuevos encadenamientos productivos entre empresas multinacionales y otras de menor tamaño.

Para la sostenibilidad de las pymes, resulta fundamental mejorar sus niveles de productividad. Ello, en gran parte se logra incorporando innovación tecnológica focalizada en áreas con proyección de crecimiento, espacios que normalmente son captados por la inversión extranjera directa en países que ofrecen niveles aceptables de seguridad jurídica y garantías para desarrollos de mediano y largo plazo.

Reconociendo que la inversión extranjera directa es clave para desarrollar encadenamientos productivos, también se admite que no representa una solución suficiente, porque las pymes requieren de entornos nacionales propicios, en los que se incentive la actividad empresarial privada, mediante políticas públicas específicas y adaptadas a la capacidad de las pymes, dirigidas a fomentar el emprendimiento y la internacionalización.

Para romper el  nudo gordiano de baja productividad, escasa competitividad, poca innovación y empleos mal remunerados que en ocasiones estrangula a las pymes,  el sector privado recomienda buscar amplios consensos entre las instituciones públicas y privadas para  avanzar en cuatro áreas interrelacionadas de políticas de apoyo: a) innovación para el fortalecimiento de capacidades productivas y gerenciales; b) acceso a mercados; c) articulación productiva y cooperación empresarial; y d) acceso al financiamiento.

Aprovechando la relación virtuosa entre competitividad e internacionalización, los empresarios de ambas regiones proponen implementar acciones en tres grandes áreas de políticas: a) capacitación y sensibilización de las pymes para la internacionalización; b) promoción de encadenamientos productivos y la identificación de oportunidades de negocios con empresas transnacionales y cadenas globales de valor; y c)  facilitación del encuentro y la búsqueda de cooperación directa entre pymes de Europa y América Latina y el Caribe. Estas medidas deberían ser reforzadas por: a) la entrega de información y la realización de búsqueda de oportunidades de mercados y posibilidades de colaboración y asociación; y b) la promoción de esquemas de complementariedad entre empresas y mejoramiento de la visibilidad y difusión de los programas de apoyo. 

Con una mirada de mediano plazo, los actores privados plantean adoptar medidas que incentiven la articulación productiva con el fin de dinamizar y profundizar los vínculos entre las pymes y las empresas de mayor tamaño. Además, incitan a aprovechar las ventajas competitivas y tecnológicas para estimular la  cooperación entre empresas de ambas regiones en las áreas de las energías renovables, tecnologías limpias y economía verde y biotecnología. Para ello, consideramos prioritaria la creación de un grupo de trabajo de expertos que identifique y valore las actuaciones, mida las mejoras formativas  y fomente  el intercambio de experiencias y modelos. Ello permitiría que la formación, especialmente la que se realiza en línea, tuviera objetivos y metas concretas para hacer eficaces la internacionalización y el emprendimiento.

Existen hoy día instrumentos y programas que favorecen el desarrollo de la colaboración empresarial UE – América Latina. Es necesario capitalizar sobre esta rica experiencia y sobre los resultados de estos programas, como el caso de Programa AL- Invest,  que ha  demostrado su gran utilidad en el apoyo al sector privado y las redes de organizaciones intermediarias, constituyéndose a lo largo de los años como un punto de referencia y base sólida en las acciones de apoyo a las pymes de América Latina y de la Unión Europea.

Además,  la experiencia de  otras acciones e instrumentos  de la UE,  tales como la red Enterprise Europe Network, el Export Help Desk, Programas Marco de investigación hoy disponibles  en algunos países de América Latina, podrían ser de mucha utilidad y otorgar un gran número de oportunidades y sinergias a toda la región.  

Para desarrollar alianzas estratégicas de largo plazo y asegurar su sostenibilidad, hoy más que nunca, las pymes de América Latina y Europa deben tomar en consideración los interese recíprocos latinoamericanos y europeos.

Por otra parte, las pymes requieren de un entorno estable que favorezca la libre empresa, donde las condiciones para acceder a créditos sean razonables, en los que el Estado genere incentivos claros para la formalización de las actividades empresariales y en los que se garantice una adecuada protección de la libre y leal competencia.

