• Caracas (Venezuela)

Economía

Al instante

Advierten que la huella es una versión moderna de la “tarjeta de racionamiento”

Jean Marc Francois, profesor del IESA y experto en consumo masivo, afirmó que la medida no evitará el contrabando, pero sí aumentará el costo de hacer compras para la población de menos recursos en tiempo de espera 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El experto en consumo masivo Jean Marc Francois, profesor del IESA y director general de la firma de consultoría Retail Audit, afirmó que el sistema biométrico de registro de huellas dactilares para controlar las compras no es efectivo. Al contrario, incrementará los costos para los consumidores de bajos recursos en cuanto al tiempo que destinan para hacer las compras, además de limitar su decisión de consumo, opinó.

“La huella biométrica es una versión moderna de la tarjeta de racionamiento. La idea es limitar el número de unidades que particulares puedan adquirir de un mismo producto en un único o varios puntos de venta”, agregó.

Explicó que un sistema de esta naturaleza requiere que todas las tiendas estén conectadas en línea con una conexión dedicada, estable y acceso a una base de datos centralizada. “Existen serias dudas sobre la capacidad del gobierno y de la Cantv para lograr esto”, expresó.

Recordó que hasta hace unos meses muchos productos de la red de Pdval y Mercal no contaban siquiera con códigos de barra para su registro en caja.

“Muchas tiendas no cuentan con cajeros suficientes, ni tienen capacidad. El sistema puede ser muy lento, y tampoco cuenta con el ancho de banda necesario”, sostuvo Jean Marc Francois.

Afirmó que el sistema es análogo al de las tarjetas de crédito, pero con verificación múltiple para cada producto racionado. Añadió que la tarjeta de crédito revisa si cada tarjetahabiente tiene ‘saldo’ de crédito para pagar, pero en el sistema de la captahuella se debe hacer la misma operación, pero para verificar la disponibilidad de los clientes para comprar harina, atún, arroz, aceite, leche y si ya los adquirió en alguna de las redes afiliadas del gobierno.

Francois señaló que además de la falta de modernización de los comercios del Estado, otro problema que afrontará el sistema es el mantenimiento de una red informática de esta naturaleza.

“Es probable que funcione relativamente bien en la red de abastos Bicentenario. Pero hay serias dudas de que funcione en Pdval o Mercal”, dijo.

El profesor del IESA refirió que el contrabando de extracción se produce “aguas arriba”,  antes de llegar la mercancía al anaquel. “El contrabando es significativo para afectar la red de abastecimiento de esta forma: no es la señora del barrio que compra 10 paquetes de arroz la culpable, sino los funcionarios que custodian y gerencian la red aguas arriba”, opinó.

A su juicio, el sistema biométrico limita a los vecinos del barrio que puedan requerir de productos para una microempresa (cafetín, venta de empanadas, desayunos) a favor de los grandes beneficiados (funcionarios de alta jerarquía).

A la vez que se incrementan los costos de espera para los compradores particulares. “Esto no evitará el contrabando de extracción por el mismo motivo que el desfalco de Cadivi no es causado por los viajeros sino por empresas de maletín (cuyos nombres y montos no han sido revelados)”, afirmó.

El llamado ‘bachaqueo’, indicó, tiene un impacto marginal sobre el volumen total del contrabando. “No es un habitante del barrio que compra 10 paquetes el responsable, ni siquiera miles de habitantes haciendo lo mismo. La merma y los costos hacen que la operación a nivel de ‘bachaqueo’ es altamente ineficiente”.

Señaló que este sistema sólo limita los productos de la red del gobierno y no evitará el ‘bachaqueo’ de productos regulados en otras cadenas de comercialización. “Más controles que no resolverán el problema de fondo. La escasez continuará y por el contrario se agravará. El problema no está del lado de la demanda, sino de la insuficiente producción e inversión en el sector. El contrabando de extracción continuará intacto”, puntualizó.