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Advierten que el Gobierno pretende militarizar las relaciones de trabajo

Cajeras en supermercado de Los Ruices / Henry Delgado

El Gobierno planteó que la Milicia cubra las vacantes en los supermercados / Henry Delgado

Sindicalistas y expertos coinciden en que el objetivo del Ejecutivo es acabar con los sindicatos  

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El 25 de septiembre, Hebert García Plaza, jefe del Órgano Superior de Defensa de la Economía, anunció que la milicia cubriría las vacantes de cajeros en los supermercados públicos y privados, luego de observar que 50% de los puestos de las cajas registradoras de los establecimientos estaban vacíos.

La medida representa, según expertos laborales y sindicalistas, la continuidad de la política de militarizar las relaciones de trabajo en Venezuela. Froilán Barrios, del Frente Autónomo de Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato, recordó que desde 2008 el Gobierno instrumenta un proceso permanente de militarización de las relaciones laborales en el país, a partir del discurso del presidente Hugo Chávez de que los trabajadores deben prepararse para la guerra asimétrica contra el Imperio (Estados Unidos).

Agregó que los sindicalistas oficialistas han señalado que la tropa miliciana de trabajadores alcanza la cifra de 250.000 personas, que hasta ahora han sido vistas uniformadas en actos patrios. “La iniciativa es de un profundo contenido reaccionario y antisindical que persigue el control y disciplina militar en los centros de trabajo”, reiteró.

La militarización de las relaciones laborales se debe al disgusto del Gobierno ante la gran conflictividad social existente en el país desde 2008, con un promedio de 2.000 protestas anuales: 45% son llevadas a cabo por  trabajadores que exigen que el patrón Estado respete la contratación colectiva, entre otros derechos laborales, agregó.

Orlando Chirinos, dirigente de la Unión Nacional de Trabajadores, central izquierdista disidente, indicó que la presencia de militares persigue amedrentar a la clase obrera con la sustitución de una fuerza de trabajo que es civil por otra militar, sujeta a obedecer ciegamente las órdenes de sus superiores.

Acabar con los sindicatos

La milicia es la nueva herramienta del Ejecutivo para acabar con los sindicatos, organizaciones que, por sus luchas, no encajan en el modelo totalitario socialista, afirmó el asesor laboral Rolando Díaz. “El uso de los milicianos para ocupar puestos civiles es una nueva arista en la estrategia de abolir las organizaciones sindicales”, añadió.

El experto dijo que la milicia está en el sector de la vigilancia desde hace algunos meses, luego de la “sugerencia” gubernamental a las empresas del ramo de incluir en sus nóminas a este personal que ya está en edificios de oficinas del sector público y privado del país.

Trabajadores del sector vigilancia, que solicitaron no mencionar sus nombres, informaron que las compañías donde trabajan tienen instrucciones oficiales de incorporar milicianos en la labor de vigilancia en condominios residenciales y centros comerciales.

Chirinos, también directivo de la Alianza Nacional de Trabajadores del Cemento, destacó que los milicianos asumieron las labores de vigilancia en los distintos organismos estatales del país como ministerios, hospitales, institutos autónomos y empresas públicas. Alertó que ya son utilizados como fuerza de choque contra los trabajadores, como ocurrió recientemente en una acción sindical en el Seguro Social de Lara.

Refirió que al estar dentro de una estructura rígida de cadena de mando, el miliciano sólo obedece órdenes e instrucciones de sus superiores, lo que dificulta a los sindicatos y trabajadores poder dialogar con ellos.

Instalaciones industriales

Yunis Hernández, dirigente sindical de la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro, Sidor, precisó que las milicias obreras no tienen un papel principal en las empresas básicas, donde los procesos productivo e industrial demandan mano de obra calificada, especializada y con experiencia, además de que los trabajadores rechazan “todo lo que sea militar”.

Rolando Díaz señaló que los trabajadores militares no entrarán a corto plazo en las plantillas de instalaciones industriales tecnificadas del sector petrolero, eléctrico y las empresas básicas de Guayana, entre otros. Sin embargo, apuntó que no es desdeñable la presencia masiva de la milicia, además de cajeros en los supermercados y vigilantes, en los servicios públicos en las áreas de electricidad, gas, agua y aseo urbano, para penetrar después toda la cadena de producción.

Barrios advirtió sobre el impacto negativo de la incorporación de los milicianos al mercado de trabajo en Venezuela, pues se generará más desempleo y precarización laboral en un país donde la mitad de la población económicamente activa está en el sector informal y la tasa de desocupación llega a 12%.

Los sindicalistas recordaron que la Organización Internacional del Trabajo, de la cual Venezuela es miembro y ha suscrito sus acuerdos, sólo reconoce a los sindicatos, cuyo carácter es exclusivamente civil, como los representantes de los trabajadores.  

Abarata los costos laborales

La incorporación de la milicia a puestos de trabajo que realizan civiles abaratará los costos laborales del Estado y de la empresa privada porque los cuerpos armados están exceptuados de la Ley Orgánica del Trabajo, como lo dispone el artículo 5, afirmó el experto Rolando Díaz.

El asesor laboral agregó que los órganos militares y de seguridad no atienden cabalmente el llamado de la legislación de dar a su personal los mismos beneficios establecidos para los trabajadores civiles, además de que no pueden sindicalizarse por su condición de estar en instituciones regidas por una cadena de mando.

A los empresarios privados, Díaz les recomienda no aceptar la contratación de personal militar por abaratamiento de los costos laborales, pues esa decisión significa renunciar a la independencia productiva y económica. En cuanto a los sindicatos, dijo que habrá protestas para rechazar la pérdida de puestos de trabajo y de libertades democráticas con la incorporación de mano de obra militar.