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Constructoras extranjeras advierten que es difícil trabajar en Venezuela

Apartamentos de la Misión Vivienda / William Dumont

Las contratistas adquieren algunos insumos a través del Gobierno, que debe recurrir a las importaciones / William Dumont

Los acuerdos firmados en 2006 con varios países llevan hasta 40% de avance, según fuentes del sector

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Las constructoras que operan a través de convenios internacionales sufren las mismas dificultades para operar que cualquier empresa privada nacional. “Es muy complicado trabajar en Venezuela en comparación con otros países en desarrollo”, afirmó una fuente vinculada a proyectos iraníes.
La escasez de materiales, la burocracia y los impactos de la legislación laboral han retrasado la ejecución de las obras, dijo el vocero. Añadió que los términos bajo los cuáles se firmó el convenio no son respetados del todo. Los únicos compromisos que se mantienen son el pago oportuno y la dotación de las visas necesarias para el personal extranjero.
Los convenios firmados en 2006 para ejecución de proyectos de vivienda con varios países presentan, en promedio, entre 30% y 40% de avance, de acuerdo con los consultados. Actualmente, Venezuela mantiene contratos con Bielorrusia –BZS-, China –Citic-, Rusia –Fundación Rusa-, Irán –Kayson Company-, Portugal, Turquía, España, Brasil y Uruguay.
Irán ya entregó 10.008 unidades en Lara, Yaracuy y Valencia, dijo la fuente extraoficial. También le encargaron 7.000 viviendas en Ciudad Caribia, proyecto que aún no han comenzado.
“La contratista se encarga de todo lo que son permisos, materiales, negociaciones con los trabajadores”, aseguró. Ni siquiera los insumos están garantizados para las empresas internacionales. Agregó que los básicos, como cemento y acero, en ocasiones son difíciles de conseguir, pero nunca ha significado la paralización de las obras, afirmó.
Indicó que hasta los momentos la contratista no ha tenido que importar directamente los materiales. El cemento se consigue a través de la industria nacional, con ciertos retrasos, y el acero es adquirido directamente del Gobierno. Sin embargo, admitió que Sidor no tiene la capacidad para atender la demanda, por lo que el Ejecutivo debe recurrir a las importaciones.
También se ha vuelto común la demora en el suministro de otros materiales por parte de proveedores nacionales que, a su vez, tienen dificultades para mantener el flujo de los productos en el mercado de la construcción. “Todos los días es un nuevo dolor de cabeza”, expresó.

Costos laborales. La contratista china Citic trabaja con obreros de origen asiático, principalmente, y no cumple las disposiciones de la legislación laboral venezolana, señaló la fuente, y añadió que los proyectos iraníes y los de la Fundación Rusa emplean mano de obra venezolana casi en su totalidad, exceptuando los supervisores de obra y los cargos directivos.
Informó que las empresas que se rigen bajo las leyes venezolanas ya han hecho ajustes en las obras para adaptarse a la modificación de la jornada laboral, que entrará en vigencia el 7 de mayo.
El proceso no ha sido sencillo y ha implicado la contratación de más personal para un tercer turno. “No se paraliza la obra pero significa 10% menos trabajo. El impacto en los costos no será tan significativo pero sí traerá cierto retraso operacional”, dijo.
Los trabajadores, que aseguró reciben los beneficios del contrato colectivo de la construcción, laboran en condiciones superiores a la dispuesta por la nueva Ley Orgánica del Trabajo. “Es más preocupante, de hecho, la discusión de la convención colectiva que la ley”, apuntó.
Declaró que todas las obras, sin importar si son de mayor o menor envergadura, serán afectadas por la aplicación de la ley. “No es buena, incluso muchos sindicatos están en desacuerdo”. No cree que la legislación impulse la producción nacional y los propios trabajadores son conscientes de que facilita ciertos abusos.
Aun así, señaló que la percepción de que la ley impide los despidos justificados es exagerada. “Lo que hay es que recurrir a la Inspectoría del Trabajo, si el trabajador está incumpliendo se debe insistir”, dijo.
La filosofía de la contratista iraní es construir a toda costa, a pesar de cualquier inconveniente. “Si no hay cemento, se busca hasta debajo de las piedras, si hay un problema se debe buscar la manera de resolverlo”, reiteró.

Datos oficiales. El Gobierno había anunciado la culminación de la meta iraní para el año 2008, sin embargo, la Memoria y Cuenta del Ministerio de Vivienda y Hábitat de 2011 señala que para ese año las viviendas todavía se encontraban en ejecución, lo que implicaba cuatro años de retraso.
Las contratistas extranjeras aportarán alrededor de 100.000 unidades a la meta de la Gran Misión Vivienda. De acuerdo con el documento oficial, en 2011 se concluyeron un total de 5.050 viviendas a través de los convenios internacionales.
La información sobre la ejecución de los proyectos en el año 2012 aún no se ha difundido. Lo que sí se conoce es la cantidad de casas construidas por la Misión Vivienda el año pasado: 346.700 viviendas.

Plan de la Patria
Metas ambiciosas
“Este año vamos a construir y entregar 380.000 viviendas como lo indicó el comandante Chávez y como ha sido una de nuestras propuestas fundamentales del Plan de la Patria que sometiéramos a nuestro pueblo en el pasado proceso electoral”, dijo el mes pasado el coordinador del Órgano Superior de Vivienda y ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez.
El año pasado se entregaron 200.080 viviendas: un cumplimiento de 100% de la meta. En lo que va de 2013, el Gobierno ha edificado alrededor de 11.300 unidades, lo que eleva el monto a 358.000 viviendas, de acuerdo con voceros oficiales.
Implica que este año debe acelerarse el proceso de construcción de viviendas. Para ello, el Gobierno incrementó el porcentaje de la cartera hipotecaria obligatoria de 15% a 20%. Según Ramírez, la medida pone a disposición del sector construcción 80,4 millardos de bolívares.