• Caracas (Venezuela)

Diego E. Arria

Al instante

Sin cambio de régimen no hay cambio posible de nada

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“Con un cambio en las reglas del juego económico, Venezuela abandonaría la crisis que la afecta”

No, esto no es cierto.

Desgraciadamente conceptos como estos, que formulan dirigentes de la oposición oficial, no solo no son verdad, sino que facilitan el encubrir la verdadera realidad -que no quieren reconocer o enfrentar. Parecen olvidar que estamos ante una dictadura; y en consecuencia, sin un cambio de modelo político -un cambio de régimen- nada importante es posible.

A una dictadura no se le presentan propuestas, y menos aún de carácter económico, cuando la prioridad es el rescate de la libertad y de los derechos de todos. En ese sentido, la libertad de los presos políticos y el fin a la persecución de dirigentes son elementos indispensables.

Las sugerencias, preñadas de buenas intenciones, por una parte no las atienden quienes están en el ejercicio del poder, y por otra se da la impresión al mundo –y a muchos conciudadanos– de estar interactuando con un gobierno democrático que  escucha las denuncias de los ciudadanos; cuando sabemos que esto un régimen tiránico y brutal, reconocido crecientemente así en el mundo.

Así se contribuye a legitimar al régimen.

Entonces me pregunto. ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué dan esa imagen de cohabitación, en la cual las diferencias que nos separarían son de naturaleza económica, como si el cambio político no fuera lo fundamental?

Sin un cambio de modelo político ninguna de las indicaciones –sugerencias o propuestas- que se han hecho tendrá trascendencia.

A las dictaduras se les combate y se les enfrenta.

Apelando a todos los cauces que nos permite la Constitución. Hay que recordar siempre que esta Constitución tiene 350 artículos, no solo tres o cuatro, que son los que siempre se utilizan para llamar radicales a quienes la han leído un poco más. Esos cauces, descritos en la Constitución, hay que usarlos con firmeza y contundencia

Las propuestas deben ser para los ciudadanos, que incluyen –por supuesto- a las Fuerzas Armadas.

Las propuestas son para convocarlos, para ejercer en plenitud los derechos constitucionales. Para dejar de estar humillados, vejados y abusados por las pandillas del régimen, por su elenco de torturadores en el poder judicial, por la comisión repetida y continuada del fraude y del abuso electoral, por la corrupción y el saqueo del patrimonio nacional, por su asociación a las peores causas de la humanidad -entre ellas la del narcotráfico.

Las propuestas son para dejar de ser todo lo que nos conforma hoy como un estado forajido y a punto de ser fallido.