Las pymes representan un paso inicial necesario para el mayor número de emprendimientos. En tal sentido, son el corazón de la libre empresa y, por ello, es fundamental que las políticas públicas reconozcan en su diseño su papel e importancia como motores del desarrollo de los países, generadoras de empleo y riqueza, y esenciales en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Uno de los retos fundamentales para la actividad empresarial que es prioritario para un crecimiento con productividad de la empresa privada, se refiere al respeto de la propiedad intelectual e industrial, para garantizar una competencia leal. Asimismo, es necesario hacer hincapié en una protección de la propiedad intelectual que es un aspecto clave para garantizar la innovación y transferencia de tecnología.

La generación de oportunidades recíprocas de comercio e inversión entre ambas regiones requiere superar las asimetrías de información y barreras de entrada en materia de regulaciones del comercio internacional, acceso a crédito e identificación de puntos de contacto estratégicos. Para ello, es imperativo facilitar una transferencia efectiva de conocimiento y de mejores prácticas en materia de promoción del comercio

y de las inversiones entre Europa y ALC, mediante el involucramiento de instituciones académicas, del sector privado y gubernamentales especializadas en la promoción del

comercio e inversión entre ambas regiones. En este sentido, iniciativas tales como “Connect Americas”, recientemente anunciada por el BID, representan pasos importantes para que las pymes puedan afrontar estos desafíos.

Asimismo, considerando que los costos comerciales representan importantes restricciones al crecimiento de la pequeña y mediana empresa tanto a nivel nacional como global, la armonización de procedimientos aduaneros se impone como tarea a fin de promover un intercambio más ágil y seguro de bienes  entre América Latina y el Caribe y la Unión Europea, para que sea más ágil  y seguro.

En particular, se requiere simplificar y concordar los procedimientos y flujos de información requeridos para el movimiento de mercancías entre nuestras regiones, y la introducción de mecanismos de seguridad para los operadores de la cadena de suministro. Esto redundará en controles fronterizos óptimos y eficientes, que, a su vez, tendrán una repercusión positiva en la reducción sustantiva del precio final de los bienes exportados entre ambas regiones, al disminuir los tiempos y costos incurridos en las operaciones de comercio internacional.

Finalmente, aplaudimos la aprobación por parte del Parlamento Europeo de los acuerdos de libre comercio de última generación entre la UE y Centroamérica (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), y con Colombia y Perú, para liberalizar en forma equilibrada los mercados de servicios, reducir los aranceles y la barreras técnicas al comercio, que tanto perjudican a las pequeñas y medianas empresas de ambas regiones, lo que sin ninguna duda permitirá aumentar el comercio entre ambas regiones en beneficio del crecimiento económico y el empleo. Esperamos que prontamente sean aprobados por aquellos países que aún lo tienen pendiente.

 

 

 

3.-  Inversiones para el desarrollo del capital humano

El desarrollo económico y el crecimiento inclusivo de los países debe tener sus bases en el desarrollo de oportunidades para las personas, en todas sus dimensiones.  Esta es una garantía mínima de equidad e inclusión social, que permite que los logros cuenten con el compromiso ciudadano tanto en los buenos momentos de las economías como en otros no tan deseables por los que cíclicamente pasan los países producto de distintos factores.

En momentos de desaceleración económica, las pymes juegan un papel esencial para animar el crecimiento y crear puestos de trabajo.  Pero, para promover un crecimiento sostenible y sustentable del empleo, se precisa personal calificado local que consolide una base de capital humano con talento y habilidades adecuadas para cubrir las necesidades requeridas por los empleadores.

Las naciones de la Unión Europea y de América Latina y el Caribe cuentan con una amplia y variada experiencia en materia de capacitación y educación para el trabajo de sus ciudadanos. Muchas de estas experiencias han sido clave para lograr disminuir los niveles de desempleo, impulsar el emprendimiento y potenciar los talentos del capital humano de los países.

Hoy, parte importante de las naciones de la Unión Europea se encuentran sorteando cifras de desempleo históricas producto de la crisis que afecta a la región, así como por la desaceleración que aqueja a importantes economías del mundo. No obstante, una de las fortalezas reconocidas con las que cuentan mucho de esos países deriva de la capacidad  de  sus  ciudadanos  para  desarrollar  de manera eficiente y productiva las actividades que le son encomendadas, así como su habilidad para adaptarse a nuevos modelos de negocios y tecnologías.

