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“Debemos cambiar la visión de un país importador por uno productor de alimentos”

Antonio Pestana, presidente de Fedeagro, afirmó que no es buena señal amenazar con intervenciones a fincas y a la propiedad privada

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Los productores agrícolas son optimistas, creen que este año hay suficientes señales para cumplir las expectativas de siembra en varios rubros alimenticios. Sin embargo, advierten que la escasez no se resolverá de la noche a la mañana. El presidente de Fedeagro, Antonio Pestana, considera que es negativo que se continúen con las intervenciones de tierras productivas. Alerta que el país no puede seguir invirtiendo tantos recursos en importaciones mientras hay una capacidad agrícola nacional que requiere de insumos, repuestos y maquinaria. El gremio agropecuario analizará la situación del sector en la Asamblea Anual de Fedeagro, que se realizará en Valencia el 24 de abril.

—¿Cuál es el balance luego de un año en la presidencia de Fedeagro?
—En este primer año en Fedeagro nos impusimos algunos retos y hemos encontrado unión entre los distintos gremios y asociaciones regionales. Fedeagro no es presidencialista, cualquier director puede representarnos. Este fue un año difícil en cuanto a la situación del sector. Durante muchos años se fue deteriorando la capacidad importadora de agroquímicos, la productividad y la disponibilidad de repuestos, tractores, cosechadoras, entre otros. Las condiciones en abril de 2013 eran las más desfavorables que podíamos conseguir. Prácticamente 2013 fue un año relativamente bueno en comparación con 2012, comenzamos un rebote. Quizás no con el ritmo que deseábamos, pero dejamos de caer en varios rubros y en medio de condiciones climáticas adversas. Aún no estamos en los niveles de producción de 2007 cuando se lograron varios records en rubros estratégicos, pero de abril de 2013 a abril de 2014 podemos decir que dejamos de caer.

—¿Ha funcionado el diálogo entre el gobierno y los productores?
—Se ha mantenido un diálogo fluido con el respeto mutuo, pese a las diferencias. Hay que aclarar que siempre hemos dialogado con el gobierno y el ministerio del área, no por esta coyuntura de las mesas de paz, sino desde antes. Se reconocen y se respetan las diferencias. Hemos trabajado para solucionar los problemas que tienen los productores. Creo que el sector que ha dado ejemplo de diálogo es el agrícola. No solo con ministros, sino también con gobernadores y alcaldes. La Venezuela productiva la tenemos que construir todos, no exclusivamente un ministro, un alcalde o Fedeagro; es un compromiso de todos.

—¿Cuáles son los logros concretos de ese diálogo?
—Tuvimos muchos años sometidos a precios por debajo de los costos de producción. El año pasado se reconocieron algunos aumentos de precios en alrededor de 82% de los rubros controlados. Eso permitió recuperar la capacidad económica. Tuvimos precios más cercanos a los costos. El otro aspecto es que se han construido puentes con los productores e importadores de agroquímicos, con la industria procesadora y el Ministerio de Agricultura, que nos han permitido hacer alertas tempranas cuando hay dificultades en algunos insumos o en la colocación de las cosechas. Nos hemos visto como una cadena y no como un solo eslabón. Aunque se aprobaron subsidios para varios rubros, logramos que no se ejecutaran como en años anteriores, cuando muchos agricultores tuvieron que pagar comisiones. Así que diseñamos un esquema que permitió que se haya pagado a los agricultores más de 96% del subsidio en rubros como el maíz. El desempeño del pago del subsidio no es totalmente satisfactorio, pero se mejoraron las condiciones en comparación con otros años.

—¿Fue una solución el subsidio? 
—El subsidio es un mecanismo que utilizó el gobierno para favorecer al consumidor y no al productor. Los agricultores no deseábamos el subsidio, queríamos y queremos que el ingreso sea exclusivamente por la vía de los precios. Entendemos la situación de la inflación porque también somos consumidores. Por eso le pedimos al gobierno que se apliquen estos subsidios con eficiencia para que recibiéramos el pago a tiempo. Hubo muchos errores en el camino y por ello Fedeagro se opuso este año al subsidio para el arroz. Si finalmente el gobierno no puede desmontar el subsidio, a pesar de todos los argumentos que hemos esgrimido, pedimos que no haya traumas como en el pasado. Una de las opciones es que el subsidio se pague a la industria, es decir, que cuando el agricultor coloque el arroz, la industria reciba el pago completo y sea el gobierno el que se entienda con la industria, como ocurrió con la caña de azúcar. El gobierno prometió que el subsidio para el arroz será hasta finales de julio y para la próxima cosecha habría un nuevo precio. En el caso del maíz, nos aseguró el ministro Yván Gil, que no habría subsidio sino un precio para la próxima cosecha.

