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Auri Orta: “Invertí la mitad de mis prestaciones en el boleto”

Auri Orta | Foto Alexandra Blanco

Auri Orta | Foto Alexandra Blanco

Compró el pasaje en marzo para viajar en octubre a San Francisco, pero la aerolínea no la reubicó en otro vuelo  

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Auri Orta, de 24 años de edad, egresó hace un año de la Universidad José María Vargas en Caracas con el título de administradora, y para mejorar sus conocimientos profesionales acudió a la Agencia EF de intercambios estudiantiles, la cual le gestionó un curso intensivo de inglés en San Francisco, Estados Unidos, pero el plan se cayó debido al problema de las líneas aéreas. “Debía comenzar clases el próximo mes de octubre por lo que compré el boleto con bastante anticipación”, dijo Orta.

Parecía que todo estaba encaminado. En marzo adquirió el pasaje de ida y vuelta en 35.000 bolívares y programó pedir las vacaciones, además de 5 a 10 días de permiso en su trabajo (una imprenta), para cubrir el tiempo que le llevaría estudiar el idioma.

“Todo se volteó cuando la aerolínea decidió reducir de cinco a uno el número de vuelos semanales hacia Venezuela”, contó la joven. Durante tres días tuvo que hacer largas colas de cinco y seis horas ante las oficinas de Delta Airlines, empresa que le vendió el boleto, para que la reubicaran en otro vuelo, pero no fue posible.

Refirió que a la semana de diligencias en Delta la aerolínea le informó que no la reubicarían porque había demasiados pasajeros y muchos con casos más urgentes. Explicó que su papá (taxista) y su mamá (educadora) aportaron la mitad del dinero para comprar el pasaje y ella puso el resto mediante un retiro de su fideicomiso laboral.

“Invertí la mitad de mis prestaciones sociales en el boleto. Me siento muy triste porque no he podido cumplir una meta muy importante en mi carrera profesional”, manifestó. Ahora está a la espera de que la aerolínea le reembolse el dinero, que valdrá menos por la inflación y los intereses no devengados debido a que lo retiró de las prestaciones. “Hasta ahora la empresa no se ha comunicado conmigo y espero que lo haga pronto porque el dinero no me sobra y no estoy en condiciones de faltar más días al trabajo haciendo cola para que me paguen”, añadió.

Orta agregó que EF le apartó el cupo en el curso de inglés, cuyo costo afortunadamente no tuvo que pagar porque el viaje no se concretó. Investigó otras opciones para viajar pero ninguna línea está vendiendo boletos en Venezuela, y comprarlos en el exterior es mucho más caro (su precio esta alrededor de 2.000 dólares), además de que no tiene una cuenta bancaria en la divisa estadounidense por lo que depende exclusivamente del cupo del Cencoex.

“Es la primera vez que no puedo viajar. Los últimos tres años lo hice por vacaciones (fui a Estados Unidos y Europa) dentro de los trámites y limitaciones normales de Cadivi, pero en general no tuve problemas”, recordó la administradora. Indicó que pese a los problemas que atraviesa Venezuela no prevé irse a vivir al extranjero. “Creo que los venezolanos superaremos esta situación”, dijo convencida.

El dato
Otros aspirantes, que acudieron a la agencia EF de intercambios estudiantiles y solicitaron no mencionar sus nombres, informaron que el gobierno de Canadá les exige los pasajes para aprobarles la visa y puedan hacer los cursos de inglés, así tengan el cupo apartado en las instituciones educativas especializadas en el idioma. Auri Orta contó que un amigo debió regresar de Estados Unidos sin terminar los estudios porque no le llegaron las divisas del Cencoex.