• Caracas (Venezuela)

Diego E. Arria

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Diego E. Arria

Letras (2) a la familia de la Fuerza Armada:
el 45% de aumento no es un regalo, ni es gratis

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Parte del costo a pagar por ustedes es la genuflexión al régimen.

Más que “rodilla en tierra”, sería arrastrarse para que se los trague la tierra.

Si hay alguna organización que conoce perfectamente que hoy está sumida en las peores condiciones de la historia es el estamento militar. Tenía que llegar el momento en que la sumisión hacia el poder que transitoriamente detenta un hombre –ayer Chávez, y hoy Maduro– tuviese efecto sobre la institución militar y sobre la vida de cada uno de ustedes. Ese momento ha dicho presente de manera fuerte y clara.

Hoy ustedes están al servicio de un personaje escogido a dedo por el anterior presidente, ratificado por un Tribunal Supremo que, temeroso de perder sus beneficios, y ofendiendo la inteligencia de ustedes, y de todos los venezolanos, declaraba temerariamente que el presidente Chávez “estaba ausente, pero también estaba presente”, cuando los venezolanos, y el mundo entero, teníamos meses sin saber de él. Un presidente que desconociendo la prohibición de presentarse como candidato presidencial, al ocupar el cargo de vicepresidente, y ejercer simultáneamente la función de presidente encargado de la república, corrió como candidato presidencial. Así y todo, ustedes le sirven a él. De ninguna manera le sirven al Estado, y a su gente, como sería su obligación constitucional.

 

Abran los ojos

No son discutibles las ventajas que el régimen les ha otorgado para su bienestar. Si bien en buena medida podríamos justificarlas, estas no fueron dadas de gratis, por cuanto encierran una condición obvia: la subordinación política, y de las armas, al régimen y a su supervisor externo, que no es otro que el régimen cubano; y todo esto bajo un costo monumental, la renuncia a la defensa de la soberanía nacional y el orden constitucional.

Parte de ese infame costo a pagar por ustedes es la genuflexión al régimen. Más que “rodilla en tierra”, seria arrastrarse para que se los trague la tierra.

El ajuste de condiciones económicas y sociales, representado por sus sueldos, acceso a créditos blandos, posibilidades de adquisición de dólares, vivienda, vehículos, entre otros, al igual que el alargamiento de la carrera para los oficiales, las posibilidades de ascenso mediante la sin precedente y absurda multiplicación de altos rangos, la ampliación de la dotación de equipamiento y sistemas de armas, y hasta la asimilación a la categoría de oficiales de carrera a los suboficiales, todo ello fue otorgado no como el reconocimiento de un derecho, o como una reivindicación profesional merecida y justificable, sino como una extorsión en el plano político. Estas medidas y acciones, como cada uno de ustedes internamente lo sabe, no fueron adoptadas en función de la conveniencia o interés nacional de apoyar a la clase militar profesional, sino para doblegar a la FANB.

Permitir a la institución militar el ejercer cargos políticos, deliberar, y participar en eventos proselitistas, responde a una estrategia clara: involucrar y hacer corresponsables de las acciones del régimen a la FAN.

La irresponsable incoherencia de los programas de dotación de equipos y armas, con diversidad de origen y sistemas, solo evidencia una dispersión interesada y una incapacidad evidente de entender la necesidad del uso coordinado y eficiente de los recursos, siendo su principal beneficio y objetivo la compra de apoyos internacionales, no la efectividad en la defensa de la soberanía nacional y del orden constitucional. Esto sin contar, por supuesto, la compra a proveedores tan corruptos como los rusos y los chinos, y las consabidas millonarias comisiones a los intermediarios venezolanos, conocidos e incluso despreciados por ustedes dentro de la organización militar, cuando alguno de ellos ha ejercido allí su liderazgo.

La política del régimen ha sido la de establecer una desigualdad interesada entre los componentes de la FANB. El régimen se fundamenta y apoya en el Ejército y en la Guardia Nacional, y confía  la entrega de los sistemas de inteligencia al extranjero. Esto último con el objeto de vigilarlos y espiarlos a ustedes mismos, porque el régimen sabe que a pesar de todas las circunstancias, ustedes han sido formados para la defensa de Venezuela, y no para la entrega del país, como lo podemos apreciar con su política hacia la zona del Esequibo y nuestra salida al Atlántico.

Muchos de ustedes están presenciando cómo el actual presidente privilegia descaradamente a verdaderas organizaciones paramilitares, a las que disfraza bajo el nombre de “colectivos”, permitiéndoles, y hasta suministrándoles, la utilización de todo tipo de equipos y armas, con el descaro de pedirle a la población civil que se desarme, y otorgándoles poder dentro de las organizaciones del Estado, como hemos visto con la destitución del anterior ministro de Interiores y Justicia y de toda la junta directiva del Cicpc, y financiando sus actividades delictivas con dineros públicos. Con este apoyo ciego a estas agrupaciones, en desmedro de la institución militar –la cual es la única reconocida por nuestra Constitución para la defensa de la patria–, es obvio que el régimen espera que tarde o temprano ustedes reconozcan la verdadera y terrible realidad que nos rodea, y de la cual ustedes, como militares, y como ciudadanos, padres, madres, hijos y hermanos de venezolanos, no pueden escapar.

Abrir los ojos para que asimilen, cómo Chávez primero, y ahora Maduro, han utilizado, y siguen utilizando a la Fuerza Armada de una manera grosera y descarada para el beneficio exclusivo del régimen, de ellos mismos, sus familias, y amigos, así como de sus aliados extranjeros.