—¿Sí se ha logrado crecer en algunos rubros por qué sigue la escasez de alimentos?
—El sistema productivo se ha deteriorado año tras año y corregirlo no será fácil, ni se hará de la noche a la mañana. Llegamos a una producción bastante baja con la situación de escasez de maquinaria y pocos insumos. A esto se debe sumar el problema del contrabando de insumos, rubros y alimentos. Esto lo planteamos en la Comisión Presidencial Agroalimentaria. Los mayores volúmenes de contrabando no se van por las trochas ni por los caminos verdes, sino por los puentes. Por eso el llamado es a los miembros de la Guardia Nacional Bolivariana para que cierren la salida de camiones con alimentos. Ojalá que con medidas que frenen el contrabando de rubros agrícolas, además de las conversaciones que permanentemente tenemos para solventar la falta de insumos, este año podamos subir otro escalón en el crecimiento de la producción agrícola.

—¿Este año existen las condiciones para que crezca la producción agrícola?
—Existe el estímulo porque en 2013 los agricultores pudimos recuperar un poco nuestro ingreso. Los rendimientos por hectárea fueron alentadores y en este momento hay un estímulo para sembrar. Esperamos que las necesidades de insumos, agroquímicos y repuestos sean satisfechas y se cumplan las expectativas de siembra y podamos convertir esos rubros en alimentos. Tenemos una pequeña parte de los repuestos en el país y otros que vienen en camino. No sé si lleguen a tiempo, pero lo peor que podemos hacer es renunciar a la posibilidad de creer que tendremos todos los insumos necesarios para sembrar.

—El Ministerio de Alimentación anunció un plan masivo de importaciones, ¿cuál será el impacto para la producción agrícola interna?
—Se le pidió una reunión al ministro de Alimentación para concertar la política de importaciones. Se nos informó en la Comisión Presidencial Agroalimentaria que habría una reunión mensual para analizar este tema. Hay organizaciones agroindustriales que solo se dedican a procesar rubros importados. Hay que motivar a estas empresas a que tengan una cuota de productos nacionales para que se incremente la siembra y la cosecha. Nos preocupa que el presupuesto del Ministerio de Alimentación esté enfocado en las necesidades de importación y no en lo que los productores agrícolas necesitan para cultivar. En lugar de inyectar recursos para importar, se deben dar más recursos a proyectos para producir en el país. Debemos cambiar la visión de un país importador por uno productor de alimentos. Más insumos, más tecnología en el país. Debemos tener una visión de país para sustituir las importaciones.

—El gobierno anunció la nacionalización de tractores que estaban represados en las aduanas.
—Se nacionalizaron los 950 tractores, pero eso es la quinta parte de lo que se necesita año tras año. Tenemos que agilizar la aprobación de nuevas licencias de importación para que sigan viniendo tractores. La mejora del campo venezolano no se dará de un año a otro, pero debemos comenzar a hacerlo progresivamente. Necesitamos alrededor de 617 millones de dólares en importaciones de tractores, repuestos, implementos y cosechadoras. Esto es para renovar la capacidad que tenemos y echar a andar gran parte de la maquinaria que hemos canibalizado, porque hemos tomado piezas de algunos tractores para arreglar otros. Se requieren 4.800 tractores cada año.

—¿Qué opina del plan de centralizar todas las importaciones en Agropatria?
—Ese no es el mecanismo ideal; sin embargo, con el deterioro tan grande de la maquinaria agrícola y los obstáculos que se presentaban para importar con todos los permisos, la vía de las importaciones temporales por Agropatria es una salida alterna y temporal, que es aceptable en este momento.

—El gobierno insiste en la intervención y rescate de tierras.
—Una mala señal que se le da al sector agrícola es continuar con las amenazas de intervenciones a las fincas y a la propiedad privada. Hemos dicho que jamás apoyaremos las expropiaciones de tierras productivas. Ahora si se detectan problemas de esclavitud –que honestamente no los he visto–, y otro en casos de ociosidad, sí aplica el rescate. Pero nuestro planteamiento es que si tenemos un país con 75% del potencial de tierra agrícola aún sin desarrollar, la idea es sumar y multiplicar áreas a la producción agrícola, y no restar fincas a la actividad. Proponemos que esas tierras baldías se sumen y dejar las amenazas. El mensaje que debemos dar a los agricultores en esta materia es reconocer aquellos casos en los que hubo afectación de tierras, y llamarlos y devolverles sus fincas. Este no es el momento para amenazar a los productores con nuevas intervenciones. Cuando se generan estos anuncios se afectan las expectativas de siembra, porque los agricultores temerosos no se endeudarán, ni harán esfuerzos si temen que les quitarán las fincas.