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Controles e inflación desmejoran beneficios contractuales

Trabajadores durante su jornada laboral

Trabajadores durante su jornada laboral

Plantean acuerdos diferenciados por empresa. Las condiciones económicas han impedido que se cambien las cláusulas de las convenciones

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El deterioro de la economía y la incertidumbre cambiaria afectan a empresas y a trabajadores en la negociación de los contratos colectivos. Las cláusulas socioeconómicas recientemente acordadas o en proceso de discusión se han vuelto difíciles para algunos sectores por la permanencia de controles de precios, caída en la producción, un marco legal restrictivo y una inflación anualizada que cerró agosto en 45,4%.

El presidente de la Comisión de Asuntos Laborales y Seguridad Social, Aurelio Concheso, señaló que la imposibilidad de proyectar los niveles de inflación y el tipo de cambio hace que para las empresas sea imposible prever el precio de los productos. "Eso dificulta la negociación de los contratos colectivos", indicó.

Agregó que la mayor parte de los convenios fueron firmados en enero y que actualmente esos beneficios se han vuelto insuficientes. "Es una situación delicada porque tienen razón las empresas y los empleados, ya que a estos últimos no les alcanza el sueldo. Lo que era la negociación del contrato ahora es otro juego de pelota", dijo.

En el caso del sector farmacéutico, los requerimientos del sindicato son inviables para la industria. "Hay cláusulas en las que solicitan incrementos de entre 400% y 500%. La industria no puede soportar eso", afirmó una fuente.

Desde hace dos años los laboratorios no pueden aumentar los precios de ninguno de sus productos. "Adicionalmente, hay una menor disposición de productos para vender, por el tema de las divisas", añadió. La situación reduce el margen de maniobra que tienen las empresas para incrementar los beneficios de sus empleados. También afecta los costos laborales que abarcan entre 30% y 70%, dependiendo de si se trata de fabricantes nacionales o casas de representación.

La fuente refirió que para las empresas pequeñas es más difícil adaptarse. "Una cláusula que podría no quitarle el sueño a una industria grande, para las pequeñas puede ser difícil de sobrellevar", dijo. Por eso el sector estudia la factibilidad de cláusulas diferenciadas por empresa, de acuerdo con las posibilidades de cada una, lo cual no es del total agrado de los trabajadores.

Condiciones adversas. "Los sindicatos del sector privado son menos pasivos que los del sector público y defienden muy bien sus posiciones", expresó Maryolga Girán, presidente de la Comisión Laboral de la Confederación Venezolana de Industriales.

Uno de los ejemplos más notables es el sindicato de la construcción. Ricardo Uzcátegui, consultor de la Cámara Venezolana de la Construcción en asuntos laborales, explicó que el contrato acordado, depositado en la Inspectoría del Trabajo el 12 de septiembre, sólo contempla un incremento de salario de 30% durante los próximos dos años. Los demás cambios se realizaron, en su mayoría, para adaptar el contrato a los requerimientos de la Ley Orgánica del Trabajo.

Los empleados ya recibían con el contrato anterior 100 días de utilidades, 80 días de vacaciones, 6 días de antigüedad por mes, entre otros acuerdos. "Las condiciones no estaban dadas para dar más beneficios, por lo que el contrato permaneció prácticamente igual que el de 2010-2012", recordó. Las cifras del Banco Central de Venezuela muestran que el sector experimentó una contracción de 6% en el segundo trimestre de 2013.

Uzcátegui indicó que el decrecimiento en la industria es evidente hasta para los propios trabajadores, quienes estuvieron de acuerdo con el aumento. Otra fuente añadió que representantes del Ministerio de la Vivienda conversaron con los sindicatos. "Les explicaron que los recursos son pocos por lo que los incrementos no pueden ser muy grandes", dijo. El ingeniero añadió que los costos de la mano de obra han subido 38% desde la firma del contrato pasado.

El impacto de la nueva convención es de 10% sobre el precio de la edificación. Sin embargo, a los promotores se les exige un precio de venta fijo. "Todo cambio que afecte los precios debe ser reconocido", concluyó. 

Más costos, menos producción

Maryolga Girán, presidente de la Comisión Laboral de la Confederación Venezolana de Industriales, dijo que por cada bolívar que una industria paga a sus empleados, se provisionan 7,36 bolívares que se destinan a obligaciones como fideicomiso, ticket alimentación, Seguro Social y otros.

Agregó que en las empresas con contratos colectivos la proporción puede llegar a 12 bolívares.

"Es muy difícil de mantener. Si a esto le sumas el récord de ausentismo, la productividad cae", señaló. Añadió que en algunos sectores el descenso de la producción llega a 46%.

El informe de Coyuntura de Conindustria, correspondiente al segundo trimestre, refleja que de los ocho sectores analizados sólo uno reportó incrementos de producción, el de minerales no metálicos y vidrios.

El resto manifestó problemas por la falta de materia prima para procesar, dificultades en la obtención de divisas, rezago en los precios regulados y la inseguridad jurídica derivada de las nuevas leyes y restricciones.

"Este es el panorama al que tiene que atenerse la empresa a la hora de discutir el contrato colectivo", dijo Girán. Adicionalmente, Eduardo Garmendia, presidente de Conindustria, señaló en la presentación del informe que los costos laborales aumentaron hasta 50% desde la promulgación de la Ley Orgánica del Trabajo. 

El Dato

La merma en el consumo, derivada de la insuficiencia de los salarios ante la alta inflación, incide en los niveles de ventas de las empresas. Seis de los ocho sectores analizados en el Informe de Coyuntura de Conindustria mostraron caída en las ventas. "Si se vende menos, la empresa percibe menos ingresos", indicó Maryolga Girán, presidente de la Comisión Laboral del gremio, por lo que la situación se convierte en un círculo vicioso.