Reconociendo que la capacitación y formación para el trabajo deben considerar a los seres   humanos   de    manera   integral    y   de    acuerdo  a   sus  distintos   talentos, oportunidades y necesidades, para que sea pertinente, es clave que se encuentre unida a la actividad productiva y a las demandas, retos y competencias que enfrentan las empresas para ser sostenibles. Es por esta razón que los formatos de capacitación que  acercan  la enseñanza  con las  pasantías  en las  empresas  o  que  combinan la modalidad trabajo - formación, tales como la formación dual, cuentan con una amplio reconocimiento por parte de las empresas, que se refleja en una elevada tasa de inserción laboral del personal capacitado, que incluso es apreciado en situaciones de crisis, por lo que representan un  capital fundamental para las personas.

Existen múltiples experiencias en América Latina y el Caribe, que en mayor o menor medida replican los modelos europeos de educación y capacitación para el trabajo, que validan la aplicación de la estrategia de formación vinculada a la empresa privada, como modelo que orienta de manera certera la demanda de trabajo. Así, su aporte contribuye a la efectividad de políticas públicas destinadas a mejorar la inclusión social, tales como la de intermediación laboral, que genera capacidades que son efectivamente requeridas por el mercado laboral.

Por ello, la empresa privada aboga para que los modelos de formación para el trabajo mantengan una relación cercana con la actividad productiva, ajustándose a los nuevos conocimientos que exige la actividad empresarial y a la innovación como piedra angular de la sostenibilidad real de las empresas. En este contexto, la experiencia de las organizaciones empresariales puede servir al logro de este objetivo.

La innovación es considerada un factor clave para lograr una mejor inclusión social del capital humano, y a juicio de los empresarios, merece ser objeto de una atención especial por parte de los Estados, que deben favorecer con sus políticas las alianzas entre la empresa privada y las universidades e institutos técnicos, tanto nacionales como internacionales. Este tipo de vínculos genera destrezas competitivas que enriquecen al capital humano, favoreciendo la movilidad nacional e internacional de las personas; permite que las empresas puedan ajustarse a tiempo a las exigencias de los mercados en los que compiten y lleva a que los países puedan dar saltos importantes                                                                                                    en materia de competitividad, con las consecuentes mejoras en la calidad de vida de sus ciudadanos, disminuyendo las desigualdades sociales.  

 

 

                                                                                                             

4.-  Compromiso con los valores de libertad y democracia

Todo lo expuesto anteriormente no podrá alcanzarse, garantizarse ni mantenerse en el tiempo, si no es creando un marco estable de libertad, seguridad jurídica y democracia. Sin duda, en los últimos años, se han realizado relevantes esfuerzos en numerosos países de Iberoamérica para la construcción de Estados capaces de dar lugar a un desarrollo sostenible que englobe crecimiento económico  y el bienestar de la población.

Este desarrollo está basado en principios económicos fundamentales como la libertad económica, la libertad de empresa y el derecho de propiedad privada. Pero además debe estar acompañado de condiciones de estabilidad democrática, seguridad jurídica, fortalecimiento institucional y del sistema político.

Cualquier relajación o violación de estos principios y condiciones se traduce en un empobrecimiento estructural que agravia las perspectivas de crecimiento económico e hipoteca a los países en sus futuras relaciones multilaterales.

Es necesario garantizar un marco de inversión transparente y estable para mantener y fomentar la inversión extranjera en la región, y garantizar un trato no discriminatorio a los inversionistas, sea cual fuere su país de origen.

Debemos apoyar la apertura de mercados como la mejor vía para impulsar el comercio y las inversiones, y rechazar la aplicación de medidas de naturaleza proteccionista. Por ello, abogamos por la reactivación de las negociaciones de la Ronda de Doha, mediante la conclusión, en primera instancia, de un acuerdo de facilitación del comercio, así como por las negociaciones con MERCOSUR que permitirían intensificar y dinamizar las relaciones económicas entre la Unión Europea y esta región.