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La violencia en el fútbol y el circuito de impunidad

Barra brava de Argentina / EFE

Barra brava de Argentina / EFE

La ex jefa de Seguridad del equipo Independiente de Argentina, hace un análisis del delito disfrazado de fanatismo en los campos de fútbol

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Si bien la inseguridad y la violencia en el fútbol tienen elementos específicos que en el marco de un diagnóstico no se pueden soslayar, también es cierto que es un reflejo micro de situaciones macro de inseguridad urbana.

El primer elemento que tenemos que tener en cuenta es la impunidad. A continuación, describiré dos situaciones a modo de ejemplo para graficar la impunidad con la que se mueven delincuentes comunes escondidos detrás de las máscaras de hinchas de fútbol. En relación al primer ejemplo, durante los primeros meses de gestión del presidente de Independiente, Javier Cantero fue privado ilegítimamente de la libertad dentro de su despacho en el club por más de 25 barrabravas que fueron a "apretarlo" para que vuelvan los mismos beneficios que poseían hasta el momento que él ganó las elecciones por una diferencia abrumadora sobre la alianza extraoficial entre Julio Comparada y Baldomero "Cacho" Alvarez.

La situación fue filmada por las cámaras de seguridad, es más, allí se ve claramente cómo por orden de los "coroneles", uno de los "muchachos" tranca la puerta que impide la libre movilidad de Cantero y configura el delito de privación ilegítima de la libertad. Esto fue denunciado oportunamente y se le sumó el delito de extorsión ya que la actitud de los barrabravas fue la de ordenarle mantener sus privilegios económicos a cambio de preservar la vida e integridad física del presidente y su familia. A partir de esta denuncia por dichos delitos, cabe destacar que aún no hemos visto que los fiscales intervinientes - del Polo Judicial de Avellaneda - ni los jueces hayan tomado temperamento alguno por esta denuncia.

La segunda situación a describir fue en el marco de las bombas arrojadas en el Estadio Libertadores de América durante el entretiempo del partido con Belgrano de Córdoba en noviembre último. Allí, la celeridad del Titular del Juzgado Correccional N° 5 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, Rubén O. Baca, fue una brisa de aire fresco, debido a que en un mes, con una investigación impecable, condenó a quien arrojó la bomba y a quien instigó a realizar dicho acto. El primer condenado se allanó a la sentencia, es decir, reconoció su autoría y cumplió 30 días de arresto más 26 fechas de suspensión; el segundo condenado todavía merodea por los alrededores del estadio con alguna jerarquía porque su causa está apelada y aún no está resuelta. Estamos hablando de 30 días de arresto apelados in eternum - porque es una contravención arrojar una bomba y suspender un partido - amén que en su descargo denuncia a parte del equipo de Seguridad de Independiente por falso testimonio. Todo muy inverosímil.

Me parecía gráfico contarlo porque experimentamos esta inseguridad en el fútbol y la piedra basal es la impunidad, son delincuentes comunes no son genios del delito, son impunes. Si matan a alguien seguramente dejan el arma homicida con sus huellas al lado de la víctima, su "éxito" en propender a su impunidad no es por su pericia, es por quién llega a la escena del crimen primero y borra las huellas del homicida. Esto puede ocurrir porque le debe un favor, porque se lo pedirá en el futuro o simplemente por dinero. Este es el huevo de la serpiente.

Responsables somos todos

    Dirigentes de clubes y AFA debido a que en ellos recae la responsabilidad, como legítimos depositarios de la soberanía de los hinchas genuinos que los votaron, de permitir o no el ingreso de personas a los clubes, distribución de entradas, reglamentación de lo permitido o no en los ingresos, distribución de dinero, etcétera. Aprovecho para clarificar una información con respecto al derecho de admisión para ingresar a una cancha o un club. No es verdad que si una persona no tiene antecedentes penales no se le puede impedir el ingreso, porque entonces debiéramos pedirle certificado de antecedentes a todas las personas que ingresan a los estadios. La admisión o no de una persona a una cancha de fútbol es una decisión política de los dirigentes de los clubes respectivos, quienes no titubean ni echan tantas culpas cuando están en campaña política para que los voten.

    Los hinchas genuinos somos otros actores sociales responsables de la inseguridad en el fútbol, porque por acción y omisión hemos legitimado a estos violentos, cantando sus canciones, comprando sus tickets para ir en los colectivos de ellos como visitantes, comprando entradas en la reventa o festejando el ingreso de la barra a la tribuna como si fuese el capitán del equipo ingresando al campo de juego con la pelota bajo el brazo.

    Otro responsable que alimenta este fenómeno perverso de la inseguridad alrededor del fútbol es el poder político y sindical por utilizarlos como fuerza de choque haciendo el trabajo sucio de aprietes, amenazas y demás- como ha quedado acreditado en el juicio por el asesinato de Mariano Ferreyra. Cristian Favale es barrabrava de Defensa y Justicia y prestaba sus servicios a la patota ferroviaria. Está acusado de haber disparado.

    El anteúltimo actor fundamental que reproduce este flagelo es el Poder Judicial por su pasividad ante los desastres y su reacción tardía y sin sentido. Más allá de las diferencias entre Inglaterra y nuestro país con respecto al complejo entramado que rodea el accionar de los hooligans y los barrabravas, en aquel país fue fundamental el rol de los fiscales a la hora de la erradicación de los violentos de los estadios de fútbol.

    Por último, la Policía, que debe ser conducida dentro de lo que marca la ley, debe saber que orden no es represión y deberemos ser bien claros en explicar que será respaldada cuando cumpla con la ley y será denunciada sin miramientos cuando no cumpla con ella.

Como corolario, es importante recordar que durante muchos años hubieron muchos Cromañones latentes, tugurios donde se iban a ver a las bandas de rock en condiciones infrahumanas, pero casi por azar no pasaba nada; de hecho una semana o quince días antes de la tragedia inconmensurable de Cromañón, hubo un principio de incendio con otra banda tocando en el mismo lugar. Ese día la situación fue controlada y como no pasó a mayores, el show continuó. Unos días después, no nos alcanzaban los dedos para contar a los 194 pibes muertos.

Cuantificar las muertes según los fríos números estadísticos no es una medida de política criminal, la prevención sí lo es.

Suelo terminar mis escritos con alguna frase que resume mi pensamiento en ese momento, he aquí una de Joan Báez, compositora y cantante: "Si no peleás por acabar con la corrupción y la podredumbre, terminarás formando parte de ella." Juntos podemos hacerlo.

La autora es ex jefa de seguridad de Independiente