• Caracas (Venezuela)

Diego E. Arria

Al instante

Atención, señor Nicolás Maduro, es con usted

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Usted tiene un sinnúmero de temas pendientes por responder a nosotros, y al mundo, pero hoy me limito a llamarle la atención sobre un asunto cuya trascendencia es de evidente importancia para todos, en especial para la pareja presidencial. Me refiero a la detención y procesamiento judicial en Estados Unidos de dos familiares directos suyos: uno criado, o mejor dicho mal criado por ustedes, y el otro un sobrino, nada menos que  por el abominable crimen de tráfico de drogas que tanta muerte y desgracia genera.

Señor Maduro, usted se equivoca al pensar que le será posible encubrir y no dar cuenta sobre un hecho de tal gravedad amparándose en su control casi total de los medios de comunicación en el país. Solo Pablo Escobar pensaba que recogiendo y quemando los ejemplares del diario El Espectador, el más antiguo de Colombia, lograría esconder sus crímenes. No lo logró ni siquiera asesinando a Guillermo Cano, su valiente editor, pues al día siguiente del asesinato el titular principal del diario fue: “Seguimos adelante”. Aquí seguiremos igual.

Creo útil ilustrarle que las redes sociales no son como las redes de los pescadores margariteños y que no pueden ser quemadas. Y que son millones de ciudadanos sus editores. O sea, imposible liquidarlos a todos. Hoy la noticia del ahora llamado “Cartel de los Flores” recorre el mundo escandalizado por el hecho mismo, y en especial por el silencio presidencial suyo.

Señor Maduro, para que usted pueda darle cuenta al país –como sería su obligación– es imprescindible que primero usted aclare con su propia pareja, y con su familia que de ninguna manera ustedes estaban en conocimiento de cómo dos jóvenes que hasta el inicio del régimen de Chávez vivían en el barrio La Silsa ascendieron a niveles de vida que incluye uso de aviones privados, de yates y de capital financiero más que importante que les permitió ascender al infame nivel de “reconocimiento entre los narcos” de ser clasificados como Cartel de los Flores, pues 800 kilos de cocaína lo amerita de sobra.

Luego, aclarar cómo los llamados “narcosobrinos” portaban pasaportes diplomáticos venezolanos sin ejercer ningún cargo oficial que lo justificara. De hecho, demandaron inmunidad diplomática ante las autoridades policiales de Haití al ser apresados, lo cual obviamente no fue atendido. Tenemos el precedente del principal narcotraficante venezolano Walid Makled, que gracias a que disponía de credenciales de las Fuerzas Armadas circulaba libremente con sus cargamentos por el país sin ser detenido por entes militares. En el caso de sus familiares es aún peor, pues en Venezuela se valían de su relación tan directa con ustedes para tener vía libre y sin controles, y en el exterior pretendían valerse de pasaportes diplomáticos para su tráfico de drogas.

Señor Maduro, hasta que fueron detenidos en Puerto Príncipe esta condición familiar privilegiada era garantía suficiente para que sus proveedores le suministraran la cocaína. Todavía no se conoce cuándo iniciaron estas actividades criminales y con quiénes están asociados dentro y fuera de Venezuela. Esto seguramente lograremos saberlo durante el proceso judicial en la Corte en Nueva York, en caso de que decidan cooperar con el fiscal de esa ciudad, que hace poco procesó al hijo del ex presidente Lobo de Honduras.

De lo contrario, enfrentan muchos años de prisión en ese país donde sus jueces no están al servicio del gobierno, y donde los acusados tienen pleno derecho a la defensa a la luz pública, situación muy contraria a la de nuestro país. Solo recordar el testimonio del fiscal Nieves declarando cómo fabricaron las pruebas falsas para condenar injustamente a Leopoldo López confirma que la justicia está bajo su control y el de Diosdado Cabello que abre las puertas para que ambos puedan ser procesados ante la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad.

Pronto sabremos quién paga sus abogados. Basta solo saber que los honorarios de los abogados en NY no bajan de 1.000 dólares la hora, pero al saber que son familiares más que cercanos al jefe de un régimen reconocido por su rapacidad y montado sobre las reservas de petróleo más importantes del mundo sus honorarios tienen el cielo como límite. Si llegan a pagarlos entes como Citgo, Pdvsa, el Banco Central u otro ente oficial se acercaría el propio régimen a un grado mínimo de complicidad.

Imagino, señor Maduro, que ya sus controladores y tutores cubanos le habrán exigido una explicación, pues ese gobierno que está en proceso de restablecer plenamente relaciones con Estados Unidos no puede ni quiere verse asociado  a estos hechos. Ya en el pasado lo estuvieron y conocen sus consecuencias.

Finalmente, señor Maduro, usted, en lugar de recriminar y de amenazar al gobierno haitiano por haberle entregado sus familiares a la DEA, debería más bien ofrecerle a la Fiscalía de Nueva York toda su cooperación para el debido esclarecimiento global de este hecho que, por supuesto, incluye investigar a todos los jerarcas civiles y militares del régimen –o familiares asociados a estos actos, le repito, abominables y criminales.