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Consumidores asediaron comercios y exigieron mayores rebajas

El Indepabis ordenó reducir 40% los precios en la tienda Nasri de la avenida Nueva Granada

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“Queremos comprar, queremos comprar”, gritaban los consumidores apostados desde el domingo al frente de la tienda de electrodomésticos Nasri en la avenida Nueva Granada. Las personas se agolparon en el establecimiento esperando el operativo del Indepabis para rebajar los precios, lo que generó que guardias nacionales acudieran para custodiar las instalaciones.

Ayer al mediodía, un letrero colocado en la puerta de Nasri que decía que abrirían el jueves 14 encendió los ánimos de los consumidores que decidieron trancar por 15 minutos el paso de vehículos en la avenida.

El presidente del Indepabis, Eduardo Samán, que fiscalizaba la tienda, tuvo que salir para tratar de calmar a la gente. “Los dueños decidieron rebajar los precios de manera lineal 40% a 70.000 productos que había en la tienda”.

La guardia controló el acceso al local y permitió la entrada en grupos de 20 personas, que corrieron directamente al segundo piso a buscar televisores y equipos de sonido, pero los inventarios eran pocos y muchos consumidores manifestaron su decepción. “Esto es una estafa, solo bajaron los precios 40%, uno va a comprar un televisor y no hay, creo que los escondieron y el presidente Nicolás Maduro dijo que bajarían más de 60%”, expresó Dagnelis Silva, que llegó a las 7:00 am y tenía el número 86 marcado en el brazo.

 “Tengo 15.000 bolívares porque las utilidades no me alcanzaron y solo rebajaron los precios 40%”, dijo Carolina Luque, que finalmente compró una cocina, un microondas, una arrocera y una cámara digital.

Elías Mazloum, propietario de Nasri, declaró que con la rebaja de 40% de manera lineal perderán dinero porque apenas tenían un margen de 30%. “No recibimos dólares de Cadivi, le compramos la mercancía a proveedores nacionales que importan”. Indicó que desde hace dos meses los proveedores les despachan poca mercancía porque no han podido importar. “Lo que tenemos en exhibición es lo que nos queda de inventario, cuando se acaben esperamos que sea el gobierno el que nos suministre mercancía porque no podremos comprar a los proveedores con estas rebajas”.

Pocas tiendas abiertas. En la mañana varios negocios de electrodomésticos de la avenida Lecuna y Candelaria no abrieron por temor a las inspecciones y a las compras nerviosas de equipos. En la avenida San Martín pequeños negocios de venta de juguetes, quincallas y otros productos también permanecieron cerrados.

Los empleados de las tiendas cercanas a JVG del centro Sambil, en Chacao, estuvieron alertas por la alta circulación de compradores de electrodomésticos. “Cerramos por miedo a saqueos, nos mantenemos adentro”, dijo una trabajadora del Palacio del Blumer.

La fila de compradores copó los pasillos del nivel Acuario –donde está JVG– y se extendió por las escaleras hacia otros pisos. Laura Rivas estuvo 6 horas en espera para comprar televisores y equipos de sonidos. “Esperamos afuera, antes de que abriera el centro comercial y al entrar tuvimos que seguir en cola. Muchos quisieron colearse, pero no los dejamos”, dijo.

En otras tiendas de Chacao se repetía la escena. En la avenida Mohedano se formó una fila de compradores que dificultó el paso peatonal. Freddy Durán, habitante de San José de Cotiza, tenía el número 200 de una larga cola de personas que se agolpaban en las puertas de Sonelectric II: “Vine por un televisor, pero ya no hay. Seguiré esperando, compraré lo que sea, no quiero irme con las manos vacías”.

“No valió la pena”. Del Daka de Bello Monte muchos salen con las manos vacías. Los precios no son lo que esperaba. “Se burlaron de nosotros”, afirmó Luz Pernía, que hizo la cola desde el domingo a las 9:00 am y entró ayer poco antes del mediodía. Aseguró que era poco lo ofrecido, su decepción fue mayor al ver que el televisor más barato rondaba 50.000 bolívares.

Reina Lanz también abandonó el comercio defraudada: “Si yo hubiese sabido que todo costaba de 40.000 bolívares para arriba no habría pernoctado aquí. No valió la pena”, para no irse con las manos vacías Lanz se conformó con una arrocera y una freidora. Entre ambos gastó 4.000 bolívares.

En Daka Boleíta había más orden. Un militar llamaba por nombre y apellido a cada persona para permitirle el ingreso. La tienda Mundo Samira también en Boleíta estaba rodeada de guardias nacionales. Había tres colas para ingresar y la desorganización causó un conato de pelea entre la gente que aguardaba para hacer las compras. En Pablo Electrónica, en Candelaria, Vladimir Flores era el primero en la fila. Llegó el viernes a las 4:00 pm y no se moverá; pese a que la guardia y funcionarios del Indepabis informaron que será el jueves cuando la tienda abra.

Vargas. El fin de semana los comercios de electrodomésticos, en el centro de Maiquetía, no abrieron y ayer desde temprano los comercios Doña Bárbara, Canta Claro y Cristal, entre otros, se encontraron con una multitud que pedía a gritos su apertura.

El ambiente fue tenso por más de seis horas, por lo que guardias nacionales y la policía se mantuvieron apostados en alerta para evitar alteraciones del orden público. “Esa gente no vino a comprar sino a saquear”, dijo una comerciante que observaba con preocupación lo que ocurría.

En Muebles Doña Bárbara la fiscalización se mantuvo por más de 3 horas y terminó con un cartel que indicaba que el establecimiento fue multado con 800 unidades tributarias por venta de productos con sobreprecio.

Manuel Grillo, coordinador de Indepabis en Vargas, dijo que la fiscalización permitiría conocer si los márgenes de ganancia superaban 30%. Las empresas Makro y Canta Claro también fueron fiscalizadas.