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Contrabando de cemento perjudica producción de empresas en Colombia

Los materiales de construcción extraídos en Venezuela se venden más barato que los elaborados en el norte de Santander

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El contrabando de insumos de construcción en la frontera con Colombia ha incidido en una disminución de 30% en la producción de cemento en el país vecino. Gerardo Gamboa, presidente de la Cámara de la Construcción del estado Táchira, denunció que hay una demanda baja del rubro porque compite con el extraído en Venezuela.

Un saco de 42,5 kilos de cemento cuesta en Colombia cerca de 26.000 pesos. Sin embargo, ese mismo producto extraído en Venezuela se vende a 20.000 pesos aproximadamente, que al cambio serían 350 bolívares, muy por encima de su precio regulado en 20 bolívares, dijo Gamboa.

En 2008, el presidente Hugo Chávez nacionalizó las cementeras y a partir de ese momento el Ejecutivo sólo revisó los precios en octubre de 2011. Aunque en mayo del año pasado se creó el Sistema Integral de Insumos y Productos para erradicar el contrabando de materiales para la construcción, el contrabando persiste.

El problema del contrabando es el diferencial de precios, señaló Gamboa. "Por ejemplo, el alambre galvanizado cuesta 3,28 bolívares, pero allá se comercializa en 18,28 bolívares".

Si bien materiales como el cemento o la cabilla son los más sensibles al contrabando, Gamboa indicó que hasta hace un tiempo la extracción de acero era preocupante, pero manejan informaciones sobre la disminución de la actividad. “Todos los materiales regulados son atractivos para el mercado colombiano por los bajos precios”.

Una fuente que prefirió mantener el anonimato señaló que hay insumos de la construcción que salen de contrabando hacia Colombia y luego ingresan al mercado nacional legalmente a precios internacionales. Así sucede con las cabillas, cuya tonelada cuesta entre 800 y 1.000 dólares, pero en Venezuela se vende a menos de la mitad de su precio.

La fuente sugiere un ajuste de precios cercanos a los que dicta el mercado internacional. “Deben eliminarse los controles. No hay cabillas en ningún distribuidor, y hay distorsiones de precios terribles que sólo se eliminan mediante incrementos”.


Sin insumos. Para enfrentar la escasez, los constructores privados se ven obligados a comprar cemento de plantas en el centro del país porque lo que se produce en Táchira 

se orienta exclusivamente a la Misión Vivienda, dijo Gamboa.

Lo negativo de la situación es que el cemento -que deberían adquirir a 20 bolívares- tiene precios que rondan entre 85 y 100 bolívares. “Tiene que pagarse un sobreprecio por el costo del transporte, lo que funcionarios del Gobierno han reconocido”. Si bien hay retrasos en el cumplimiento del cronograma de ejecución de las obras, muy pocas se han paralizado por la carencia de insumos.